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Rubén Aguilar Valenzuela

Remesas y migración

 

El flujo de las remesas hacia los países en desarrollo alcanzó  los 350 mil millones de dólares en 2011 y las expectativas para el 2014 es que éstas sumen los 515 mil millones de dólares y de esa cantidad a los países en desarrollo lleguen 441 mil millones de dólares, según el Banco Mundial (BM).
En 2011, en orden decreciente, los tres mayores receptores de remesas en el mundo fueron la India, China y México. En un segundo grupo se encuentran Filipinas, Pakistán, Bangladesh, Nigeria, Vietnam, Egipto y Líbano. El BM estima en 24 mil millones de dólares las remesas mexicanas, para el 2011.
Un dato más exacto es que en 2011 ascendieron a los 22 mil 731 millones de dólares, que es un 6.9 % mayor al 2010, según  el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEML). Las remesas mexicanas representan sólo el 2% del PIB, que es una cantidad menor comparada a la de otros países de la región: El Salvador, 16%; Honduras, el 15% y Guatemala el 10%.
El número de los migrantes hacia Estados Unidos ha disminuido, por muy diversas razones, y en el año 2010, por primera vez en 60 años, el número neto de migrantes de México a Estados Unidos fue igual a cero como lo plantean Jorge G. Castañeda y Héctor Aguilar Camín (Una agenda para México, 2011).
Ellos citan un trabajo del investigador estadunidense Douglas S. Massey, que junto con el peruano nacionalizado mexicano, Jorge Durand, son los más importantes estudiosos de la migración mexicana hacia Estados Unidos. Así, la explicación del aumento de las remesas no puede venir del crecimiento de los migrantes, pero sí puede estar en que estos, a pesar de la crisis, reciben mayores ingresos, por su trabajo. Se estima que en 2010 cada uno ganó un promedio de 17 mil dólares anuales, que suman un poco más de 200 mil millones de dólares.
El repunte también se explica porque en la recuperación de la economía de Estados Unidos dos de los sectores que han recobrado dinamismo son las manufacturas y la construcción. Es bien sabido que una parte muy importante de los migrantes mexicanos encuentran trabajo precisamente en esas actividades ahora en crecimiento.
Las remesas en las economías estatales tienen peso distinto y en las más productivas como Nuevo León o el Distrito Federal sólo representan el 0.4% y el 0.6% del PIB respectivamente. En cambio en estados con índices de pobreza elevados como Oaxaca, Michoacán y Guerrero ocupan un porcentaje mayor del PIB que es del 8.6%, 8.5% y 8.0% respectivamente.
En enero y febrero de 2012 las remesas crecieron en 7.15% y 8.5% con relación a 2011. Hay que dar seguimiento al comportamiento de la migración y con él a las remesas. Todo señala que ya no habrá el mismo número de migrantes. “Nadie quiere oírlo, pero el flujo se ha detenido”, señala Massey. Es la nueva realidad que muchos se niegan a ver y no está claro cómo afectará a las remesas.

Twitter: @RubenAguilar

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