México debe garantizar que los restos de mujer exhibida en circos no sean expuestos: investigador
Silvia Isabel Gámez / Agencia Reforma
Ciudad de México
Antes de recibir a Julia Pastrana, el estado de Sinaloa debe garantizar que su cuerpo no será expuesto ni objeto de lucro, y que será respetada, enterrada en un lugar digno, protegido del riesgo de robo o destrucción, señaló Nicolás Márquez-Grant, investigador asociado de la Universidad de Oxford.
“Se deberá aclarar también que el cuerpo será inhumado, no cremado”, indicó el coordinador del manual The routledge handbook of archaelogical human remains and legislation, quien consideró “admirable y muy acertada” la decisión de la Universidad de Oslo de autorizar el entierro en México de La Indescriptible.
En Sinaloa aún falta determinar el lugar donde será sepultada. Antes de entregar el cuerpo, la Universidad ha solicitado la aprobación de los Comités Regionales de Ética para la Investigación en Medicina y Salud (REC) para tomarle muestras de tejido.
De haber rechazado la repatriación, precisó el antropólogo forense, la Universidad tendría que haber demostrado un “interés legítimo” para retener el cuerpo de la indígena sinaloense por razones científicas, y eso hubiera implicado establecer protocolos y promover su investigación. Desde su ingreso a la Colección Schreiner en 1996, publicó Reforma, ninguna institución ha solicitado estudiar los restos de Pastrana.
Márquez-Grant subrayó la necesidad de documentar las condiciones del cuerpo. No se puede descartar, afirma, que en el futuro técnicas más avanzadas permitan descubrir en Pastrana información hoy desconocida sobre su patología: una combinación de hipertricosis generalizada congénita terminal con hiperplasia gingival. La Indescriptible se hizo famosa en el siglo XIX ante públicos que enmudecían al ver su cuerpo cubierto de vello y su mandíbula simiesca. Embalsamada tras su muerte en 1860, fue exhibida durante más de un siglo.
Cada caso debe ser estudiado de forma individual, consideró el especialista. Las repatriaciones pueden obedecer a motivos familiares, culturales, religiosos y/o espirituales. Es importante, agregó, que exista un equilibrio entre la justificación científica para conservar un cuerpo y las razones de quienes lo reclaman.
“Lo que está claro es que, ya sea porque fueron sustraídos por colonizadores, porque se obtuvieron para estudios raciales, o por la petición de familiares o comunidades, muchas instituciones tienen que devolver restos humanos para su repatriación”.
Ante la falta de una legislación internacional específica sobre el tratamiento de restos humanos, cada país debe crear grupos de trabajo que evalúen cada caso. “Hay que tener en cuenta que nadie es dueño de los restos mortales de nadie. Los restos humanos no son propiedad de nadie”.




