Carlos Pérez Aguirre
Nepotismo como continuación de la corrupción
Ya se apuntan para participar en el próximo proceso electoral varios parientes y sobre todo vástagos de políticos que pretenden un continuismo familiar y de control caciquil en la entidad.
Esta situación no se funda en el legítimo derecho a ejercer la actividad política de esa parentela, entendida esta (la política) como un servicio que se presta a la comunidad para lograr mejoras y progreso. Sin embargo para estos casos es todo lo contrario porque solo los alimenta el interés de perpetuarse en un poder mediante el cual pretenden de nueva cuenta apropiarse sin ningún escrúpulo y de manera particular o para un grupo, de los recursos públicos, o sea de los recursos que son para obras y servicios de todos los ciudadanos.
Así, diversos apellidos que nos recuerdan graves fiascos danzan ya en los medios: Herrera, Salgado, Salinas, Añorve y muchos más. El de Aguirre Herrera, hijo del actual gobernador, a quien por la voluntad de su padre y degradación de quienes lo postularon, le fue obsequiada una diputación, que por cierto ha causado mucha vergüenza a los habitantes del estado, porque el júnior no cuenta con los méritos ni las prendas para sustentarla. Por eso ahora habría que preguntarse ¿Cuáles méritos tiene para sustentar la candidatura por Acapulco? evidentemente ninguno, solo la terquedad de unos padres empecinados en lucrar políticamente, negándole a otros con mayores méritos esta posición y que sumergirá más en el descrédito y la derrota al partido que lo postule.
Casi de la mano por ser de similares condiciones está Salgado Parra, también llegado a una diputación por obra y recursos del secretario de Finanzas. En la prensa circularon por cierto versiones de haberle sido decomisado en el DF varios millones de pesos sin haber acreditado su procedencia, sin que este hubiese declarado nada al respecto; además también se le atribuyó el reparto de despensas de damnificados en un mitin proselitista, por haberse trasportado en un vehículo que realizaba estas tareas. En este caso también necesitamos preguntar ¿Cuáles son sus meritos? Y más aún ¿La capital de Guerrero soportara un candidato de esa catadura?
También está una posible candidata a la gubernatura, Claudia Ruiz Salinas, cuyo mayor mérito, por lo menos en la entidad, son sus apellidos, uno de ellos de muy triste recuerdo para todos los mexicanos. Y si de malos recuerdos hablamos, también Manuel Añorve, en la misma tónica de su primo, pretende imponer a su esposa como candidata a la presidencia municipal de Acapulco.
Tendremos muy seriamente que preguntarnos y preguntar a los partidos que pretendan postular a personajes como los mencionados, en donde el egoísmo, la corrupción vía el nepotismo, la coacción y las peores prácticas antidemocráticas y autoritarias se pretenden imponer. ¿De veras creen que los ciudadanos aceptamos y votaremos por tales engendros de las peores prácticas de la politiquería? Pues evidentemente no, señores representantes, por conveniencia de lo execrable, no por ningún motivo.
Qué diferencia sería que esos familiares se hubiesen realmente preocupado por el bienestar de los guerrerenses que dicen representar, que hubiesen criticado a sus padres por los excesos y triquiñuelas que constantemente realizan en contra de los ciudadanos de esta entidad, si así fuera estaríamos invitados a apoyarles.
Pero nunca fue así. Ahora, si alguien se atreve a postularlos los esperamos en las urnas para mostrarles todo nuestro rechazo.




