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Suman más de 4 mil desplazados por la violencia del crimen organizado en el último año en Guerrero

Suman más de 4 mil desplazados por la violencia del crimen organizado en Guerrero en un año

Sicarios entraron a pueblos de diferentes municipios, sobre todo en la zona serrana del estado, incendiaron casas, asesinaron a vecinos, los levantaron o secuestraron. Cientos están refugiados en Chilpancingo, Tecpan, Iguala y fuera del estado. Otros 5 mil viven en la indigencia, según reportes oficiales

Yee Trujillo

Acapulco

Desde julio del año pasado hasta ayer, casi 4 mil personas fueron desplazadas de sus comunidades por la violencia del crimen organizado que prevalece principalmente en la zona serrana de San Miguel Totolapan, sin embargo, no hay cifras oficiales de estas movilizaciones, y cientos de casos no son denunciados porque los desplazados se refugian con sus familiares de otros municipios o abandonan el estado sin dejar rastro.
Ante la opacidad de la información, se presenta un recuento de casos que se hicieron públicos y se publicaron en este diario.
El 26 de diciembre, El Sur informó que en el informe especial sobre los grupos de autodefensa y la inseguridad en Guerrero, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) documentó 2 mil 393 casos de desplazamientos forzosos de personas que han dejado sus casas y sus tierras para salvaguardar sus vidas ante una delincuencia sin control y el abandono del gobierno, e indicó su preocupación por la situación que impera en el estado, principalmente en la Tierra Caliente donde la delincuencia organizada había imposibilitado el desarrollo de una vida digna de los habitantes.
El 24 de enero, en un comunicado el diputado del Partido Acción Nacional y secretario de la Comisión de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, René Fujiwara Montelongo urgió el auxilio para unas 7 mil personas que habían sido desplazadas de sus comunidades por la delincuencia organizada en Guerrero, ya que unas 5 mil “sobreviven en total indigencia”.
Los desplazamientos en Guerrero comenzaron a denunciarse públicamente la noche del 21 de abril del 2011, cuando 30 adultos, la mayoría mujeres y ancianos y 77 niños 34 de ellos menores de cinco años, salieron de la comunidad de La Laguna en Coyuca de Catalán, atravesaron parte de la sierra Madre del Sur encabezados por su líder Juventina Villa Mojica, asesinada el 28 de noviembre del 2012, y se refugiaron en Puerto de Las Ollas por el miedo a la violencia del crimen organizado que le había matado a 30 familiares.
El 19 de julio del año pasado El Sur informó que a consecuencia de la violencia, las amenazas, los enfrentamientos y la desaparición de personas en la comunidad de El Cubo, había más de mil desplazados de San Miguel Totolapan y Arcelia, de las comunidades de El Remanse, El Cubo, El Terrero, El Guayabo y El Escondido, de los cuales 120 familias, unas 300 personas, estaban refugiadas en la parroquia de San Miguel Totolapan, y el resto se fue con familiares de Ajuchitlán, Ciudad Altamirano, Arcelia u otras comunidades de la sierra.
Diez días después, más de 500 personas de Heliodoro Castillo (Tlacotepec) huyeron de las comunidades Ixtlayotla, Pesuapan, Amacahuite, El Rodeo, El Capire, Buena Vista, El Órgano, Huerta Vieja, Tesonapa, Pericotepec, Espinazo del Diablo, El Pescado y en Atlayolapa sólo se quedó un matrimonio de ancianos. Días antes habían visto pasar a los habitantes de Tetela del Río que abandonaron el pueblo porque hombres armados se llevaron a ocho personas.
El 21 de julio del 2013 unas 30 personas, casi una veintena de niños menores de quince años, adolescentes y mujeres, de una comunidad de la sierra de Coahuayutla en la región de la Costa Grande fueron rescatadas por marinos luego de que desplazadas de su pueblo que fue atacado a balazos por hombres armados.
El 5 de agosto se informó que en Tlacotepec había 13 comunidades desoladas resguardadas por unos 40 soldados del Ejército, mientras que en Huautla, sin apoyo de las autoridades, los habitantes daban alojo, comida, ropa y medicinas a más de 500 desplazados por la violencia, entre los que había más de 20 niños enfermos y sin atención médica.
Un mes después, el 10 de septiembre se indicó que el alcalde de Heliodoro Castillo, Mario Alberto Chávez Carbajal, al acudir a Chilpancingo para pedir el envío de militares al comandante de la 35 Zona Militar Juan Manuel Rico Gámez, el secretario de Gobierno Jesús Martínez Garnelo, el asesor del gobernador Ernesto Aguirre y el procurador Iñaky Blanco, confirmó que había unos 800 desplazados de por lo menos 10 comunidades por la violencia de unos 80 hombres armados de la delincuencia organizada, que los maestros también se habían ido, que en días anteriores hubo enfrentamientos, dos personas calcinadas en Ixtlayotla y un hombre ejecutado en El Órgano.
El 10 de agosto se informó que un día antes sicarios irrumpieron en la comunidad de San Juan Tehuehutla, municipio de San Miguel Totolapan, y 68 personas, en su mayoría niños y mujeres se trasladaron a Tecpan, aunque según el comandante de la 35 Zona Militar atendieron a otras 120 personas más que se desplazaron a Huautla, Totoltepec y Tetela del Río.
