Con teatro lleno comienza la OFA su temporada Otoño-Invierno
Xavier Rosado * La Orquesta Filarmónica de Acapulco comenzó el viernes su temporada de Otoño-Invierno 2003 con un concierto dedicado a conmemorar el primer centenario del nacimiento del compositor armenio Aram Ilich Kachaturian, con la participación como solista del primer violinista de la OFA, el armenio Arman Sargsyan.
El teatro Juan Ruiz de Alarcón estuvo repleto y los asistentes ovacionaron de pie las ejecuciones de los músicos.
Después de escuchar la obertura de la obra maestra de Giuseppe Verdi, Forza del destino (1862), que comenzó puntualmente a las 21 horas, siguió la ejecución del concierto para violín y orquesta en D Menor de Aram Kachaturian, cuyos melancólicos y enérgicos solos, interpretados magistralmente por Arman Sargsyan, arrancaron aplausos de la audiencia.
Al culminar el tercer movimiento de la obra con un Allegro vivace y un final espectacular que involucró a todos los instrumentos de la OFA, incluyendo el gong chino, el público regaló su reconocimiento al solista, poniéndose de pie e invitándolo a regresar al escenario después de su salida.
El solista, nació en Erevan, Armenia y ha participado en orquestas de su país con presentaciones internacionales y a partir del 2002 se integró a la filarmónica de Acapulco en la sección de violines primeros.
Después de un intermedio de 10 minutos, la orquesta ocupó sus lugares para continuar el homenaje con otro compositor de la antigua Unión Soviética, Modest Petrovich Mussorgsky, compositor ruso nacido en Karevo en 1839 y fallecido en San Petersburgo, en 1881. Su obra maestra, Cuadros de una exposición –que interpretó la OFA en la segunda parte del concierto– fue compuesta en honor a la obra de su amigo, el pintor Víctor Hartmann, quien murió muy joven en 1874.
La filarmónica interpretó con fidelidad cada uno de los cuadros sonoros que escribió Mussorgsky.
Primero aparece el Gnomus, hombrecillo contrahecho y maligno que pone hechizos en sus enemigos, El viejo castillo, con un trovador que da una doliente serenata; Tullerías, con el bullicio de los muchachos en el sendero del parque; Bydlo, el carro de ruedas arrastrado por bueyes en la campiña polaca, seguido por el Ballet de los pollos en su cáscara.
Después siguieron las historias musicales de Samuel Goldenberg y Schmuyle, dos judíos, uno rico y otro pobre; El mercado de Limoges, con el vivaz parloteo de las comadres, Catacombe sepulchrum romanum, con el mismo Hartmann visitando las catacumbas de París con la luz de una linterna; La cabaña sobre patas de gallina, cuento popular ruso de la bruja Baba Yaga y por último, La gran puerta de Kiev el proyecto de Hartmann para una puerta monumental de una ciudad, en estilo ruso antiguo, con las cúpulas en forma de bulbo.
Esta última imagen musical, fue repetida por la OFA, después de recibir un prolongado aplauso al concluir los 10 “cuadros” de Mussorgsky.




