SENCILLA Y VIGILADA MARTA
Aurelio Peláez * Cinco retenes hubo que pasar para poder admirar los vestidos de Marta Sahagún: uno, estar considerado entre los invitados: ser político, miembro de alguna asociación de caridad, adulto mayor pobre previamente convocado por el DIF estatal, periodista con credencial del medio o bien, asistente acreditado a la conferencia de la Red Intergubernamental Iberoamericana de Cooperación Técnica (Riicotec).
Y es que durante la semana, el gusto y costo de los vestidos de la Primera Dama del país estuvieron en el centro del debate en los medios, por lo menos en la prensa escrita. Aunque ayer, oh decepción, lució un vestido sencillo sin mangas, color negro y de bolitas, que ya se le había visto en algún otro evento, y una joyería discreta y sencilla, aunque quién sabe.
A los invitados se les convocó a llegar al Centro Internacional Acapulco a las diez de la mañana. Las entradas al lugar ya estaban copadas por miembros del Estado Mayor Presidencial, y a nadie se dejó pasar por la entrada principal.
En los alrededores del amplio Centro de Convenciones se vio a agentes de seguridad con aparatos de radio en la mano, pendientes de cualquier movimiento sospechoso. El acto al cual habría de asistir la esposa del Presidente es un encuentro de representantes de instituciones gubernamentales encargadas de la atención a personas mayores (adultos mayores se les llama aquí) y a personas discapacitadas (con capacidades diferentes, se les dice). Asistieron comisiones de diferentes países latinoamericanos, y en forma destacada de España, quienes intervinieron en el acto de inauguración.
Por la entrada colindante al teatro Juan Ruiz de Alarcón se estableció el acceso a invitados especiales y a los grupos de atención especial: ancianos y discapacitados. Una breve revisión por los del Estado de Mayor (EM) y en lenta fila hubieron de caminar hacia el otro retén, el que les daría paso al salón en donde se realizaría el acto de inauguración. La prensa, los periodistas, pasaron por la puerta del estacionamiento principal: paso a) presentar identificación de periodistas, b) caminar unos 50 metros y volver a identificarse en descampado ante otros EM, c) aguardar tras unas vallas la entrega de la calcomanía de identificación, c) ser los últimos en franquear el penúltimo retén, d) tras las vallas, dejar llaveros, grabadoras, cámaras y monedas en una bandeja, y e) traspasar un marco de revisión de detención de metales, recoger sus tiliches y caminar al trabajo.
Por ahí pasaron adultos mayores y las personas con capacidades diferentes, asistentes en sillas de ruedas tuvieron que ser levantadas para superar las escaleras, pues no hay rampas especiales para su tránsito. Son más de las 10:30 horas, se supone que hay media hora de retraso.
En el salón Triángulo del Sol ya todos están acomodados. El aire acondicionado está en punto y la gente sentada. Enfrente dos pantallas transmiten videos de las actividades de la Riicotec, y a las espaldas, una más grande. De fondo, música de Vivaldi. Atrapados en un costado, los reporteros. Dentro nadie se mueve fuera del lugar que les fue asignado. Cordones de seguridad –y agentes del EM– impiden que alguien se desplace del lugar en donde fue ubicado.
De políticos sólo se ve al presidente del PAN en el estado, Francisco Rodríguez Otero, y al regidor de ese partido, Guido Rentería, quien al final se desviviría por un saludo no atendido a Martha Sahagún, aunque en su intento el robusto político bloqueó a los periodistas que buscaron acercarse a la mitad de la pareja presidencial para la breve y esquiva entrevista.
En el presídium, una distribución como de justicia social. Antes de la llegada de los políticos, se ubicó a beneficiarios de los programas, y representantes de organizaciones de beneficencia. Las sillas vacías serían ocupadas después por los funcionarios: el gobernador René Juárez y su esposa Mirna Acevedo –ausente de los actos públicos desde hace tiempo– y funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social en representación de su titular Josefina Vázquez Mota, que según se dice está fuera del círculo político de Marta Sahagún.
En medio del presídium estuvo la señora “Marta de Fox”, que se le presentó. Seria, de sonrisa discreta, las manos nerviosas y un vestido de color austero. Joyas apenas perceptibles. Un prendedor de pedrería como adorno en el traje. Un par de cadenitas y aretes pequeños. Nada como los 40 o 50 mil dólares que cuentan esta semana El Universal, Milenio y El Financiero, que usa para las ocasiones especiales.