Una semana después, el 18 de agosto del año pasado, en estas páginas se comunicó que 29 familias, unas 135 personas, la mayoría niños y mujeres salieron de Las Chascuitas en San Juan Tehuehuetla y estaban refugiadas en un motel de la zona Tradicional de Acapulco, porque 17 días antes un comando armado de 200 personas quemó sus casas y los amenazó de muerte, por lo que pedían la ayuda del presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Ángel Aguirre Rivero para salir huyendo, ya que habían perdido todo.
Fue hasta el 18 de diciembre que informaron que esa semana regresarían a su comunidad con temor ante el poco apoyo del gobierno estatal, porque aunque trabajaban en el puerto no les alcanzaba el dinero, el gobierno del estado había hecho caso omiso a sus peticiones, les daban unos dos mil pesos diarios para que comieran 130 personas, pero era insuficiente y no habían visto que las autoridades intentaran resolver su problema.
Un mes después, el 24 de enero, unas 50 personas de Las Chascuitas regresaron a sus hogares luego del exilio forzado, pero encontraron sus casas destruidas, quemadas, baleadas y saqueadas, sus animales fueron robados y se quejaron porque no había condiciones para recuperar lo que perdieron y tenían temor de que los criminales regresaran.
El 7 de febrero se publicó que unos 600 vecinos de Xochitepec, municipio de Apaxtla de Castrejón, abandonaron su comunidad y se trasladaron a la cabecera municipal después de que ese lunes, tres grupos de la delincuencia organizada se enfrentaron dentro de la población y asesinaron a tres personas, dos fueron emboscados y calcinados en el punto conocido como Las Joyas y una mujer fue asesinada por una bala perdida.
Tres días después, el alcalde Efraín Peña Damacio confirmó que en su municipio había 725 personas de Xochitepec que salieron de la primaria Francisco I. Madero habilitada como refugio, ya que ninguna escuela tenía clases por la inseguridad. Los desplazados se quedaron a vivir con amigos y familiares en Apaxtla por temor a que se repitieran los hechos violentos, y sólo unos 70 regresaron a sus casas.
Al siguiente mes, el 13 de marzo, en estas páginas se informó que en Tecpan ya había unas 136 personas más refugiadas en una casa particular de la colonia La Gaviota reguardada por policías estatales y a cargo de la Subsecretaría de Protección Civil, fueron desplazadas a consecuencia de la violencia que vivían en la comunidad Linda Vista del municipio San Miguel Totolapan en la Tierra Caliente, caminaron durante casi un día por la sierra sin alimentos para llegar a Tecpan. Unos 110 habitantes habían llegado una semana antes para refugiarse en el mismo lugar.
Hace poco más de un mes, el 7 de junio, se reportó que unas 250 personas escoltadas por el Ejército se desplazaron de la sierra de San Miguel Totolapan y llegaron la noche anterior al centro de Ajuchitlán del Progreso, 186 eran de la comunidad de Santa María Sur y 18 de El Barroso, de los cuales unos 80 eran niños y por lo menos diez estaban enfermos. Otras 50 personas de Pericotepec iban con el grupo pero se quedaron en Ciudad Altamirano y les perdieron el rastro, otros se fueron a estados vecinos o se quedaron en Iguala.
Contaron que en el transcurso de la semana anterior recibieron amenazas de muerte de personas armadas que querían tomar el control de la zona, el Ejercito subió a la sierra de San Miguel Totolapan con dirección a Linda Vista donde ocurrió un enfrentamiento durante dos horas, y en el trayecto de regreso los desplazados pidieron apoyo para abandonar sus casas.
Después de pasar dos noches en Ajuchitlán, 147 personas se fueron a Iguala, Altamirano, Morelia, Zitácuaro y Arcelia. Algunos fueron acompañados por policías y militares hasta el crucero de Acapetlahuaya pero después deberían buscar seguridad por sus propios medios.
El 16 de junio, 130 de estos desplazados que no tenían otro lugar a dónde ir llegaron a Chilpancingo y, después de una protesta afuera del Palacio de Gobierno para demandar ayuda fueron alojados en las instalaciones de la Unidad Deportiva Chilpancingo, donde compartían los espacios con 30 familias damnificadas por la tormenta Manuel que no han sido reubicadas, después llegaron otras nueve personas de Santa María Sur y de El Barroso.
El 30 de junio, los refugiados se quejaron porque aunque el alcalde de San Miguel Totolapan Saúl Beltrán Orozco los visitó días antes y les aseguró que el Ejército y la Marina tenían el control de la seguridad, y que la Policía Estatal quedaría a cargo, los desplazados seguían hacinados en el salón de yoga.
Un día antes, el alcalde de Tecpan Crisóforo Otero Heredia informó que ya estaba buscando un predio para que 240 personas de las comunidades de Las Mesas II y Linda Vista, del municipio de San Miguel Totolapan que fueron desplazadas se queden en su municipio, pues así lo pidió el gobierno del estado, porque ya habían regresado a sus comunidades pero no encontraron condiciones, regresaron a Tecpan y estaban refugiados en dos albergues.

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