Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Héctor Manuel Popoca Boone

   La madre de todas las contiendas electorales

 De todos es sabido que los próximos comicios electorales del 2004, serán cruciales tanto para el PRI como para el PRD en Guerrero. El primero va con todo y por todo, a conservar el poder estatal. El segundo va con todo y por todo, a conquistarlo por primera vez. La contienda se antoja de pronóstico reservado. La moneda está en el aire. Ninguno de los dos partidos tiene asegurado el triunfo. A la fecha, ambos tienen las mismas probabilidades y posibilidades de ganar.

Aquel partido político de los mencionados, que resuelva de mejor manera y en forma más tersa la elección del candidato que postulará, llegará con mayor talante y menos desgastado a la liza electoral. Tanto el PRI como el PRD tienen al menos dos precandidatos, cada uno de ellos, que quieren la candidatura respectiva y están empleándose a fondo para obtenerla.

Todavía no hay visión clara ni certidumbre sobre el método que utilizarán para la selección de sus candidatos respectivos. Lo cierto es que prevalece un hecho irrefutable al interior de ellos: aún no acaba de arraigarse la democracia interna como sistema de vida político. Por el momento seguirán siendo faroles de la calle y oscuridad de sus propias casas.

Será interesante observar la forma y el modo que utilizarán para escoger a sus candidatos, habida cuenta que por experiencias pasadas, en ninguno de ellos se ha expresado con contundencia, la madurez política para aceptar y respaldar al hombre que por fin será postulado (nótese que no hay ninguna mujer en la actual precontienda); provocándose rencores, resentimientos y fracturas muy difíciles de subsanar en el corto plazo, como para que no tengan efectos adversos en la contienda que se avecina, a pesar de las operaciones cicatriz que se iapliquen.

De todas maneras, trasiegos de políticos, militantes o simpatizantes tránsfugas los habrá de un partido a otro, en la medida que no los tomen en cuenta o no se les prometa un puesto en la próxima administración gubernamental estatal. Esa es una película muy vista. Desde ahora ya la estamos observando. Por su parte, los búfalos están listos e impacientes para iniciar la cargada. Recuérdese que en Guerrero todavía estamos en el reino de las conveniencias y de los intereses, que no de las convicciones y lealtades.

Dicen los que saben, que los partidos susodichos en la contienda electoral se van a dar, como dice el dicho popular, hasta con la bacinica. Quiera Dios, Alá o Buda que no sea así. Por el bien de Guerrero. Esta noble y sufrida tierra del sur espera que sus hijos políticos se comporten a la altura de las circunstancias. ¿Será posible?

Lo que no quiere el pueblo de Guerrero es que su casta de políticos se degrade y autodenigre; dando un triste espectáculo de injurias, descalificaciones difamatorias, golpes bajos y rijosidades desgastantes y lastimantes. No quiere exhibición de malas artes de la politiquería, dedicadas únicamente a exhibir los calcetines sucios de los demás contendientes.

Antes bien, hay que aspirar, legítimamente, a que todos los actores políticos, partidos, candidatos y militantes se conduzcan con civilidad, altura de miras, respeto y sensatez política. Hagamos de los tiempos de contienda y de comicios electorales, tiempos de civismo, educación política y de escuela de genuina democracia. Donde florezcan las  propuestas creativas, las ideas propositivas y la oferta de diversos programas de gobierno para la superación y progreso de estas tierras del sur.

No perdamos la concordia política, de por sí frágil, que mucho esfuerzo nos ha costado edificar a todos a lo largo del tiempo. Hemos pasado de la confrontación a la reconciliación social. Hemos trascendido la inestabilidad, la incertidumbre y la desconfianza social. Hemos construido y sostenido la paz social en Guerrero con el concurso de todos. Eso es innegable. Estamos unidos dentro de la pluralidad y es la diversidad lo que ahora nos hace fuertes. Es un logro de todos que no vale la pena echarlo por la borda al calor de la contienda electoral próxima. Aun cuando tengamos la susceptibilidad a flor de piel, la sangre ligera y el corazón apasionado, mantengamos la mente fría y ecuánime, con ánimo sereno. Sé que no es fácil, pero es necesario y pertinente intentarlo.

De las autoridades electorales y gubernamentales el pueblo espera garantías para que en el proceso democrático prevalezca la paz, la imparcialidad, la limpieza, la equidad y la legalidad requerida. Solamente así habrá credibilidad en los resultados y acatamiento de los mismos por todos.

¿Es mucho pedir?

PD. Cosas importantes ha dicho René Juárez Cisneros. No aspira a nombrar heredero al trono. No pretende ser candidato camuflajeado. No está en él, el uso patrimonialista del poder. No será el que confronte a su partido, ni a su pueblo.

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