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Toma Tierra Digna como rehén al subdirector de Gobernación Joel Castillo

 * Entre empujones y con machetes bloquean campesinos de ese frente la Costera

 Aurelio Peláez * A empujones y con amenazas machete en alto, integrantes del Frente Popular Tierra Digna aislaron de sus compañeros al subdirector de Gobernación municipal, Joel Castillo Mendoza, y tomado como rehén fue canjeado media hora después por una entrevista con el alcalde Alberto López Rosas.

Luego de que un centenar de integrantes del Frente Popular hostigara al alcalde en su retiro del presídium desde donde presenció el desfile de contingentes con motivo del aniversario de la Revolución mexicana, el grupo la emprendió contra el funcionario. Según Héctor Ponce Radilla, el dirigente del grupo, Joel Castillo los había “provocado” y por eso lo retuvieron.

Cuatro horas antes, a las 10, unos doscientos integrantes del Frente bloquearon por media hora la avenida Costera, a la altura del Zócalo, demandando al alcalde volver a revisar el caso de Tixtlalcingo, poblado de Coyuca de Benítez, en donde piden una indemnización por la extracción de agua de El Chorrillo para el municipio de Acapulco.

Hace tres meses, la secretaría general del Ayuntamiento realizó un estudio sobre el caso y determinó que el Ayuntamiento no tenía obligación de realizar obras públicas como indemnización en Tixtlancingo. No obstante, el caso fue replanteado ayer, así como la exigencia de regularización de la tenencia de la tierra en la colonia Ex Campo de Tiro, un predio en donde hay denuncias por despojo y una orden de desalojo a las 500 familias que la habitan.

El alcalde, luego de reunirse con ello, dijo que en Tixtlalcingo al municipio no le correspondía realizar obras como indemnización, sino a la Comisión Nacional del Agua, y en el Campo de Tiro, donde hay orden de desalojo, ofreció buscar una entrevista a los colonos con Jorge Peña, el representante de la propiedad.

Diálogo truncado

Al principio no hubo puente de diálogo entre el Frente, que bloqueó la Costera, hasta que el coordinador de asesores del alcalde, Ramiro Solorio, invitó a Héctor Ponce a hablar ante el micrófono desde donde se dirigiría el evento. Hubo el compromiso también de crear una mesa de trabajo para atender sus demandas. El ex síndico de Coyuca, expresó ante el micrófono las peticiones del grupo. También habló la secretaria de Gobierno, María de la Luz Núñez, quien fue abucheada por los coyuquenses: “¡Mataste a los de Aguas Blancas!”, le gritaron. La funcionaria, ex alcaldesa de Atoyac manifestó ahí la disposición al diálogo del gobierno municipal de Acapulco.

Después de esto, los integrantes del Frente Popular desbloquearon la avenida Costera y durante las siguientes tres horas observaron el paso del desfile. Al final de los contingentes deportivos y de la muestra de tablas gimnásticas de las escuelas, marcharon simpatizantes de la Caravana Nacional Popular Emiliano Zapata, integrada por maestros de la Ceteg y simpatizantes del EZLN, entre ellos el líder magisterial Víctor Echeverría, y la dirigente de la colonia Fuerza Aérea, Rosario Merlín, así como el líder de la Larsez, Raymundo Velázquez. El grupo fue él último en usar el micrófono, antes del paso a las premiaciones de las tablas gimnásticas, cuya lectura interrumpieron:

–López Rosas, cumple con La Parota.

–Estás más priísta que los priístas.

–Regidores cochuperos –les gritaban.

Luego, terminada la premiación, intentaron hablar de nuevo, pero quien subió al estrado fue acallado por los reporteros que estaban entrevistando al alcalde:

–Cállese –le gritaron al profesor, quien dejó de hablar. “Tu habla, habla”, le ordenaba desde abajo Víctor Echeverría, pero ya le habían apagado el micrófono. Por ello, hubo de nuevo gritos contra López Rosas: “¿Otro viaje al Vaticano?”, le decían, en alusión a su viaje a Italia. “¡Regidores chayoteros, cuándo van de nuevo a Alemania!”. Hubo insultos también a la secretaria de Desarrollo Social, Rossana Mora, quien levantando los hombros interrogaba como “¿a cuenta de qué?”.

