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Fiestas y ofrendas en cerros, panteones y casas para recibir a los difuntos

 * Los días de muertos son los días de la abundancia en esta región indígena, porque están recientes las cosechas, que son compartidas por los que ya se fueron * Ahora, los que no pueden llegar, como los que se encuentran en el norte, se hacen cargo de todos los gastos para la fiesta

Gaudencio Mejía, corresponsal, Tlapa * Luego de haber hecho ceremonias en los cerros y montañas, en los panteones, y hacer fiesta en los patios de las casas del pueblo o comisarías, para ir a recibir el espíritu de los difuntos, miles de comunidades mixtecas, tlapanecas, nahuas y mestizas de la región de La Montaña recibieron a medio día de este viernes 31 a su muertos.

Pero este día es especial para los niños que dura en vigilia hasta el medio día del primero de noviembre y luego ser despedidos el domingo.

Por la tarde un río de gente va a los panteones para desmoronar fundamentalmente flores amarillas en la tumba del familiar que se encuentra en el otro mundo, en mixteco se dice ñu’u n’di’i (pueblo de la muerte).

Decenas de carros llegaron a Tlapa cargados de toneladas de flores de Zempaxuchitl (ita níma, flor de muerto en mixteco) para ser ofrecidos en los puestos del mercado y las calles.

Al río xale, que se ha vuelto una plaza, aún cuando pasa a un lado de los puestos un arroyo de aguas venidas de los manantiales de Xalpatláhuac, llegan personas de toda la región de La Montaña para surtirse de frutas de diversa especie, velas de diversos tamaños y colores, en su mayoría blancas que son ofrecidas y vendidas por comerciantes de ocasión.

La mayoría de la gente hizo sus compras desde el 23 de octubre o antes, dependiendo, del diner en el bolsillo.

El 31 sólo se compran flores frescas, el pan, la fruta y el guajolote o de perdida una gallina blanca de granja.

Muchas calles de Tlapa han sido acondicionadas especialmente para vender “pan de muerto”, como es la calle conocida como La Subidita, frente a la casa de Socorro Flores, permanente regidora de Tlapa. En ese lugar, como en otros, se compra el pan en figuras de muerto con las manos cruzadas en el pecho y pintados de rosa.

Estos días serán de muchos tamales, cafe, pan y xhatos (panecillos de maíz).

Son los días de la abundancia, porque están recientes las cosechas, que son compartidas por los que ya se fueron, como Telésforo Rojas, que acaba de llegar en la madrugada de hoy desde los campos de Sinaloa.

En Metlatónoc, se reza cuatro días antes para recibir a los difuntos y enseñarles el camino hacia su vieja casa y que no se pierdan. Se les hace vigilia en la noche en el mismo panteón municipal.

Es la fiesta de los muertos, viko níma, viko ndi’i.

En la casa del pueblo son recibidos en la madrugada. Es fiesta para los que se “murieron bien”, que murieron de enfermedad o de viejos.

Son mejor recordados los que murieron de viejos, a ellos se les pide que intercedan por los vivos en el más allá, en el mundo o en el pueblo de los muertos.

En Llano Perdido se “come en fiesta”, xixi vi’iko.

En otras comunidades mixtecas de Copanatoyac se recibe a los difuntos con oraciones salidas del corazón.

El día de los difuntos es también el reencuentro familiar. Los que no pueden llegar como los que se encuentran en el norte, se hacen cargo de todos los gastos para esta fiesta.

Mientras tanto, los comerciantes en Tlapa, obtienen jugosas ganancias, porque nadie puede prescindir de comprar lo elemental: una flor, una vela y un pan. Puede ser la ofrenda para que los muertos no mueran, porque en sí los muertos sólo mueren cuando se les olvida.

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