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* Cuauhtemoc Sandoval Ramírez *

La declaración de Sao Paulo

Sao Paulo, Brasil. Con la aprobación de la Declaración de Sao Paulo, finalizó la tarde del miércoles 29 de octubre el XXII Congreso de la Internacional Socialista, que ahora pasó de 142 a 170 partidos miembros, ubicándose en la mayor organización de partidos políticos de todo el mundo.

En una cena que ofreció la noche del lunes 27, el presidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva, que no logró más que fugazmente librarse del pesado aparato de seguridad de un jefe de Estado, ironizaba con la trascendencia de este tipo de reuniones internacionales, diciendo que en estos encuentros de líderes políticos de todo el mundo, había no sólo intercambio de opiniones y de experiencias, sino también contacto personal, lo que le había permitido, por ejemplo, estar en la misma mesa con los primeros ministros de Mongolia y Albania.

Cada delegado se llevó en su portafolio pesados documentos de trabajo, de resoluciones generales y particulares, de diagnósticos mundiales y regionales, sobre complejos temas que se tratan en estas miniONU de partidos políticos mundiales, de tendencia de centro-izquierda o socialistas, progresistas o simplemente democráticos.

Sin embargo, unos datos saltaban a la vista, sobre todo cuando se hacía el diagnóstico del profundo abismo entre países pobres y ricos y también al interior de éstos. Por ejemplo se señaló que “la brecha global entre la pobreza y la riqueza ha alcanzado proporciones intolerables y la creciente presión sobre los recursos naturales hace del modelo actual de globalización un modelo insostenible”.

A continuación, se señalaba que “mientras que el porcentaje de la población mundial que está viviendo en la pobreza absoluta es muy grande, el número de personas que lucha por sobrevivir en esas condiciones nunca había sido más alto, pues cerca de la mitad de la población mundial está viviendo con menos de dos dólares diarios, la mayoría de las cuales son mujeres”.

Después se señalan un conjunto de estrategias de desarrollo sostenible integral y equilibrado que requieren un nuevo pacto global entre países en desarrollo y países desarrollados, que incluya un nuevo sistema financiero internacional, ya que el actual sólo conduce al deterioro del nivel de vida de nuestros pueblos.

Para lograr estos objetivos, se insiste en una nueva gobernabilidad (gobernanza en los documentos oficiales), con instituciones mundiales renovadas, en especial urge la reestructuración de las Naciones Unidas, que salió muy maltrecha de la guerra de Irak, que en este Congreso sólo estuvo representado por la minoría kurda, que se alió a las fuerzas estadunidenses en su lucha contra Saddam Hussein.

Uno de los principales líderes de la Internacional Socialista, Tony Blair que evitó estar presente, y que sólo envió una delegación de bajo nivel del Partido Laborista Británico, fue objeto de agudas criticas por su alianza con Bush en la guerra de Irak, si bien se reconocía el papel de los laboristas británicos en la fundación de la IS.

En lo que se refiere a América Latina, ya se han publicado las principales resoluciones adoptadas, simplemente quisiera añadir que hubo una resolución que fue objeto de amplias discusiones, que fue el caso de Cuba. En la reunión de México, previa a este Congreso, el Comité de América Latina y el Caribe adoptó una resolución de consenso, que contenía la crítica a la política de Estados Unidos hacia Cuba y la condena al bloqueo económico.

En el transcurso del congreso, las delegaciones europeas presionaron para que se incluyera un párrafo que también condenara las recientes ejecuciones y el encarcelamiento de prisioneros políticos. Finalmente, después de amplios cabildeos, se acordó demandar la liberación de prisioneros políticos, al mismo tiempo que se insistía en la necesidad de respetar el proceso de democratización en la isla, sin injerencias externas.

En el momento de elegir las 25 vicepresidencias, de las cuales cinco corresponden a América Latina, la delegación de Acción Democrática de Venezuela, un partido del 1 por ciento que ha sido ubicado en su país como una rémora del pasado, trató de impugnar las candidaturas de Cuauhtémoc Cárdenas y del senador Ricardo Núñez del PS deChile, como vicepresidentes de la IS, alegando que uno de esos asientos le correspondían a ese partido.

Al someterlo a votación, por el presidente de la Internacional Socialista Antonio Guterres, ex primer ministro de Portugal, sólo el voto solitario de la AD venezolana figuró en la plenaria, aplastado por el mar de votos de los más de 700 delegados que se dieron cita en la mayor ciudad de América del Sur, cuna sindical y política de Lula y del Partido de los Trabajadores de Brasil.

Esta votación solitaria le permitió que al finalizar la sesión, el ingeniero Cárdenas no sólo fuera felicitado por los partidos latinoamericanos, sino también por los europeos y de otros continentes. El abrazo efusivo de José Genoino, presidente del PT brasileño, rubricaba la estrecha amistad entre el PRD y el PT brasileño.

Es muy difícil resumir en este pequeño comentario los distintas temas a debate: la ONU, el Mercosur, los subsidios agrícolas de los países desarrollados, la guerra de Irak, el conflicto palestino-israelí, la guerra del Sahara Occidental, los conflictos territoriales en África y el papel emergente de Sudáfrica, en fin 120 temas entraron a debate en estos tres días.

Quiero finalizar con dos. Uno contenido en la resolución final: “La humanidad ha llegado a un cruce de caminos. El orden mundial presente ha llegado a su límite, que ha estado marcado por el unilateralismo, la violación de los derechos humanos, la injusticia social y el desarrollo desigual. Construir un nuevo orden mundial basado en el multilateralismo, la democracia, el respeto a los derechos humanos y el desarrollo sostenible es por lo tanto necesario y es una exigencia creciente de los ciudadanos de todas las naciones unidas del mundo. La Internacional Socialista está comprometida con el enorme trabajo político que se requiere para construir un mundo mejor y hace un llamamiento a todas las mujeres y todos los hombres progresistas y democráticos para que se sumen al esfuerzo en una alianza verdaderamente global”.

El último, es la encuesta que publicó en primera plana el periódico brasileño Folha de Sao Paulo, donde se da a conocer una encuesta entre la elites latinoamericanas, hecha por la Universidad de Miami, que ubica a Lula con un 34 por ciento y a nuestro presidente Fox, con el 6 por ciento. Esto lo transcribo sin comentarios.

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