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Sigue a la cabeza el socialista francés Hollande y gana el apoyo de Bayrou

DPA

París

A pocos días de la segunda ronda de las elecciones francesas, el presidente Nicolas Sarkozy sufrió ayer dos nuevos reveses: no consiguió cambiar el signo de las encuestas durante el debate con el socialista François Hollande y perdió el apoyo del centrista François Bayrou, que votará a su rival.
Durante el debate televisivo de la noche del miércoles, Sarkozy no consiguió arrinconar a Hollande de cara a la segunda vuelta de las presidenciales que se celebrará el domingo.
El sondeo posterior al duelo realizado por el Instituto LH2 muestra que el 52 por ciento de los encuestados pretende votar por Hollande, aproximadamente el mismo porcentaje que antes del enfrentamiento televisivo. Según esta encuesta, una mayoría considera que Sarkozy es más creíble y competente que su contrincante socialista. Pero Hollande resulta más serio, simpático y creíble.
A ojos del sondeo, el actual presidente es el político más apropiado en cuestiones como la lucha contra el endeudamiento, la inmigración y la política exterior. Hollande es sin embargo mejor valorado en lo que se refiere a la lucha contra las injusticias sociales y el desempleo.
“Hollande sigue siendo el favorito tras el debate”, tituló el jueves el diario Le Monde, antes de conocerse los datos de la encuesta. Por su parte, Le Parisien calificó el duelo televisivo de “muy tenso y muy técnico”. La mayoría de la prensa habló de un “duelo sin cuartel”. De cara a la segunda ronda de los comicios este domingo, Hollande sigue al frente de las encuestas con bastante margen sobre Sarkozy.
El actual mandatario, que tenía poco que perder, fue más agresivo e intentó hacer caer a su contrincante en algún error y lo acusó de no tener un plan claro ante los ahorros que son necesarios. Hollande respondió con críticas a lo que considera la mala herencia del actual presidente y la alta tasa de desempleo.
Hollande se mostró ayer satisfecho con su actuación en declaraciones a la radio France Inter, aunque apuntó que aún es demasiado pronto para festejar nada. “Tengo claro que todavía no hay nada decidido. Aún hay incógnitas en estas elecciones”, dijo el socialista ante las cámaras de televisión.
Por su parte, Sarkozy sigue considerando que tiene posibilidades de ganar y espera una participación muy elevada y unos resultados muy ajustados, según dijo en entrevista con el canal de televisión RTL. “Creo que puedo ganar”, aseguró. “Pero si los franceses deciden algo diferente, eso significará otra vida (para mí)”, agregó.
Pocas horas después, el mandatario sufrió un varapalo cuando el centrista Bayrou anunció en rueda de prensa que el domingo votará por Hollande, una decisión que justificó por el intento de Sarkozy de acercarse a los votantes de extrema derecha.
De hecho, durante el debate del miércoles -que fue seguido por 17.8 millones de franceses- el presidente se dirigió claramente a los seguidores de la extremista de derechas Marine Le Pen para pedirles su apoyo. La líder del Frente Nacional alabó sin embargo la actuación de Hollande durante en enfrentamiento verbal. “Cumplió con su papel”, opinó. Respecto a Sarkozy, Le Pen considera que “perdió las elecciones hace tiempo”, según dijo en declaraciones a BFM.
Le Pen, que quedó tercera en la primera ronda con un 18% de los votos, ya había asegurado que votará en blanco el domingo, aunque no dio recomendación alguna a sus seguidores. Tampoco lo hizo ayer Bayrou, pese a dar su apoyo personal al socialista Hollande. El centrista consiguió cerca de un 9 por ciento de los votos en la primera vuelta. El izquierdista Jean-Luc Mélenchon se hizo con un 11 por ciento de los apoyos el 22 de abril y se espera que la mayoría de sus votants opten por Hollande el 6 de mayo.
La cifra de seguimiento del debate del miércoles fue menor que en el duelo de hace cinco años entre Sarkozy y Ségolène Royal, cuando lo siguieron 20.4 millones.

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