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Silvestre Pacheco León

 CRONICA MUNICIPALISTA

  Gobernar Zihuatanejo con visión de futuro

Serán 135 hectáreas para 120 ejidatarios la superficie que el Fideicomiso Bahía de Zihuatanejo devolverá al ejido del mismo nombre, por haber dispuesto indebidamente de ellas para comercializarlas como parte del área expropiada para el crecimiento de la ciudad.

Lo anterior está incluido en un convenio firmado la semana pasada entre las partes, que incluye también el pago del 20 por ciento de la venta de terrenos conocidos como los megaproyectos de La Majahua, El Riscalillo, La Ropa, Las Gatas y el Cerro del Vigía, lo que de acuerdo con declaraciones de Salvador Castro, viejo líder ejidal, asciende a mil 800 millones de pesos. El convenio, calificado de histórico porque constituye la aceptación del Fibazi de que obró con arbitrariedad y da la razón a los ejidatarios que lucharon durante largos años para que se les hiciera justicia, es apenas el origen de otra clase de problemas que involucran al propio organismo paraestatal y al ayuntamiento perredista.

Si bien el asunto de las invasiones a la zona de reserva ecológica de la ciudad está enfrentando al Fibazi con el gobierno municipal porque su legalización supondría una clara violación a la ley, ahora se sabe que las 135 hectáreas que se entregarán al ejido de Zihuatanejo se pretenden tomar de los terrenos que forman el cinturón verde de la ciudad.

Desde tiempo atrás ha estado claro que el Fibazi no puede tener un final feliz y que su razón de ser terminó cuando no hubo más terrenos para comercializar dentro del área considerada en el Plan Director Urbano, sin embargo, cuando eso ocurrió, se las ingeniaron para disponer de más terrenos ejidales, aduciendo que eran parte de los expropiado y pagados al ejido.

Cuando acabaron también con esos terrenos , siguieron comercializando parte de la zona de reserva ecológica, y su última iniciativa es precisamente la regularización de las ahora 39 colonias, asentadas arriba de la cota 70.

En la misma nota sobre el convenio con los ejidatarios se señalan dos áreas que pretenden afectarse para reponer al ejido lo que legalmente le corresponde. Obviamente que los ejidatarios están pensando en terrenos comercializables, no de reserva ecológica, pues aducirán con razón que el Fibazi ya hizo lo propio con los terrenos que les robó.

De ahí que resulte explicable la razón por la cual el Fibazi alienta la invasión en la parte alta de la colonia Vicente Guerrero y arriba de la colonia Los Amuzgos, de modo que ya invadidas las áreas, diga que favorecerá al ejido con la venia del gobierno municipal, dentro de este amplio convenio que ya ha venido negociándose entre los gobiernos estatal y municipal.

En este panorama debemos analizar la actitud del gobierno perredista frente a esas situaciones previsibles que el Fibazi presentará como hechos consumados.

Si el gobierno municipal se sostiene en la postura de respetar el Plan Director Urbano y consecuentemente la zona de reserva ecológica que rodea la ciudad, bien podría dejar con un palmo de narices al Fibazi que actúa con absoluta irresponsabilidad en cuanto a la planeación del desarrollo urbano.

En realidad el propio Plan Director considera el crecimiento urbano en un área de 44 mil hectáreas que comprenden la franja costera desde Buena Vista hasta Los Hachotes. Si hay interés y visión sobre el futuro de la ciudad y de la región, el gobierno municipal perredista puede sentar el precedente manteniéndose firme frente a las pretensiones y presiones del gobierno estatal. En todo caso podría comprometerle en acometer esa enorme tarea de contruir la infraestructura y ejecutar los procedimientos legales para facilitar el desarrollo urbano de la franja costera.

La realidad indica que conviene desarrollar los mecanismos legales y hacer las inversiones pertinentes en ambos lados de la cuenca de la bahía de Zihuatanejo para restarle presión a la ciudad e incentivar con facilidades y servicios a las familias que demandan suelo urbano para que se asienten en esas nuevas áreas ya identificadas para el crecimiento actual y futuro.

Lo otro, ceder a la presión urbana arriba de la cota 70, en el anfiteatro de la ciudad, solamente cancelará el futuro de Zihuatanejo porque se agravará el problema de la contaminación y se acabará con los recursos que aún lo hacen atractivo para los visitantes. De acuerdo con los datos frescos del director de Servicios Municipales, diariamente se dejan sin recoger nada menos que 10 toneladas de desechos en esas áreas donde el servicio de recolección de basura no llega.

Por eso resulta irresponsable la actitud de funcionarios y empleados municipales del gobierno perredista que siguiendo la misma conducta de los gobierno priístas, suponen que con su partido en el gobierno tienen patente de corzo para hacer y deshacer sin tomar en cuenta a la ley.

De modo que no es alarmismo el plantear que el futuro de la ciudad está en manos del PRD y que la tentación de repetir la misma conducta que nos ha llevado a las crisis recurrentes que vive Zihuatanejo, puede ser bastante grande en la medida en que no implica el esfuerzo ni el desgaste que suponen los cambios trascendentes.

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