Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Celebran los 200 años de la llegada de Humboldt a México con magna exposición

 Xavier Rosado * En el segundo centenario del aniversario de la llegada del barón Alexander de Humboldt a México, se presenta en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en la ciudad de México, la exposición Los viajes de Humboldt: una nueva visión del mundo con una recopilación de 400 objetos de la época de diversos museos alemanes y mexicanos.

“Pese a sus muy importantes aportaciones científicas, a muchos les es desconocido. Por ello, es necesario recordar la figura de Alexander von Humboldt a través de actividades como la exposición que el Antiguo Colegio de San Ildefonso alberga desde el jueves”, dijo el curador de la muestra, Frank Holl.

“Falta un intermediario que escriba una biografía especial dirigida a un público más amplio, pues ciertamente es una figura desconocida no obstante que todos le debemos reconocimiento”, agregó.

Los viajes de Humboldt: una nueva visión del mundo, es la primera exposición en América Latina que abarca toda la trayectoria del científico.

Humboldt, insigne viajero y explorador alemán, es considerado uno de los sabios más brillantes del siglo 19: fue naturalista, filósofo, diplomático, astrónomo, mineralogista y anatomista.

Hace dos siglos llegó a tierra azteca y permaneció durante casi un año en Acapulco, maravillado por la belleza natural de sus bahías.

Con este motivo en México se realizaron varias actividades que cierran con esta magna exposición.

“Con un presupuesto de 650 mil dólares se reunieron más de 400 piezas provenientes de museos alemanes y mexicanos. Casi la totalidad de los objetos son similares a los que usara Humboldt, pero sólo entre 15 y 20 son originales, entre ellos algunos libros, cartas, su bastón y hasta su loro disecado”, expresó el especialista en historia del arte.

Según comentó en un boletín el curador que lleva 15 años estudiando a Humboldt, “sería imposible detectar todas las piezas personales del científico a pesar de que muchas las vendió en territorio mexicano para continuar sus investigaciones”.

Lo valioso de la muestra, continuó, es que se trata de ejemplares que no son prestados fácilmente pues están valuados en millones de dólares, como óleos y una virgen de arte plumario que adquirió Humboldt en Michoacán y de la que sólo sobreviven nueve en el mundo.

“La idea de la magna exposición diseñada en México es que los visitantes se transformen en viajeros y recorran las mismas aventuras del alemán desde su juventud hasta su muerte. Podrán adentrarse desde la oscuridad de un planetario que indica las rutas de sus viajes y descubrir el funcionamiento de sus instrumentos científicos, hasta admirar los animales que encontraba a su paso: el imponente cóndor disecado o 40 pirañas vivas en un gran pecera”, manifestó Holl.

Confesó que la muestra implicó un gran reto, pues el personaje puede ser abordado desde distintos puntos de vista. En esta ocasión la dividió en 24 secciones.

Finalmente, para el curador hay dos aspectos relevantes que quisiera destacar del científico: fue un defensor de la igualdad de derechos y en cierta manera iniciador del Internet: “Escribió 50 mil cartas en su vida, para su época fue una acción muy moderna”.

Los viajes de Humboldt: una nueva visión del mundo fue posible por la colaboración entre las embajadas francesa y alemana, instancias como la UNAM y la iniciativa privada, como Microsoft, BMW y Fundación Televisa.

Humboldt y el puerto de Acapulco

En el texto Observaciones sobre el puerto de Acapulco,(1804), Humboldt hace una descripción geográfica de Acapulco que al comenzar el siglo 19, era punto clave para el comercio europeo con el lejano oriente y puerto más importante en el continente sobre el océano Pacífico.

Sus anotaciones incluyen las medidas de la bahía, el ancho y profundidad de la boca de entrada para las naves, tipo de suelo, corrientes marinas, dirección, fuerza y temporada de los vientos, cerros que sirven de señal distante a los navegantes, rutas marítimas de entrada y salida (llega a mencionar el camino a San Blas, Sonora, California, Lima, Manila, e islas como las Galápagos, las Sandwich, Tahití y las Marianas o de los Ladrones).

También informa acerca de la compra y venta de mercancías del Galeón de Manila; dice de los misioneros que viajaban a Filipinas: “El galeón del año 1804 llevó setenta y cinco; y por eso los mexicanos dicen que la nao de China carga de retorno plata y frailes”.

Alejandro de Humboldt, hizo en Acapulco estudios como botánico, mineralogista, geólogo, astrónomo y cartógrafo.

“El puerto de Acapulco forma una inmensa ensenada al oeste y que tiene de este a oeste, más de seis mil metros de anchura. Yo he visto pocos sitios en los dos hemisferios que ofrezcan un aspecto más salvaje, osaría decir, a la vez más imponente y más romántico; las masas de rocas recuerdan, por su forma, las crestas dentelladas de Monserrat, en Cataluña; están formadas por granito de gruesos granos, semejante al de Fitchtelbert y de Carisbad, en Alemania.

“Estas costas rocallosas son tan escarpadas que un barco de línea puede pasar muy cerca de ellas sin correr ningún peligro, porque en todas partes se encuentran diez o doce brazas de fondo”.

Sobre el comercio entre Acapulco y Manila según Humboldt, los galeones venían de retorno cargados con ricas mercancías procedentes de China y de la India, que eran acaparadas con avidez por los comerciantes de la Nueva España: tejidos de seda y de algodón, cerámica china, especias codiciadas y maravillosas obras de orfebrería.

El mismo galeón regresaba a Manila con el dinero de los situados –dineros destinados al sostenimiento de la colonia, que como Cuba y otras colonias, vivían a expensas del tesoro de la Nueva España; dinero para pagar las mercancías importadas; plata acuñada y en barras; barricas de vino español y de vino de Parras; lanas españolas y mantas de Saltillo; galón y tejidos de oro manufacturados en Puebla; grana de Oaxaca y cacao de Chiapas y Tabasco.

Humboldt recorrió el antiguo camino de herradura entre Acapulco y México y determinó la situación geográfica de los pueblos visitados, además de haber tomado las altitudes del camino, lo que permitió trazar el interesante perfil de la ruta seguida.

A su paso por Taxco describe la zona mineralógica de este lugar, donde actualmente existe el Museo de Arte Virreinal o Casa Humboldt, ya que ahí pernoctó el 5 de abril de 1803.

468 ad