Ricardo Castillo Díaz
MAREA ALTA
Zeferino, Chavarría y René
Dos nuevos diputados federales expresaron su desacuerdo con la forma en que los partidos se reparten el pastel llamado Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Uno de ellos, de dónde creen. Así es: nada menos que de Guerrero.
El asunto pasó inadvertido por el escándalo que armaron los priístas ante la decisión del presidente de la Mesa Directiva, el panista Juan de Dios Castro, de convocar a Jurado de Procedencia para analizar el desafuero del senador del PRI, Ricardo Aldana. Que por lo del Pemexgate.
Le decíamos que pasó inadvertido pero aquí se lo tenemos. Sucedió el pasado jueves 4, apenas la tercera sesión del Primer Periodo Ordinario de Sesiones del primer año de ejercicio de la 59 Legislatura federal.
Subió a tribuna la diputada priísta neoleonesa María de Jesús Aguirre Maldonado. Como parte de la negociación de los grupos parlamentarios para repartir las comisiones legislativas, planteó una iniciativa para crear dos nuevas comisiones. Pa’que alcanzaran para todos.
Bueno, pues se sometió a votación y se aprobó por mayoría con 463 votos a favor. Los prietitos en el arroz fueron dos: un voto en contra y una abstención. El único voto en contra fue el de la oaxaqueña diputada federal priísta Sofía Castro Ríos, a quien todos regresaron a ver cuando se escuchó el sentido de su voto, para esta propuesta que se suponía ya habían acordado sacar adelante los coordinadores de los grupos parlamentarios.
¿Que cómo votaron los de Guerrero? Pues vea usted.
PAN: Angel Pasta, a favor.
PRI: Angel Aguirre, a favor; Rubén Figueroa Smutny, a favor; Abel Echeverría, a favor; Alvaro Burgos, a favor; Mario Moreno Arcos, a favor; Marcelo Tecolapa, a favor.
PRD: Irma Figueroa, a favor; Rosario Herrera, a favor; Javier Manzano, a favor; Francisco Chavarría, a favor; Yadira Serrano, a favor; Juan García Costilla, a favor; Zeferino Torreblanca… ¡abstención! La única abstención, no sólo de los diputados de Guerrero, sino de los 300 distritos más los casi 200 plurinominales. Cómo la ve usted.
Cuentan los que saben que con eso Zeferino expresó su descontento con su coordinador de la fracción perredista, el experimentadísimo Pablo Gómez, por no haber consultado los pros y los contras de este punto con los integrantes del grupo parlamentario.
No descarte usted que acá en Guerrero los perredistas se le echen encima a Torreblanca, precandidato a gobernador, por su lance en esa votación.
El senador reprobado
El que de plano está a punto de ser reprobado es el senador perredista Armando Chavarría. Y eso que presidió la Comisión de Educación del Congreso de la Unión.
Nos referimos al balconeo que se dio al inaugurar una escuela que llevará su nombre. Pues nada más hace falta echarle un vistazo a los Lineamientos y procesos para el otorgamiento de la nomenclatura a instituciones educativas, de la Secretaría de Educación Pública.
Punto número uno. Dice: “Los nombres que se autorizarán a las instituciones educativas deben ser aquellas que representen valores culturales (estatales, nacionales o universales)…”. En el caso de Chavarría ¿de qué valores hablamos?
Que sean “relativos a personajes, fechas, hechos históricos”. ¿Chavarría en la historia?
“…destacados en los campos de la ciencia, el arte, la filosofía, la literatura, el heroísmo, y en fin, todos aquellos que sean dignos de veneración o reconocimiento social”. ¿O sea?
Y el punto número dos: “No se autorizarán nombres de personas vivas, cualesquiera que sean sus méritos, salvo acuerdo expreso del secretario de Educación”. ¡Zaaaz! Son trece los lineamientos y estos apenas son los dos primeros.
Por eso ya hay quienes proponen que para que aprenda un poco más, hay que mandar al senador a recibir unas clasecitas de legislación relativa a su campo, el de la educación, para ya no hablar de otras leyes y ordenamientos.
Claro que entonces no podrá ser a la escuela Armando Chavarría Barrera.
Resaca
Que se sepa Italia no es considerado como un país emisor de turistas sino receptor. Los italianos solo suelen viajar a Europa y nada más. El mercado para Acapulco es en todo caso el de los italocanadienses y el de los italoestadunidenses. Nada tan simpático como decir que René Juárez fue al país en forma de bota también “para promover el turismo”. Mal parado queda el gobernador, y con ello pasa a traer a su secretaria de Fomento Turístico, Guadalupe Gómez Maganda, a la que de por sí se le critica su inexperiencia en el ramo. Y los diputados locales de oposición extrañamente siguen sin cuestionar. En cuanto a eso de habérsele adelantado al alcalde Alberto López Rosas para invitar al Papa a Acapulco, de plano estuvo de humor involuntario.




