Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Soberanía e instituciones, legado de Cárdenas y Calles: David Guzmán

 El evento cívico al cual hemos sido convocados este domingo 19 de octubre, tiene como fin rendir homenaje luctuoso a dos hombres cuya aportación histórica ha trascendido a su existencia: Plutarco Ellas Calles y Lázaro Cárdenas del Río.

Más allá de la coincidencia del mes y día que existe entre ambos fallecimientos, la historia nos reporta que los dos fueron protagonistas de una misma etapa histórica: la Revolución Mexicana. Tanto Calles, como Cárdenas, fueron militares y pertenecieron a la clase política triunfante del movimiento armado y en consecuencia, formaron parte de la clase gobernante.

Murieron en diferentes años, Calles en 1945 –hace 58 años– y Cárdenas en 1970 –hace 33 años–.

La vida les permitió compartir luchas, aspiraciones y trayectorias, aunque también los confrontó; paradójicamente, pareciera que la confrontación aún persiste; paradójico también es que estén hoy frente a frente ante nosotros.

Pudiéramos cómodamente como ritualmente se acostumbra, hacer una reseña por separado de las muchas prendas que tanto el uno como el otro poseían, elaborar un prontuario de sus aportes y contribuciones a la consolidación definitiva del Estado Mexicano. Pero si ustedes me lo permiten, quisiera en esta ocasión destacar lo que desde mi particular punto de vista son las aportaciones que siguen siendo vigentes hasta nuestros días.

Para nadie escapa que la globalización es una consecuencia de nuestro desarrollo, de la persistencia dominante de un modelo que se asume como único: el equilibrio hoy no existe. La globalización es en sí misma una amenaza que no mide ni le importa resolver las desigualdades sociales; sin embargo, también es necesario reconocer que la globalización es una oportunidad, en este mundo de intercambio no sólo continuo, sino permanente y contundente.

La globalización desafortunadamente no sólo implica intercambio de mercancías, como desde hace siglos existía; hoy se intercambian ideas, formas de concebir, ver y transformar nuestra realidad. El mundo ya no mira por muchas ventanas, hoy vemos por una sola, que unifica criterios y lenguajes, que absorbe identidades y se corre el riesgo que en esa absorción se pierda la historia diferenciada de los pueblos.

Lo más lamentable es que en el famoso término cambio, que es en definitiva el discurso sustentable de la globalización, se pierda la razón misma.

El cambio es una palabra que convence mágicamente, pero no puede darse mágicamente.

Tanto es condenable la corrupción, como el cambio prometido e incumplido; también lo es, en el mismo tenor, el vender esperanzas sólo por vender esperanza.

México, Guerrero, necesita de compromisos reales, tangibles, viables y responsables para hacer frente a nuestras históricas adversidades y los múltiples retos que existen en el mundo globalizado de nuestros días. Pero también se necesita de recursos que orienten el esfuerzo social y legitimen la conducción del gobierno; recursos que ya fueron propuestos en su tiempo y han dado resultados.

Necesitamos rescatar la propuesta callista de apostarle a las instituciones como garantes de la identidad y la continuidad de esta sociedad mexicana.

Las instituciones, en efecto, no están exentas de su transformación, pero es su función lo que nos debe importar.

Las Instituciones son la vía idónea para la consolidación de nuestra identidad nacional porque proyecta, implanta y regula aspiraciones colectivas y asegura la continuidad de éstas en el tiempo.

Un ejemplo de esto puede ser: el carácter público de la educación en México.

En Guerrero, René Juárez Cisneros afirma y sostiene que la educación es la mejor de las inversiones del gobierno y la vía adecuada por mejorar las condiciones de vida y acabar con las desigualdades: “Sólo la educación puede restituir la continuidad del vínculo social”.

De Cárdenas debemos rescatar el principio esencial del Estado Mexicano: la soberanía, entendida no sólo como concepto sino como acción concreta.

La expropiación petrolera, que más allá de dejar en claro que el petróleo es sólo de y para el beneficio y disfrute de nosotros los mexicanos, deja en claro el compromiso social que tiene nuestro gobierno de cuidar el patrimonio y la razón de ser de nuestra nación: la independencia, por la que tanto se luchó a lo largo de nuestra historia: la independencia económica, no sólo es estrategia, sino baluarte para hacer frente al apetito salvaje de la globalización.

Decía el General Cárdenas: “Lo que me preocupa es la cuestión social”. Lo que le ocupa hoy al gobierno de René Juárez es la cuestión social, así lo demuestran las acciones y cifras de su gobierno en estos últimos cuatro años, pero también le preocupa que la soberanía del Estado tenga el respaldo de la Federación y que la respuesta de este nivel de gobierno se dé a la altura de los márgenes de pobreza y desigualdad que históricamente hemos tenido los guerrerenses.

Tal vez en la práctica, la soberanía estatal sea más postulado que realidad, pero asumir la defensa de los mejores intereses del estado es una acción acorde a la idea de defender lo que es nuestro: el derecho a la igualdad de oportunidades y montos financieros que otros estados de la República tienen presupuestariamente hablando: y desde luego, el derecho de aspirar a hacer de Guerrero un estado económicamente autosuficiente.

Seguramente por muchos más motivos estamos hoy aquí, en medio de Calles y Cárdenas. Pero esencialmente venimos a rendir honores a dos hombres que lucharon por hacer realidad sus aspiraciones; estamos aquí, para reforzar y actualizar los logros que ellos propiciaron por el bien de la Nación. Para recordar que ante los retos de la globalización, los mexicanos tenemos bases suficientemente sólidas para no perder nuestra identidad y nuestra dignidad: instituciones, soberanía y compromiso social.

Muchas gracias.

(Discurso oficial del director general del Colegio de Bachilleres, David Guzmán Maldonado en el 33 Aniversario Luctuoso del general Lázaro Cárdenas del Río y el 58 Aniversario Luctuoso de don Plutarco Elías Calles, celebrados ayer en Chilpancingo).

468 ad