Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Juan Carlos Moctezuma R.

Alemania y Argentina se verán por tercera vez las caras en una final de Copa del Mundo.
En 1986 los sudamericanos ganaron 3-2 el primer desafío con la guía de Maradona en el estadio Azteca.
En Italia 1990, los germanos le devolvieron la afrenta al derrotarlos 1-0 por un polémico penal pitado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal.
¿Cómo llegan ambos equipos a este definitorio encuentro?
Alemania está relajada tras la goleada a Brasil, pero en lo absoluto confiada.
Fieles a su parco estilo, entrenador y jugadores se han mantenido al margen de cualquier viso triunfalista. Y hacen bien, porque la probabilidad que tengan a un rival a modo es de cero.
Alemania metió goles impensables a Brasil: sus jugadores aprovecharon el deconcierto de la zaga central brasileña para hacer paredes, entrar por el centro y así anotar al menos tres goles. Ese no es el estilo alemán de meter goles y que se olvide de una vez que lo volverá a hacer, ahora a la defensa argentina.
No es que Alemania haya jugado extraordinariamente, sino que Brasil hizo el peor partido en su historia mundialista. Y eso lo saben los propios alemanes… y los argentinos también.
Sin embargo Alemania tiene esa poder futbolístico que es la marca de la casa: nunca desmayan, siempre proponen y, las más de las veces, se salen con la suya.
Y esa es la forma en que jugará ante Argentina.
Los sudamericanos por su parte han hallado la fortaleza en un sistema de juego bien planeado y ejecutado tan sistemáticamente que apenas han hecho lo justo para ganar sus encuentros. La ventaja es que han ido de menos a más y llegan embalados a la final.
Pero lo más importante es que ansían el título. Quizá su futbol no sea el más seductor, quizá Messi no ha aparecido tanto como hubiéramos querido, pero las imágenes de ayer tras el juego con Holanda nos mostraron a Leo, Agüero, Higuaín, Zabaleta y Mascherano llorando por su sufrido triunfo, algo que en lo absoluto hicieron los calculadores alemanes.
Europa contra América: precisión contra pasión, transpiración contra inspiración.
Para desgracia de Alemania, Argentina es el equipo de América más parecido a ella y estamos seguros que es la oncena que menos se hubieran querido encontrar en la final.

468 ad