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Llenar garrafones de agua potable por 8 pesos, nueva y creativa fórmula

 Xavier Rosado * Una opción para el consumidor acapulqueño se ha abierto en las colonias Progreso, Ejido y Hogar Moderno, en donde puede obtener un garrafón de agua por ocho pesos, siempre y cuando él mismo lo lleve a llenar.

Mientras que en otras ciudades de estados vecinos como Toluca y Cuernavaca, un garrafón de agua se paga –con entrega a domicilio– entre 12 y 14 pesos, en Acapulco, el garrafón de 20 litros cuesta un mínimo de 19 pesos, un precio excesivamente caro, si se toma en cuenta que el costo del líquido potable fluctúa entre 4 y 5 pesos.

Florida Water es la nueva empresa acapulqueña que se ha desarrollado bajo la premisa de que el agua embotellada resulta cara para el consumidor promedio en Acapulco por lo que el llenado de un garrafón cuesta sólo 8 pesos.

Establecida desde abril de este año, en poco tiempo la empresa ha crecido, proporcionando un ahorro significativo tanto a familias como a negocios establecidos que requieren de agua purificada.

Al parecer el público se encuentra convencido de la calidad, ya que los establecimientos cuentan con una clientela constante y numerosa.

Con este simple hecho, se cambia una forma de abastecimiento y se reducen los costos del producto, cuestión que afectará a las grandes embotelladoras.

 

El proceso de llenado

 

El consumidor lleva su garrafón vacío al establecimiento y desde ahí comienza el proceso de atención al cliente: el garrafón pasa por tres tinas de lavado, en la primera se enjuaga el garrafón para quitarle el polvo e impurezas del uso cotidiano, en la segunda se lava con un detergente por dentro y por fuera y en el tercero se enjuaga a presión con agua purificada.

Después de dos minutos, se procede a llenar el garrafón con agua purificada, se le coloca una tapa y se entrega al cliente.

El proceso para purificar el agua, según el gerente de los establecimientos, Manuel Garrido Silva, es el siguiente: aunque el agua ya llega clorada de la red municipal de abasto, se vuelve a clorar, después pasa por un filtro de arena para quitarle todas las impurezas que pueda llegar a tener, al pasar a través de un filtro de carbón, se le quita el cloro, así como los olores y sabores.

“Después es necesario que vuelva a pasar por un filtro suavizador que le quita todo el contenido de sales al agua y la suaviza en su composición, al salir de este filtro el líquido ya está listo para pasarse por un proceso que se llama ósmosis inversa que consiste en la eliminación de sales y minerales y que logra la completa purificación del agua, después pasa por un filtro pulidor y por último, por unas lámparas de luz ultravioleta para garantizar la calidad del agua”, explicó el ingeniero especialista en sistemas de agua.

Agregó que aunque esperaban que los consumidores potenciales tuvieran cierta renuencia a creer en la pureza del agua, los convencieron de una forma muy simple: dándoles a probar su producto.

“A la gente no la podemos engañar, de hecho desde que nos instalamos en abril, sabíamos que iba a haber desconfianza por parte de la gente, sin embargo, en todos nuestros establecimientos instalamos una llave para que todos puedan probar el agua y ahí se pueden dar cuenta del sabor del agua”, dijo Garrido Silva.

Al negocio ubicado en la calle Niños Héroes, cerca de la esquina con Durango, asisten continuamente consumidores que llevan sus garrafones en automóviles y algunos cuantos a pie, sin embargo, todo el día, de las 7 a las 22 horas hay movimiento en la expendedora de agua.

A la vista de los clientes se encuentran los resultados del laboratorio químico Ingeniería en los Sistemas de Tratamiento de Aguas, SA de CV, que muestran que después de hacer un análisis microbiológico de la muestra del agua Florida, mostró que no se detectaron impurezas como mesófilos aerobios, coliformes totales ni fecales.

En otro documento sellado, el laboratorio especifica lo siguiente: “La muestra de agua purificada recolectada de la llenadora, resultó aceptable ya que cumple con las especificaciones sanitarias establecidas por la NOM-201-SSAI-2002 agua y hielo para consumo humano envasados a granel”.

Por su parte, el señor Bernardino López Aranda, después de subir ocho garrafones a su camioneta opinó que desde que comenzaron a embotellar el agua en la colonia Progreso, ha ido a llenar sus garrafones, ya que cuenta con un restaurante.

“Sabe muy bien, hasta creo que sabe mejor que la Electropura, a nosotros nos ha funcionado muy bien, sobre todo por el presupuesto, porque sí tenemos un ahorro considerable porque compramos por cantidad”, dijo el restaurantero.

Otra consumidora, Maricela Brito Sánchez, comentó que dos veces a la semana compra dos garrafones para su familia y que ninguno ha notado la diferencia entre el agua Florida y la marca líder en el mercado.

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