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Y es que, según la reportera de El Universal Anabel Hernández (Marta Sahagún, El glamour de Los Pinos), aparecido este lunes 28 de septiembre, la Primer Dama “ha convertido a la elegancia en un sello de la casa presidencial. Escada y Chanel forman parte de sus selectos gustos en vestidos y conjuntos de moda. De las exclusivas joyerías Tiffany, Cartier o Berguer ha hecho suyos collares, perlas y brillantes.
“Es el fashion de Marta Sahagún, la esposa del presidente Vicente Fox, la primera dama del país, que declara a las revistas de moda (Kena): ‘Compro lo que me queda y me gusta’.
“Y sí.
“Con la reina Sofía comparte el encanto por las prendas de Escada, cuyo valor en el mercado va de los 10 mil a los 40 mil pesos.
“Con la princesa Carolina de Mónaco y su majestad Rania de Jordania, la debilidad por los trajes y accesorios de la casa Chanel, de entre mil y 6 mil dólares.
“Y del estilo de Lady Di, una selecta joya de Tiffany, el Open Heart de oro amarillo de 18 quilates, con valor de mil 75 dólares.
“Es el glamour de Marta Sahagún, que lo mismo viste un traje diseño Escada de 3 mil dólares, para asistir a conferencias internacionales, para financiar el desarrollo; que abrigos de zorro de 80 mil pesos, para acudir a exposiciones de arte mexicano en el extranjero”.
Y este martes, la misma ex jefa de prensa del presidente salió al paso de la nota y aclaró a ese diario que “la ropa de marca que usa, así como las joyas, en su mayoría no las ha comprado con recursos públicos sino que son cosas adquiridas por ella o regalos del presidente Fox, de familiares y de amistades… Dijo que se han gastado 498 mil pesos de la partida destinada a vestuario del Presidente y su esposa, y no 898 mil, como se difundió erróneamente desde Los Pinos”.
“De acuerdo con cifras de la Presidencia, el monto total de esa partida ascendió en los últimos tres años lapso al que hizo referencia Marta Sahagún a un millón 878 mil 615 pesos, de los cuales ella habría gastado sólo 200 mil.
“Sobre sus joyas, Marta Sahagún explicó también que en algunos casos, ‘los menos’, han sido regalos del presidente Vicente Fox, como es el corazón abierto de Tiffany ‘que me regaló el día que cumplimos años de casados’, y que otras han sido regalos de ‘quienes tienen derecho a regalarme: mi padre, mis hijos y mis amigos. La gran mayoría y los más costosos pertenecían a mi madre, que me los heredó”.
Este martes en su columna La Créme de la Créme, de El Financiero, Eva Makívar insiste en lo del precio de sus trajes: “También se le ha visto muy mona con un abrigo de zorro (pa’variar) con un valor de 80 mil pesos,o uno de colas de visón negro, de 50 mil pesos y una capa de lana con aplicaciones de zorro de 22 mil pesos… Le gustan las mascadas de 2 mil dólares y los bolsos (o-ri-gi-na-les) de 800 a mil dólares… Y así Martita viste sus trajecitos y conjuntitos en actos para ayudar a los desprotegidos y desprotegidas”.
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Ayer la primera dama no llevó su clásica mascada al cuello. De lejos se le ve frágil y distante de esa leyenda que la asocia como un importante factor de poder en Los Pinos. En su discurso habla de la necesidad de atender a los más pobres y desprotegidos del país, a los que menos oportunidades tienen de una vida digna. Habla del compromiso “del Presidente Vicente Fox” por eliminar los obstáculos que impiden el pleno desarrollo de los adultos mayores y de las personas con alguna discapacidad.
A su lado, el gobernador René Juárez asiente. Frente a ella pocas mujeres del mundo de la política: la secretaria de gobierno del ayuntamiento de Acapulco, María de La Luz Núñez Ramos, la coordinadora de Enlace del CONACULTA, Eloína López Cano, y la esposa del alcalde Alberto López Rosas, María Eugenia Díaz, de cuya presencia hace referencia el gobernador en su discurso.
Al terminar su intervención y dar por inaugurados los trabajos de la RIICOTEC, Martha Sahagún camina entre el corredor rigurosamente vigilado por los miembros del Estado Mayor y saluda a algunos de los asistentes. Apenas se oyen unos aislados “!Martha, Martha¡”, y atiende un par de preguntas de los reporteros referidas al acto. Luego se cierra el paso a sus espaldas –miembros del EM contienen a los periodistas- y camina apaciblemente hacia la salida, donde le espera una camioneta para retirarse. El gobernador René Juárez al parecer ya está arriba de la unidad. Y se supone que estaba el gobernador, porque ya hay otra valla interpuesta que impide que los reporteros que lograron salir del salón se le puedan acercar.




