No cerrarse a analizar el proyecto, pide René Juárez a inconformes de La Parota
* Propone decidir finalmente si se construye la presa en una plenaria con todos los inmiscuidos, cuando regrese el alcalde López Rosas * En esa reunión, “si los campesinos dicen no, no, a la chingada”, puntualizó * Entre los argumentos expuestos por los representantes de los pueblos están que la CFE no ha pagado por afectaciones de hace muchos años, que les quitarán sus tierras más fértiles y que en esta zona sísmica, la presa implica muchos riesgos
Raquel Santiago Maganda * El gobernador, René Juárez Cisneros, se comprometió con un grupo de campesinos que se oponen al proyecto de La Parota, a que en cuanto llegue el alcalde, Alberto López Rosas, de su viaje a Roma, se concerte una reunión plenaria con todos los grupos inmiscuidos en la construcción de la presa y allí se decida finalmente si se aprueba o no la construcción de la hidroeléctrica.
En la reunión con unos 30 campesinos, René Juárez les explicó que la plenaria será como “una olla de frijol y meter un gallo gordo, lo revolvemos a toda madre y sale un caldo chingón, y si no sale ni modo”, porque aseguró que como gobernador está a favor del progreso pero no a costa de perjudicar a los campesinos.
De esta manera, en una parte de los jardines de la Promotora Turística, primero los campesinos le manifestaron su inconformidad por el proyecto de La Parota. Entre los argumentos, el campesino Felipe Flores Fernández consideró que dentro del proyecto para la construcción de la presa a cargo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no se han considerado las repercusiones negativas, ejemplificó que en comunidades como La Palma, Venta Vieja y Omitlán –en donde se han construido presas– aún existen adeudos por la compra de sus tierras, y esta situación es una de las razones para rechazar el proyecto.
Reiteró que todavía no están convencidos acerca de los beneficios de la presa, sobre todo porque ha generado un conflicto social en la zona.
En tanto Juan Gallego González originario de la comunidad de Los Guajes, precisó que la postura de los inconformes no es contra el progreso, sino porque tienen dudas del proyecto precisamente porque existe desinformación de la CFE, y porque prácticamente “nos quitan la mayor parte del ejido” y con ello las tierras más fértiles ubicadas a la ribera del río, ante esta situación dijo que “vamos a defender nuestro patrimonio”.
Para Manuel Dolores Dorantes de la comunidad de El Rincón, no existe garantía del impacto ecológico, además aseguró que existe un riesgo por la cortina de la presa, y argumentó que es sísmica la zona y con una cortina de 162 metros de altura, los ejidatarios, sus tierras, su ganado y pertenencias podrían “salir barridos” ante un arrastre de agua.
Tras escuchar estas opiniones, el gobernador René Juárez habló, pero primero hizo notar la presencia de un habitante de la colonia Zapata, con una frase, en aparente broma: “¿Y qué chingao hace uno de la Zapata?” en la reunión de los ejidatarios de La Parota. Se refería a César Suárez, quien desde el comienzo ha participado en apoyo a la organización del movimiento contra la presa de la CFE.
Con un lenguaje coloquial el gobernador propuso a los ejidatarios que no se cerraran a la posibilidad de analizar el proyecto, por eso, dijo que en cuanto llegue el alcalde Alberto López de su viaje a Roma, entonces se fije una fecha para hacer una plenaria en donde acudan los representantes de la CFE, el gobierno estatal y municipal, así como los grupos opositores a la obra y los grupos que apoyan la presa.
Explicó que en esa plenaria, todas las partes responsables del proyecto informarán del proyecto, y manifestarán sus argumentos de apoyo o rechazo, y allí, anunció, se decidirá si se realiza o se descarta la obra de la CFE.
Aseguró que si los campesinos dicen “no, no, a la chingada (el proyecto)”. Después hizo una metáfora al comentar que la reunión plenaria será como “en una olla de frijol, echarle un gallo gordo lo revolvemos a toda madre, y sale un caldo chingón y si no sale ni modo”.
Juárez Cisneros dijo estar a favor de que se garantice la integridad de los campesinos, pero conminó a los opositores a que acudan al diálogo, porque aseguró que la presa de La Parota no se hará “si los campesinos no están de acuerdo”, pero dijo que le resultaba “incompresible” que los inconformes tampoco permitan la realización de los estudios de impacto ecológico, cuando ésta es la primera etapa del proyecto.
Precisó que el gobierno “no obligará a aceptar el proyecto”, y que su función como gobernador es ser “una especie de árbitro” para que los campesinos no salgan perjudicados. Resumió que ninguna obra donde haya un gobernador responsable se hará en contra de los campesinos, porque estoy a favor del progreso para el beneficio de los campesinos.




