Xavier Carreto A.
Dos años para corregir
Es evidente, por las muestras de descontento de diferentes sectores de la sociedad y de los partidos políticos con presencia en el Cabildo de Acapulco, que las expectativas que teníamos del gobierno municipal que encabeza el licenciado Alberto López Rosas no se han cumplido, por lo menos en este primer año de su administración. Por eso la mayor parte de los electores acapulqueños esperaríamos que en los dos años restantes se puedan corregir muchas de las irregularidades de este ejercicio gubernamental.
Alberto López Rosas, me consta, hizo un gran esfuerzo por lograr ser alcalde de Acapulco. Luchó mucho para conseguirlo, por lo cual no me explico que habiendo trabajado tanto por ser presidente, ya estando instalado en el anhelado cargo, no se corresponda con un esfuerzo similar para hacer las cosas bien.
Las opiniones de quienes han tenido la oportunidad de hablar con él es que no le gustan las críticas porque, en su opinión, las cosas las está haciendo correctamente. Estos comentarios de quienes han platicado con el alcalde, se comprueban en la petición que hizo el alcalde a quienes lo acusan, cuando en una parte de su informe dijo que “no se vale que en aras de buscar protagonismo o rentabilidad política, durante el periodo electoral que se avecina, el municipio vea retrasado sus servicios y obra pública”.
Tuve, por otra parte, la oportunidad de escuchar una entrevista concedida por López Rosas a un conductor de radio, este miércoles 26 de noviembre, y el tono del alcalde es el mismo, es decir que quienes lo critican no tienen otra cosa que hacer, pues todos los demás están dedicados a trabajar.
Si los reclamos al alcalde López Rosas provinieran sólo del Partido Revolucionario Institucional, pensaríamos que los militantes de esta organización política estarían haciendo señalamientos por no haber sido su candidato quien hubiera ganado la elección. Pero las críticas son prácticamente generalizadas, con excepción claro está de algunos funcionarios del Ayuntamiento, de beneficiados con programas clientelares y de algunos medios de comunicación favorecidos con convenios comerciales.
Ciertamente que el gobierno de López Rosas ha tenido resultados positivos como la apertura de calles ocupadas por vendedores ambulantes que sólo beneficiaba a sus líderes; el impulso a la obra pública para reducir la contaminación ambiental; la creación de la Procuraduría del Inversionista, única en el país; el mejoramiento de la imagen urbana.
No obstante los aciertos enumerados alcanzados en este gobierno, lo que creo que enoja a los ciudadanos son hechos que pensábamos eran patrimonio de los llamados “gobiernos revolucionarios” como la corrupción, el nepotismo, las políticas populistas, presentes en la actual administración municipal.
Lo que en un principio pareció un punto a su favor como es el de escuchar a los regidores miembros de los partidos de oposición durante la ceremonia del Primer Informe, pasó a ser una actitud negativa, distintiva de este gobierno de no permitir que las voces disidentes fueran escuchadas por la ciudadanía durante la transmisión de este evento. El que paga decide qué se pasa por la televisión, ya que el costo lo cubrió el Ayuntamiento; aunque López Rosas diga que es ajeno a la decisión de impedir que los ediles críticos fueran escuchados y vistos por los televidentes locales.
Sin embargo, lo dicho por los miembros del Cabildo porteño lo pudimos leer en la prensa escrita como lo expresado por Guido Rentería, quien se quejó de los excesivos recursos destinados a la publicidad cuando hay necesidades más importantes que atender. Asimismo, el regidor Rentería señaló la falta de transparencia en el ejercicio de los recursos públicos y la concentración del poder que da lugar a decisiones equivocadas.
En su turno, el representante del Partido Verde, Alejandro Carabias criticó el impulso a programas con fines clientelares, demagógicos y electoreros. También Carabias Icaza expreso su inconformidad por la ausencia de una Contraloría imparcial e independiente.
Mario Ramos del Carmen, coordinador de los ediles del partido Convergencia y uno de los mejores concejales –como dirían en España–, denunció las violaciones a los planes de Desarrollo Urbano, Ecología y Protección Civil por la aprobación de fraccionamientos que no cumplen con la normatividad. Además del incumplimiento de otros ordenamientos legales.
Finalmente, el regidor priísta José Guadalupe Perea acusó al gobierno de López Rosas de sectario y de las irregularidades de la secretaria de Desarrollo social.
El catálogo de acusaciones en contra del gobierno de López Rosas es amplio y variado, expresado por voces diferentes y hasta encontradas entre sí. Por estas razones el presidente municipal deberá reflexionar sobre las mismas, en lugar de descalificarlas y hacerlas a un lado, viendo en ellas sólo intenciones políticas y electoreras.
López Rosas y quienes le acompañan en esta responsabilidad de servir a los acapulqueños tienen la obligación de rectificar y hacer un gobierno honesto, serio y comprometido con el bienestar de la población porteña. Creo que pueden hacerlo y están muy a tiempo, tienen dos años para corregir y superar los errores, así como ampliar lo positivo que también han hecho. Así nos conviene a todos.




