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Piden albañiles por su trabajo y su vida en el festejo del Día de la Santa Cruz

Yee Trujillo

Ayer al mediodía, todos los trabajadores de las obras en construcción que se realizan en el puerto pararon labores y guardaron sus espátulas, el cemento y demás herramientas para celebrar el Día de la Santa Cruz, también conocido como el Día del albañil.
De acuerdo con la tradición católica, cada 3 de mayo, para festejar a la Santa Cruz, los trabajadores de las construcciones elaboran cruces con materiales que sobraron en su obra, y las adornan con flores y lazos de papel, para pedir a Dios que el trabajo se concluya sin ningún retraso, que cuide sus vidas y los proteja de accidentes.
En la catedral de Nuestra Señora de la Soledad, del Zócalo, se reunieron decenas de trabajadores, dueños o arquitectos de obras para la bendición de las cruces, y en la parte más alta de las construcciones de casas, edificios y residencias se observaron cruces de diversos tamaños y con adornos multicolores.
En la plaza Guatemala, de la avenida Costera, los responsables de la remodelación del Corredor Costera organizaron un festejo para los más de 200 obreros que colaboran en la obra.
Degustando diversos platillos y cervezas, y amenizados por un trío que interpretó música ranchera, unos cien albañiles festejaron a las 2 de la tarde, después de que instalaron la cruz sobre un andamio enmarcado con la bahía de Santa Lucía.
En el lugar, el supervisor de la obra, Alberto Ossiel Miranda Estrada, explicó que esta celebración fue organizada por el gobierno del estado para bendecir los trabajos y reconocer la labor que realizan todos los días los obreros.
Una de las arquitectas que trabaja en la obra, Alejandra Tello Cisneros, dijo que para este festejo ella decoró la cruz con la ayuda de otra compañera, “como una gratitud hacia ellos (los albañiles), también hacia todos por todo el avance que se ha tenido durante todo el año”.
Allí, el maestro albañil Hilario Sánchez contó que se ha dedicado a este trabajo desde hace más de 15 años y, aunque es difícil, aseguró que él y sus compañeros ya están acostumbrados a estas condiciones, aunque el salario apenas les alcanza para mantener a sus familias.
“Lo que sí es que es mal pagado para tanto trabajo duro que hay; o sea que hay mucho riesgo y no hay ninguna garantía, no hay seguro, es mal pagado y aparte escasea”, lamentó al recordar que existe mucho desempleo para los albañiles.
Para el señor Miguel Martínez García, que se dedica a la albañilería desde hace más de 20 años, el principal problema es que los responsables de las nuevas construcciones que se realizan en el puerto traen mano de obra de otros estados de la República.
“Ha venido gente de afuera a quitarnos el trabajo; por ejemplo, ahí junto a La Isla, están tres torres que pues vienen de afuera y ahí nos rechazan a nosotros”, concluyó.

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