A un costado del templete, en el Zócalo, casi pasó inadvertida la protesta de priístas en contra del alcalde. En un tendido colocaron carteles y diversos oficios de gestión no atendidos por la presidencia municipal: “Primer año de mentiras”; “Auditoría a los López”; “Presidencia de puertas cerradas”, se leía. En la protesta, estuvieron el presidente del PRI municipal, Oscar Hernández Salgado, y la secretaria general, Alma Clarisa Rico, así como el secretario de Vinculación Ciudadana, Jorge Campos Chávez, el promotor del acto. Después llegarían las lideresas de comerciantes ambulantes, Dalia Serna y Magda Adame. Pero los priístas se retiraron antes de que concluyera el desfile.

Sin que al parecer haya habido intermediaron entre el grupo Tierra Digna y el alcalde, Héctor Ponce y Efraín Torres, dirigentes del frente, se apostaron con medio centenar de simpatizantes a un costado del templete, en espera de que bajara el edil. Así, entre López Rosas y los colonos no hubo casi valla de seguridad, y éste, sin atender al grupo, prácticamente a empujones caminó hacia su auto, precedido de gritos de “¡que no se vaya!”, “¡que cumpla!”. El alcalde caminó hacia su auto, ubicado sobre la Costera, y aún hasta allá lo siguió el contingente. Tras él, hubo simulación de tirarle manazos, patadas, y aún hubo sobre el cofre de su auto más manotazos. El centenar de colonos siguió caminando hacia Sanborns, luego dobló hacia la calle Juan R. Escudero, aunque entre los mismos colonos había confusión, pues ya retirado el edil, no se sabía a dónde iban.

Golpes y marcha

Joel Castillo, el único funcionario retenido, se conoce bien con Héctor Ponce. “Somos del distrito 16, él lo ve como algo personal porque quiere ser diputado de ese distrito”, explicó después, tras ser liberado. Heriberto Pastrana, el subsecretario de Desarrollo Social, quien acompañaba al subdirector de Gobernación, ni siquiera fue requerido para dialogar con el dirigente de Tierra Digna.

De repente, frente al Sanborns, comenzaron los gritos y las carreras. La policía preventiva se alejó de los colonos y estos tomaron la calle. Dicen los de Tierra Digna que Joel Castillo los “provocó”, que los amenazó con el desalojo y mandar a llamar a la policías. Con él iban una media docena de agentes de Gobernación, quienes se fueron replegando ante la acometida del grupo.

Frente a Woolworth, el funcionario empezó a ser cercado, como si hubiera una orden de retenerlo. Sus compañeros fueron perseguidos a garrotazos e incluso, amenazándolos con los machetes. Joel Castillo aún intentó zafarse y quiso correr hacia el ayuntamiento, por la calle Progreso. Hasta allá lo siguió un grupo que lo rodeó, le jaloneó de los cabellos, le tiró patadas, golpes al pecho, empujones y lo bajó de nuevo hacia la calle Escudero. ¡“Al ayuntamiento, al ayuntamiento!”, gritaban.

En la calle, el tráfico estaba detenido. Machete en mano –por lo menos unos 30 los portaban– se amenazaba a camioneros y a taxistas para que detuvieran su marcha. Un agente de Gobernación municipal, a piquetes de machete fue obligado a entregar su radio, que fue azotado al suelo. Luego, vinieron las amenazas a los fotógrafos: “Hay que quitarles las cámaras”, se decía, aunque los cinco o seis reporteros gráficos que había se replegaron. A los fotógrafos de Milenio y de El Sur se les exigió que dejaran de tomar fotografías, lo que estos dejaron de hacer precautoriamente, aunque a uno del primer periódico se le llegó a amenazar con un machete.

