Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Olvidados, los habitantes de Chilixtlahuaca a 40 días del sismo que destruyó sus casas

Rosendo Betancourt Radilla

Chilixtlahuaca

A 40 días del temblor de 6.7 grados  que sacudió a Chilixtlahuaca, municipio de Metlatónoc, la gente sigue durmiendo en sus pasillos, en las banquetas o en sus patios porque la ayuda no llega, el gobierno del estado los olvidó y el federal nunca los tomó en cuenta.
Sólo las réplicas del sismo llegan a diario y hacen las grietas de las casas cada vez más grandes. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) ayer reportaba 556 réplicas del movimiento que tuvo su epicentro en Huajintepec, Ometepec.
La precariedad en que vive la gente provocó que se incrementaran, de cinco a 30 los casos de enfermedades respiratorias en plena primavera; pero como hombres y mujeres duermen a la intemperie, se enferman, sobre todo los niños, dice el médico de la comunidad, Álvaro Arizmendi Mendoza.
El 10 de abril, personal de Protección Civil del estado (PC) llegó a la comunidad “porque el comisario, Ricardo Commonfort Olea los estuvo chingue y chingue que nos estábamos muriendo, que necesitábamos ayuda y nos trajeron unas despensas y unas colchonetas”, informó el comisario suplente Ramón Cornelio Cayetano.
En la comisaría, Crecenciana Nazario Onofre relató que perdió “la mitad” de su casa por el temblor y reclama al gobierno del estado “con un kilo de masa y un kilo de arroz no se reconstruye una casa, necesitamos material, cemento para reconstruir”.
Ante la llegada de la temporada de lluvias, la gente está nerviosa por lo que se espera, temen perder sus propiedades porque sus casas “se van a inundar, aquí llueve un día sí y otro también”.
El coordinador de la casa de justicia de la Policía Comunitaria de Zitlaltepec, José Mendoza Vásquez reclamó que en toda la región en la que tienen influencia y en donde se encuentra Chilixtlahuaca, del gobierno federal “no se ha visto nada y Protección Civil del estado pasó a dejar algunas colchonetas individuales, la gente está inconforme porque llevan colchonetas individuales para una casa con más de 6 personas. Eso de nada sirve”.
“O igual llevan una cajita de despensa que de nada sirve, pero de la reparación de las casas no se ha visto nada”, agregó.
Dijo que en la zona hay 250 casas afectadas,  unas dañadas totalmente, otras cuarteadas. Las comunidades más afectadas son Zitlaltepec, San Marcos, Chilixtlahuaca, Llano de las Flores uno, Ñu Saavi Kani, La Parota y Llano de las Flores dos.
La información es de un censo que levantaron policías comunitarios, visitando las comunidades, ni siquiera a eso acudió la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) del gobierno federal, lamenta.

Diez años perdidos

En Chilixtlahuaca la mayoría de sus habitantes se dedican al campo. Maíz y frijol son los productos que más siembran. Si no hacen eso, el destino de los varones es emigrar a los Estados Unidos o de bracero a algún campo del norte del país.
Se ven pocos varones en el poblado y los que están, saben cómo trabajar la tierra, lo dicen sus manos llenas de cayos por empuñar a diario un machete, y sus pies curtidos por la tierra, el fertilizante y el sol.
Fabiola Busto Moreno relató que para construir su casa de concreto (una de las pocas de este material entre la mayoría de adobe) su marido tuvo que irse al vecino país del norte, estuvo allá 10 años, mandaba dinero periódicamente para mantener a sus tres hijos.
Diez años de sacrificio se perdieron el 20 de marzo, él lejos de su esposa, ella gastando siempre lo mínimo para ahorrar y construir su vivienda. La tierra se sacudió y partió a la mitad la vivienda.
Fabiola Busto vive en casa de su hermana “de arrimada” porque se quedó sin hogar, en donde vivía, muestra cómo cuando se recarga sobre un muro, este se tambalea.
Se tambalea también con las réplicas de los sismos, durante el tiempo de la visita del reportero al lugar tembló en dos ocasiones.
Teresa Valera Bacilio tiene 70 años, es una altruista que adoptó a dos niños abandonados a los que ha criado como sus nietos, ella vive de la siembra de maíz, también perdió su casa y ahora vive en la de una de sus hijas.
Emiliano Apolinar y Juana Francisco son un joven matrimonio, ella tiene 25, él 27 y tienen cuatro hijos, su casa se destruyó por completo, ahora él salió a buscar trabajo a la capital del estado para poder reconstruir la casa.
Ella duerme sobre una mesa de madera con dos de sus hijas y supervisa los trabajos de los albañiles que ya comenzaron a construir los cimientos de lo que será su hogar, otra vez de adobe. Le van a cobrar 70 mil pesos por levantar la casa, cuenta uno de los peones “por eso el marido anda buscando trabajo”.
Adán Moreno tuvo que conseguir 5 mil pesos para reparar los daños de su casa, Marcelina Vásquez Rodríguez se endeudó con 2 mil pesos, Marcelino Martínez espera ahorrar para ver si el próximo año puede juntar 50 mil con la venta de sus cosechas para hacer otra casa pues sufrió pérdida total, mientras vivirá en casa de su hijo mayor.
Evodia Villegas Estrada duerme también a la intemperie por el riesgo de que se derrumbe. Pide al gobernador “que nos manden material, para comer podemos conseguir, que manden la ayuda porque nos urge”.
“Sólo pedimos que nos tomen en cuenta, tenemos derecho a una vivienda digna, necesitamos que nos reconstruya porque nos preocupa mucho que ya viene la temporada de lluvias, estamos esperando que empiece a llover el 15 de mayo”, agregó el coordinador comunitario, José Mendoza.
Chilixtlahuaca han sido relegado del apoyo de los gobiernos estatal y federal, relató Ramón Cornelio.
Narró que “cuando pasó el huracán Paulina (en 1994) nos destrozó las casas, se llevó todos los techos y nunca recibimos el apoyo del gobierno porque se la pasaron en Acapulco y a nosotros nunca nos peló, se olvidaron de nosotros”.
El 28 de marzo pasado, una semana después del sismo fue a la comunidad personal de Protección Civil, tomó fotografías y los dejó a su suerte.
En esa ocasión, la habitante Josefina Julián González denunció “los que no tienen vergüenza son los de Protección Civil municipal, vinieron a pasearse, no quisieron tomar fotos de las casas más destruidas y antes de irse a los que tenemos casas con cuarteaduras nos dijeron ‘rellenen las grietas con lodo, sus casas de por si son de lodo’”.

468 ad