Hay problemas sociales porque falta educación religiosa, dice el arzobispo
* La Iglesia católica se opone a matrimonios entre homosexuales por respeto a la moral natural, afirma en su homilía
Raquel Santiago Maganda * Aunque el arzobispo Felipe Aguirre Franco mantiene suspendidas las conferencias de prensa dominicales, ayer reiteró durante su homilía que los problemas sociales se deben a la falta de educación moral y religiosa desde la familia, y por eso la Iglesia se opone al matrimonio entre homosexuales, “no por intransigentes o cerrados sino por respeto a la moral natural”.
En la homilía a los feligreses les manifestó su postura ante el incremento de los problemas sociales y en el texto leído, el arzobispo mencionó que los problemas sociales como la violencia, la inseguridad, la pobreza, la injusticia, el narcotráfico, la propagación del sida y el matrimonio entre homosexuales se originan por la desintegración familiar, que –sugirió– se evitaría si los esposos fueran fieles y los padres más responsables.
Resumió que “salvar a México exige salvaguardar a la familia”, y reiteró que los conflictos sociales “no son por la pobreza” sino “por la falta de educación moral y religiosa desde la familia, porque existen malos ejemplos de los padres hacia los hijos”, entre los que mencionó “la ausencia de los feligreses en las misas”, ya que “existe una falta de vivencia consciente y madura de una religión bien conocida y mejor practicada”.
Dijo que entre los malos ejemplos de conductas se encuentran algunos países europeos y Estados Unidos porque “decaen en la moralidad al aprobar leyes para legitimar las uniones matrimoniales entre homosexuales… como si esto fuera un progreso y una conquista cuando, se degradan más”.
Reiteró que la raíz más onda de la pobreza es la falta de educación cristiana, moral y humana, al asegurar que en todas partes se propaga la infidelidad matrimonial, el divorcio, las separaciones, las uniones ilegítimas y la inestabilidad, además de las experiencias sexuales antes y fuera del matrimonio, y la misma homosexualidad. Entonces preguntó: ¿por qué extrañarse que se están produciendo no sólo hijos tan perversos, sino que haya adultos negativos a la sociedad?.
El arzobispo conminó a los padres de familia para que acepten generosamente a sus hijos y “no los consideren un estorbo” porque “son una bendición siempre y cuando sean fruto del amor real en un matrimonio estable y bien constituido”.
Monseñor dijo que a pesar de que obispos y sacerdotes “nos tachan de retrógradas, siempre nos opondremos” a la unión legal de parejas homosexuales.
Precisó que esta postura es por “respeto a la moral natural que se ilumina y fortalece por la fe cristiana por defender uno de los pocos tesoros que nos quedan como es la familia”.
Finalmente aseguró que los criterios de la Iglesia están normados por su Evangelio.




