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Rubén Ruiz, guitarrista heredero del feeling cubano y bolerista del talón

Xavier Rosado * Rubén Ruiz Corona dejó a un lado su carrera de contador para dedicarse a la vida bohemia, como trovador de la música romántica que interpreta en su guitarra.

El intérprete nacido en Nayarit pero asentado en este puerto tiene más de 400 canciones en su memoria y ha acompañado a artistas como Luis Miguel, Lucho Gatica, Pepe Jara, Amparo Montes y otros románticos.

Su carrera de más de 40 años le ha llevado a recorrer varios países y casi todos los estados de la república mexicana, sin embargo ahora, expresa que la música romántica se ha acabado y que no existen sitios dónde se pueda escuchar.

A través de su experiencia, Rubén Ruiz, se ha especializado en el bolero romántico cubano, en el que ha incursionado en el género del feeling, estilo que le ha cautivado desde su surgimiento en la década de los sesentas.

“Me he enfocado al bolero romántico cubano y mexicano desde luego, pero el cubano, es el que te da el feeling, la oportunidad de desplazarse en la armonía libremente, según se vaya sintiendo la música”, dijo el cantante.

Entre los compositores que mencionó como sus favoritos se encuentran José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz, debido a que en sus composiciones pervive el sentimiento romántico.

“También puedo decir que en la actualidad también hay compositores importantes como Francisco Céspedes, Amaury Gutiérrez y por supuesto, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez que aunque son identificados con la trova, también tienen muchísimas composiciones que pueden entrar dentro del género del bolero”, enlistó.

Rubén Ruiz nació en Santiago, Ixcuintla, Nayarit, el 26 de diciembre de 1934 pero radica en Acapulco desde 1961, donde se casó con una bella mujer de Igualapa, tuvo hijos y se estableció, a pesar de que anduvo de trovador por todo el mundo.

“Decidí quedarme a vivir en Acapulco, porque me casé aquí y dije ‘qué ando haciendo’, aquí la vida es mas sabrosa como quien dice, ya tengo muchos años aquí, muchos amigos y mis cuatro hijos que todos son acapulqueños, Edna Laura, José Rubén, Flor Susana y Julián Javier, todos tienen carrera gracias a Dios”.

Dijo que en la actualidad es más difícil para un crooner –como él se considera– conseguir trabajo fijo en algún lugar, porque Acapulco, ha disminuido su gusto por la música romántica, sin embargo, como promotor de la música romántica cubana y mexicana, tiene aún sus presentaciones en eventos especiales en el puerto y en otros lugares.

Recientemente regresó de su tierra natal donde participó en un evento cultural en el que se promovió la música romántica.

“Próximamente voy a participar en Nayarit en un evento de música cubana, tanto guapachosa como romántica, para finales de octubre, es un evento cultural para promover la música y el folclore cubano y que los mexicanos la conozcan”, dijo.

A pesar de que su oficio le ha dado muchas satisfacciones, hoy se queja por la que considera una mala situación en Acapulco.

“Actualmente estamos muy mal en todos los aspectos, pero esperamos que nos den la manita los del gobierno federal, para que haya más movimiento, más trabajo. Por lo que veo ahorita, todo mundo se queja de que no hay trabajo”.

“Antes era una preciosidad Acapulco, había trabajo por donde quiera, no faltaba el dinero, era un lugar muy alegre, tenía mucha vida nocturna, había riqueza porque venía mucho extranjero, mucho gringo a repartir billetes y ya sabemos que los billetes verdes dan vida. Pero independientemente de eso todo mundo se conocía, era un ambiente más cálido, más íntimo, ahora estamos peleados hasta con el vecino, andamos de mal humor, con tanto taxi, con tanta mugre, puros problemas”, dijo Rubén Ruiz.

La vida bohemia de los cantantes

“La vida de los cantantes románticos es muy bonita, sencilla, pasársela de aquí para allá, cantando, presentándote en muchos lugares, conociendo gente que se abre contigo. Además claro que tienes la oportunidad de viajar”, opinó el intérprete.

Recordó que en sus años mozos, en 1953, se fue a la ciudad de México a estudiar contabilidad en la Escuela Bancaria Comercial y ahí empezó informalmente, con sus amigos a aprender a tocar la guitarra.

“Después me fui a Tijuana con la idea de trabajar como contador, pero no había trabajo, para eso piden más requisitos, experiencia, cartas de recomendación y en esto no, tu recomendación es la guitarra y así empecé en Tijuana en 1957, anduve como vulgarmente le llaman ‘en el talón’. De ahí me brinque a los Estados Unidos, a Los Angeles, en ese tiempo había mucho movimiento mucho turismo americano”, señaló.

Mencionó que en Tijuana duró hasta 1960, y se regresó a México donde se relacionó y trabajó con tríos famosos, como Los Soberanos, el trío San Miguel y Los Amigos con quienes hizo una gira por Aguascalientes, Zacatecas, Durango, Saltillo, hasta llegar a Monterrey.

“Con el trío Los Amigos estuvimos en Perú, recorrimos muchas ciudades de ese país durante un mes y medio”.

Señaló que su primera vez en Acapulco fue gracias a que con el trío Los Romanceros, consiguieron un contrato en el hotel El Presidente, “ahí estuvimos hasta el 65, de ahí nos mandaron llamar del Hilton, que ahora es el Continental, terminamos después de un año y medio y nos fuimos al Marriot. Ahí duramos poco, hasta eso como seis meses, luego nos desintegramos”.

Pero en ese lapso, decidió que Acapulco sería el lugar donde iba a establecer su residencia.

Así, con esos antecedentes, hizo varias temporadas en Tijuana, Los Angeles y después, junto con el trío Los Romanceros, hicieron dos temporadas de un año para la compañía turística Canadian Pacific, contrato con el que recorrieron todo Canadá, con base en la ciudad de Calgary.

A principios de los setentas, ya establecido en Acapulco, trabajó en diversos bares y hoteles, acompañando a artistas internacionales, entre los que recuerda a Luis Miguel.

“Fue en una casa privada, habíamos ido a animar una fiesta y ahí se apareció Luis Miguel y ya después de un rato, nos pidió que le acompañáramos con… No se tú”.

También estuvo en Veracruz, alternando con el bolerista Pepe Jara, de ahí Torreón, Cuernavaca, otra vez Tijuana, Lázaro Cárdenas y varios hoteles de Acapulco.

“Después de eso, no he trabajado en lugares fijos, más que contratos temporales que salen, sin embargo, mi sueño es trabajar en un lugar donde se toque puro bolero romántico, donde se pueda dar rienda suelta al sentimiento y la gente vuelva a apreciar esta música que sale del corazón”.

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