El grupo luego, a paso veloz, se dirigió hacia el Ayuntamiento ubicado en el parque Papagayo. En su marcha, fueron custodiados por agentes de Tránsito, quienes les abrieron el paso. En medio era llevado el subdirector de Gobernación, a quien, ya casi al final del trayecto, se le iba regañando “por correr”. “Tu tuviste la culpa, compadre”, le decían. “De todas maneras, esto no se vale”, contestaba.

En el Ayuntamiento, tras las rejas cerradas, esperaban el director de Gobernación, Alfonso Calderón, el subsecretario de Gobierno, Felipe Kuri, y el secretario de Protección y Vialidad, Antonio Valenzuela:

–Es que nos engañaron con la entrevista –reclamaba Héctor Ponce a Calderón.

–No hubo engaño, aquí te íbamos a esperar –le respondió el funcionario.

–Queremos ver al alcalde –insistía el dirigente del Frente.

–Primero suelten a Joel. Es un delito el que están cometiendo –le respondían.

–No estamos cometiendo ningún delito…

–Es un delito el secuestro. Suéltenlo y pasa la comisión.

Héctor Ponce tuvo aún que convencer a sus compañeros de que se liberara a Joel Castillo, quien se encontraba en las escalinatas de entrada al ayuntamiento. Estos le señalaban que sólo hasta que saliera la comisión. “Así no hay diálogo”, señalaba Calderón. Finalmente el funcionario fue liberado, quien ante los reporteros dijo haberse sentido secuestrado, y que además fue golpeado por el grupo de Héctor Ponce.

Una comisión de diez colonos pasó, y tuvieron que esperar aún unas tres horas en antesala, pues López Rosas se encontraba en una reunión con dirigentes de taxistas que este miércoles realizaron actos de protesta en demanda de la regulación del transporte.

Reunión “tranquila”

El alcalde Alberto López Rosas, al finalizar la reunión de una media hora, insistió en que el municipio de Acapulco no tendría obligación de realizar obras en Tixtlalcingo por la sustracción del agua. Afirmó que eso era responsabilidad de la Comisión Nacional del Agua (CNA), dependencia con la que se comprometió a gestionar una reunión con los colonos.

“Hay una gran equivocación en cuanto a la petición, exactamente nosotros estamos trayendo agua de El Chorro, que pertenece a Tixtlancingo, municipio de Coyuca, pero estamos pagando los derechos ante la Comisión Nacional del Agua. El agua pertenece a la nación y estamos pagando trimestralmente los derechos por su extracción. Yo lo que les propuse es que haya una reunión con la CNA, y se trate de llegar a un arreglo al respecto. Estoy conciente de que el pueblo de Tixtlalcingo necesita obra pública y se tendrá que poner de acuerdo la CNA en torno a cómo compensar la sustracción del líquido”.

En el caso de la Ex Campo de Tiro, “yo les dije que yo me acerqué (con los colonos) cuando era diputado federal para encontrar una solución, algunos aceptaron las propuestas de aquel tiempo (de comprar), otros se resistieron y bueno vamos a intervenir ante el propietario para encontrar una solución legal”.

López Rosas señaló que el ayuntamiento no ha decidido su presentará alguna acción legal por la detención del subdirector de Gobernación: “Yo primero quiero bajar esta situación de alteración y después tomaremos la decisión, tenemos que resolver primero un problema”. A pesar de la tensión previo al encuentro, el alcalde afirmó que la reunión fue “tranquila, de respeto y siempre hemos estado así aunque hoy hubo in intento abrupto de irrumpir y alterar. Afortunadamente logramos tener un desfile lucido”.

Héctor Ponce negó además que en el caso de Joel Castillo hubiera habido secuestro. “No lo veo así, más que en nada fue un acto de provocación de una persona, debe haber personas con capacidad por que él se puso a retar a la gente. Eso no debe pasar”.

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