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Silvestre Pacheco León

 CRONICA MUNICIPALISTA

  Nada sabía Fox de una visita a Zihuatanejo

La Semarnat no ha recibido ninguna solicitud de Puerto Mío para algún proyecto diferente al de 1994. Respecto al convenio que se ha estado debatiendo  sobre el proyecto de “Recuperación y Saneamiento de Zihuatanejo” es una alteración al elaborado en el año  2001, y “alguien por hacer la broma puso el nombre del ingeniero Cárdenas Jiménez, pero ni conocemos el proyecto y tampoco hemos recibido invitación alguna para la visita del presidente Fox a Zihuatanejo”.

Lo anterior es la respuesta a mi intervención de parte del subsecretario de Gestión y Medio Ambiente y de la directora de Participación  Ciudadana, en la V Sesión Ordinaria del Consejo Nacional para el Desarrollo Sustentable, el pasado 26 de septiembre en la ciudad de México.

Antes, mientras cada uno de los consejeros nacionales exponía al nuevo Secretario una síntesis de la problemática de su región, tuve oportunidad de entregar de mano al ingeniero Alberto Cárdenas Jiménez, el escrito en el que expuse la inquietud y protesta de las organizaciones ambientalistas y gremiales de Zihuatanejo por la difusión del proyecto antes citado en vísperas de la que sería la primera visita al puerto como presidente de la República, de Vicente Fox Quesada.

Ahora se sabe que el proyecto acompañado de un convenio de concertación que involucra a dependencias federales, al gobierno estatal, al municipal y a sectores sociales, es manufactura del Fonatur y de él se han deslindado el gobierno municipal, los pescadores, los desarrolladores de Puerto Mío y el Fibazi. Lo que no queda claro es el sentido que tuvo manejo tan pedestre de esta iniciativa que pretendió sorprender al presidente Fox sin medir las consecuencias sociales.

La inquietud social que se mantiene en Zihuatanejo por el impacto que tendría un proyecto que considera la ejecución de obras de gran envergadura en el ecosistema de la bahía y en el de la misma ciudad, ha generado una serie de debates cuya difusión está permitiendo que vastos sectores de la población tomen partido por la defensa de la bahía con el planteamiento de que ese recurso no se afecte más y que se reparen los daños que le han provocado.

Pero en todas las discusiones hay una mezcla de confusión que a propósito pretende mostrar a los ambientalistas como gente sin razón, defensora a ultranza de los recursos naturales con un afán conservacionista y trasnochado que se oponen al progreso y a la modernidad.

Si bien es cierto que tiene sus dificultades pensar en una propuesta acabada de lo que pudiera ser un desarrollo alternativo para el puerto, impulsado por las organizaciones sociales, lo cierto es que hay puntos de confluencia que podrían suscribir cada una de ellas para prefigurar ese proyecto de amplia base social.

Aún cuando existe ya un programa  desde el 2001, para la recuperación ecológica de la bahía en el que la mayoría de las acciones propuestas están debidamente consensuadas, no es ocioso resaltar ahora los temas que a mi modo de ver tendrían que ser la base del arreglo que el Fonatur propone para la “Recuperación y Saneamiento de Zihuatanejo”.

Las obras de infraestructura necesarias para el tratamiento adecuado de las aguas residuales sería lo prioritario bajo el objetivo de no verter ni una gota más de agua a la bahía.

El ordenamiento urbano de la ciudad a partir del respeto irrestricto a la zona de reserva ecológica, desde la cota 70 del anfiteatro, y la solución a los problemas de drenaje, pavimentación, agua potable, recolección de basura en toda la zona habitada.

Ningún permiso a fraccionamiento ni megaproyecto de desarrollo turístico en la cuenca de la bahía mientras no se garantice el abasto de agua a toda la población de la ciudad.

En el caso de la bahía, no sólo prohibir cualquier nueva obra que la impacte, sino revisar todas las que se han producido con el propósito de quitarle presión y volverla a su estado natural.

Lo anterior significa ordenar ecológicamente las actividades que ahora se realizan para que su aprovechamiento le cause el menor daño.

Se entiende que obras como la proyectada por Puerto Mío deberán cancelarse obligándolo a retirar hasta la última piedra del espigón que construyó en la bahía y cancelándole toda posibilidad de construir una marina.

La laguna de Las Salinas deberá ser reinvindicada como un espacio para el desarrollo comunitario con área de recreación y esparcimiento pero también comercial y turístico, dando prioridad a inversionistas locales, con preferencia para los pescadores.

Una ciudad ordenada, limpia y jardinada, con servicios municipales eficientes y autoridades garantes de la ley, sería el mayor atractivo para los inversionistas modernos, esos que saben de proyectos amigables con el ambiente, ajenos a la depredación.

Si es necesario rehabilitar y aún construir un moderno muelle fiscal o municipal debe hacerse, pero de ninguna manera privatizarlo o concesionarlo.

Sin embargo, una terminal marítima para cruceros me parecer que debería ser tema de amplio debate a la luz de las experiencias que han vivido otros destinos turísticos. Pienso que como inversión para fomentar el turismo que mayor derrama económica deja, no es recomendable y sus efectos negativos difícilmente pueden repararse.

Lo que no puede permitirse es que se construya una terminal marítima para cruceros en la bahía de Zihuatanejo.

Estoy seguro que estos puntos son de coincidencia no sólo entre las organizaciones ambientalistas, sino entre los diversos sectores de la sociedad y el  propio gobierno municipal.

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