Comenzó ya la salida de indígenas que antes esperaban el Día de Muertos
* Autobuses de tercera esperan a las familias para llevarlas a trabajar en “el tiempo de secas”, de octubre a mayo del 2004
Gaudencio Mejía, corresponsal, Tlapa * Miles de familias indígenas inician este mes de octubre el éxodo hacia los estados del norte del país como Sinaloa, Sonora, Baja California Norte y Sur, para trabajar en los campos agrícolas a la cosecha de productos agrícolas de exportación hacia Estados Unidos, como el jitomate.
Tlapa es un punto de descanso, después de caminar horas desde sus comunidades hasta llegar a la cabecera de sus municipios como Metlatónoc, Copanatoyac, Alcozauca, Atlamajalcingo del Monte, Malinaltepec, Tlacoapa, Olinalá y Acatepec; y de ahí se van a Tlapa.
En las cabeceras municipales, en el mejor de los casos, los enganchadores les proporcionan el transporte para llegar a Tlapa, pero muchos llegan por sus propios medios hasta el llamado Corazón de La Montaña.
Aquí se enrolan con el enganchador que previamente se pone de acuerdo con los patrones, para ser los intermediarios en conseguir la mano de obra barata que se necesita en el norte: la de los indios.
El enganchador es parte del círculo vicioso que tiene atrapados a indígenas, mixtecos, nahuas y tlapanecos. Aquí el enganchador es Dios y diablo al mismo tiempo, porque con una mano da y con otra quita.
Las familias indígenas de La Montaña viajan al norte a buscar trabajo, luego de las fuertes lluvias que cayeron en La Montaña y después de haber sembrado en sus propias tierras un poco de maíz, frijol y calabaza.
Antes, los migrantes esperaban que pasara la Fiesta de los Muertos. Pero en los últimos años salen desde octubre, porque la necesidad es más grande que la costumbre.
Los bolsillos están vacíos y no hay manera de autoemplearse después de las lluvias, porque como quiera sea, las lluvias traen un poco de comida porque los quelites abundan y los hongos también.
Este jueves 2 de octubre niños de diversas edades, mujeres y hombres, con unas cuantas bolsas con ropa, llegaron hasta las instalaciones del ex INI, ahora Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, porque los migrantes llegaron en horas de la tarde, fuera de horario de la burocracia, y encontraron cerrada La Casa del Migrante (jornalero agrícola) por lo que, se quedaron hacinados en los pasillos prácticamente a la intemperie.
Crispín de la Cruz Morales, director de la oficina de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CNDPI), calcula que unos 30 mil migrantes agrícolas de todas las edades de la región de La Montaña salen año con año en busca de mejores condiciones de vida hacia los latifundios agrícolas del norte del país.
La mayoría es gente de los municipios de Metlatónoc, Copatonatoyac, Tlapa y Alcozauca. Pero Metlatónoc se lleva el primer lugar, porque ahí hay más pobreza.
Los campesinos de las comunidades que más migran y que incluso en época de elecciones pierden sus derechos para votar son Francisco I madero, Loma Canoa, Dos Ríos, Calpanapa, Coyul, Chilixtlahuaca, San Rafael, Cochoapa, Potoichán, Cuautololo, Cacahuatepec, Mixtecapa, Cahuatachi, Xilotepec, Tlaxco, Amatlicha, Vista Hermosa, Almoloya, Xochapa, Melchor Ocampo, Petlacalalzingo, Xitopontla, Las Pilas, Santa María Tonaya, Chiepetepec, Ayotzinapa, Mexcaltepec, La Libertad, Linda Vista, Agua Dulce y la lista sigue con cientos de comunidades en las que habita el 12 por ciento de la población del Estado, que son los indígenas, recluidos en región de La Montaña.
Afuera del ex INI, frente a la escuela secundaria Federal Juan N. Alvarez, se encuentran autobuses de tercera clase para llevar a cientos de indígenas en busca del sustento para “el tiempo de secas” como se conoce a los meses de octubre hasta mayo del 2004, luego de hacer trámites para tener su seguro de vida de 10 mil pesos con el programa de jornaleros agrícolas y anotarse en la estadística oficial.




