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Un teatro lleno a medias, en la apertura del Festival de Cine Italiano

Aurelio Peláez Ni música de fondo de Ennio Morricone, ni alfombra roja ni flashes anunciando la llegada de ninguna estrella. El discreto encanto de lo italiano se quedó en casa, si es que existe como tal. La identidad entre lo mexicano, lo guerrerense, sólo fue parte del discurso de quienes participaron en la inauguración del Festival de Cine Italiano, cuya existencia decretó hace poco más de un mes el gobernador René Juárez.

El interés por la cultura italiana del gobernador también quedó en entredicho. Tan pronto se inauguró el festival salió del teatro Juan Ruiz de Alarcón junto con la comitiva de diplomáticos italianos. Tras él se fueron funcionarios estatales y municipales. También María Eugenia Díaz, la esposa del presidente municipal, Alberto López Rosas (“la señora de López Rosas”, la presentó el gobernador), quien había acudido con su familia a presenciar la película. Le siguieron los funcionarios del DIF, del que es presidenta.

En Angela, película de Roberta Torre, participa en la producción Rita Rusic, quien lo fue también de tres películas que son referente de la cinematografía italiana: El Cartero, La Vida es Bella y Mediterráneo.

En el cine, los asientos delanteros quedaron vacíos. Sólo tres actores quedaron atrapados delante, y fueron objetivo de fotógrafos a pesar de que nadie los presentó ni se dijo en cuál de las siete películas de la muestra participarían. Se les veía como incómodos.

El glamour italiano sólo atrajo a un miembro del gabinete estatal, el secretario de Desarrollo Rural, Héctor Manuel Popoca Boone, quien se ubicó entre el público, lo mismo que el delegado de la Secretaría del Medio Ambiente, Octavio Klimek. Entre los políticos, como público, sólo se vio al diputado local independiente Cuauhtémoc García Amor, quien llegó a tono, vistiendo camisa de lino, y Max Tejeda Martínez, del PAN, aunque este es presidente de la Comisión de Turismo y por lo tanto candidato a estar en la ceremonia oficial, aunque no fue llamado. Sí se subió en cambio el diputado local priísta y ex alcalde de Cuajinicuilapa, Constantino García, con todo y que llegó a media ceremonia.

René Juárez, que en los últimos meses había recurrido a las muy europeas camisas de lino, ayer llegó usando una guayabera de manga corta, que por efectos de la luz parecía amarilla. María Eugenia Díaz, vestido color rosa con breve bordado de flores; Guadalupe Gómez Maganda, pantalón y saco negro; Marcial Rodríguez, el representación del alcalde López Rosas –quien se encuentra en El Vaticano, o sea en el centro de Italia–, camisa color naranja; Mario Ramos del Carmen, regidor y presidente de la Comisión de Turismo, camisa azul de cuadros.

El teatro se llenó a medias. La parte alta estaba semivacía y en la parte baja desocupada en los extremos. La ceremonia comenzó 40 minutos después de lo fijado. En tanto, muchos jóvenes, estudiantes de las universidades privadas, sobre todo, ocuparon los asientos de función gratis.

La comitiva italiana que acompañó a los diplomáticos y que fue encabezada por el viceministro de Cultura italiano, Nicola di Bono, no recibió en el teatro ninguna recepción especial y se acomodaron como pudieron en las butacas. No se supo si hubo una comunidad italiana en Acapulco presente en la función.

En el teatro los preparativos parecían esperar más bien la llegada del gobernador, que a alguna misión cultural italiana.

En el intervalo, ninguna información o ceremonia previa anunciaba el evento por venir. Tuvieron que ser los funcionarios los que hablaron del cine, directores y artistas del país mediterráneo: Fellini, Mastroniani, Claudia Cardinali, Antonioni, fueron la referencia que se dio a los asistentes. Hubo incluso intentos de acallar con palmadas el discurso del director de los estudios Churubusco, Mario Aguinaga Ortuño, cuando se extendía en sus explicaciones sobre la relación cinematográfica de Italia y México.

Arriba, los impacientes cinéfilos esperaban el comienzo de Angela, un film que narra el mundo del tráfico de droga en Italia en escala doméstica. Pero eso ya no lo vio la comitiva oficial del gobierno estatal. Quizá porque ya lo vieron en Europa.

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