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Pide la Fiscalía Especial orden de aprehensión a Isidro Galeana por el caso de Jacob Nájera

 * El ex comandante de la Policía Judicial del Estado podría ser el primer arrestado como responsable de las desapariciones por motivos políticos de la guerra sucia  

Aurelio Peláez * La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), entregó ayer la primera solicitud de orden de aprehensión en contra de un implicado en la desaparición de ciudadanos guerrerenses en la década de los setentas.

En hermetismo, el coordinador de los agentes del Ministerio Público de la Femospp, Juan Carlos Sánchez Pontón, y la agente del Ministerio Público Araceli Nava, se presentaron ayer ante la oficialía de partes del juzgado cuarto de distrito para presentar la solicitud de orden de aprehensión en contra del ex comandante de la Policía Judicial del Estado Isidro Galeana Abarca.

A las 13:16 horas, la oficialía de partes común del los cuatro juzgados de distrito radicados en Acapulco selló de recibida la denuncia interpuesta por la Fiscalía Especial por “privación ilegal de la libertad en la modalidad de plagio o secuestro en agravio de Jacob Nájera Hernández”.

Sánchez Pontón no quiso hacer declaraciones a los medios del caso que se presentaba. Ni siquiera accedió a dar su nombre.

En el juzgado, media docena de reporteros esperaban desde las 11 de la mañana la presencia del fiscal para la atención de delitos del pasado, Ignacio Carrillo Prieto, poco afecto a dar entrevistas a la prensa local, pese a que en Guerrero se dio la mayor parte de los casos de desaparecidos políticos en los setentas. En sus visitas a la entidad, el fiscal se hace acompañar por reporteros del Distrito Federal, cercanos a él, para informarles de las investigaciones que realiza aquí en cuanto a las denuncias sobre las desapariciones de ciudadanos guerrerenses en la década de los setentas, en el periodo conocido como la guerra sucia.

–¿Es un delito grave, verdad? –preguntó tras el mostrador el empleado de la oficialía de partes que recibió los cuatro tomos de unas 600 cuartillas cada uno, que le entregó Sánchez Pontón, así como un disquet con el resumen de la indagatoria, mismo que le fue imposible abrir a la oficina de trámite, porque tenía una clave de acceso que no fue proporcionada por la Fiscalía.

–Mucho –respondió asintiendo Sánchez Pontón.

–¿Ustedes acusan? –interrogó el empleado.

–Sí –contestó Araceli Nava.

–¿Y Andrés no vino? –preguntó el agente de la Fiscalía a Arturo Gallegos Nájera, ex preso político y uno de los testigos del caso, en alusión a Andrés Nájera, hermano de Jacob, otro testigo de la acusación.

–No ha llegado, quizá al rato.

Pero Sánchez Pontón no quiso comentar con los reporteros el contenido de la documentación entregada. Ni siquiera accedió a dar su nombre: “Al rato, ahorita voy al baño”, dijo. Tampoco quiso informar de la hora o el día en que el fiscal Ignacio Carrillo visitaría a la titular del juzgado cuarto, María del Carmen del Rizo Soto, quien tomará el caso. A toda petición de información –pese a que el contenido de la denuncia se publicó hace tres días en medios de circulación nacional– remitía al vocero de la Fiscalía, Eduardo Maldonado, quien igual, al ser interrogado dos horas después, lo único que aceptó con un “sí” era que el caso presentado era el de Jacob Nájera, que se convierte en el primero de los 150 casos de desaparición forzada del estado de Guerrero que presenta la Fiscalía Especial encabezada por Ignacio Carrillo Prieto.

En tanto, en el aeropuerto, en hoteles como el Fiesta Americana y el Hyatt, una docena de reporteros –y otro tanto de agentes de Gobernación estatal y federal– esperaban la llegada de Carrillo Prieto, de quien se tenía informes que ofrecería una conferencia de prensa. El fiscal llegó ayer después de las 6:30 de la tarde, evadiendo a algunos reporteros que le esperaban a esa hora, según se supo.

En su lugar, el coordinador de los agentes del ministerio público de la Femospp, Juan Carlos Sánchez Pontón, fue el encargado de presentar a mediodía la querella contra Isidro El Chiro Galeana Abarca, identificado por los familiares de la víctima como la persona que el 2 de septiembre de 1974 sacó a Nájera de su domicilio en San Jerónimo, y nunca se volvió a saber de él.

En la investigación realizada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en el 2001, los archivos del CISEN incluían a Jacob Nájera como muerto en el enfrentamiento que se llevó a cabo el 8 de septiembre de 1974 entre el Ejército mexicano y miembros del Partido de los Pobres, en el operativo de liberación del entonces senador Rubén Figueroa Figueroa.

En el expediente CNDH/PDS/95/ GRO/S00257.000, se incluyen extractos de documentos del Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional (Cisen) que indican que el 2 de septiembre Nájera Hernández “fue sustraido violentamente de su domicilio” por guerrilleros que lo llevaron a la sierra a combatir contra el Ejército.

Pero la misma CNDH destaca que no hay elementos que certifiquen que Nájera murió en un enfrentamiento sobre todo porque recabaron testimonios en el sentido de que el 8 de septiembre de 1974 sólo se registró el deceso del guerrillero Sixto Huerta.

Andrés Nájera Hernández, quien llegó al juzgado alrededor de las 2 de la tarde, contó que 15 días después del arresto arbitrario de su hermano en San Jerónimo, Isidro Galeana confió a Celia Piedra, esposa de Jacob, que después de detenerlo entregó al maestro normalista a militares que se encontraban en el entronque de la carretera nacional Zihuatanejo-Acapulco a la ciudad de Atoyac, sitio conocido como la Y Griega. De ahí que al presentar por primera vez una querella por el caso, el 28 de abril de 1976, Celia Piedra y Daniel Nájera Ortiz, padre de Jacob, se inculpa a miembros del Ejército mexicano “por actos arbitrarios”.

La familia de Jacob nunca supo los nombres de los militares que  supuestamente lo recibieron y mucho menos a dónde lo llevaron, porque fue negado por las autoridades militares y civiles.

Isidro Galeana vive actualmente en Acapulco, se conoce que tiene un negocio de refacciones y se sabe que está muy enfermo.

Eduardo Maldonado, quien llegó al juzgado cuarto de distrito poco después de las 2:40 horas de la tarde, sólo aceptó que el caso presentado antes por Sánchez Pontón era el de Jacob Nájera, y evadió informar si en la Fiscalía se tenían también preparadas solicitudes de órdenes de aprehensión en contra de otros implicados en desapariciones políticas, o de “peces grandes”, como Carrillo Prieto había prometido a familiares de desaparecidos políticos. “Sí”, contestó, cuando se le preguntó si la Fiscalía preparaba otras órdenes de aprehensión para responsables de desapariciones en Guerrero. “No”, dijo, respecto a si éstas eran la del ex director de la Policía Judicial, Mario Arturo Acosta Chaparro, o la del ex procurador de Justicia, Carlos Ulises Acosta Viques, acusados de la corresponsabilidad en la mayoría de las desapariciones de ciudadanos en Guerrero en el periodo del entonces gobernador Rubén Figueroa Figueroa.

Se sabe que este día, el fiscal Ignacio Carrillo podría entrevistarse con la jueza María del Carmen del Rizo para ahondarle información sobre la indagatoria.

De otorgar el juez la orden de aprehensión, Isidro Galeana podría ser detenido en cualquier momento.

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