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Movimiento de militares y policías en la central de autobuses de Taxco

 Claudio Viveros Hernández, corresponsal, Taxco de Alarcón * Por la presunta amenaza de estallamiento de artefactos explosivos, efectivos del Ejército mexicano, Policía Federal Preventiva, Policía Preventiva local y del Ministerio Público se desplegaron ayer al mediodía en la central de autobuses de Estrella Blanca (antes Fecha Roja).

Uno de los principales accionistas que se mencionan de la referida empresa es la familia Figueroa Alcocer, de donde proviene el ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, pero no se estableció ninguna relación con el posible atentado que se generó al encontrarse en uno de los sanitarios públicos una bolsa con cartuchos explosivos y de la cual no se identificó su origen ni se encontró mensaje alguno.

Cerca de las 12 horas, 10 minutos antes, la zona y los accesos a la terminal fueron bloqueados por una cinta plástica preventiva y resguardada por policías y soldados que impidieron el acceso a reporteros.

Sólo permanecieron dentro, en el área de maniobras de autobuses, policías de las corporaciones mencionadas quienes negaron proporcionar información y sólo se limitaron a correr la versión de que era un simulacro, curiosamente a las horas de mayor tráfico en esa zona.

Después de 15:30 horas, las actividades volvieron a la normalidad, ante la mirada de curiosos y usuarios que se mantuvieron a la expectativa en los alrededores de la terminal resguardada por policías, militares y trabajadores de protección civil. Antes, el movimiento de la llegada de autobuses fue trasladado con el apoyo de agentes y patrullas de Tránsito a otro punto cercano para resguardar la seguridad de los pasajeros, y durante la movilización las salidas de Taxco hacia otros destinos fueron suspendidas.

Estuvieron presentes dos convoyes militares que se retiraron sin dar información, lo mismo hicieron cuatro patrullas con los elementos de las patrullas de la Policía Federal Preventiva, cuyo jefe identificado como M. A. Vargas se limitó a expresar que la movilización de más de tres horas había sido un simulacro “para eventos relevantes”, del cual a pregunta expresa indicó que los resultados “se van a valorar después y pueden preguntarlo al regimiento de Iguala y todo lo realizado”.

Por su parte, el gerente regional de la empresa de transportes, Cristóbal Córdoba, relató que a las 11:40 horas en los sanitarios de caballeros de esa terminal “una empleada de limpieza encontró una bolsa con cartuchos que presumimos podía tener consecuencias y se le dio parte a las autoridades competentes, a la Secretaría de la Defensa Nacional, la Policía Federal Preventiva y Protección Civil, y por seguridad de todos se evacuó la central de todo personal, se sacaron autobuses y el único (autobús) que se quedó es porque tenía una falla mecánica”.

“Afortunadamente –agregó– todo salió bien, vinieron los expertos, dijeron que no había ningún problema y por seguridad (los militares) se llevaron el artefacto. Nosotros, en un momento, no quisimos manejarlo en gran escala para que no hubiera pánico entre la gente, porque nosotros mismos no sabíamos qué era lo que teníamos, hasta que la autoridad competente vino y determinó que no era grave”.

Expresó que luego de que detectaron el artefacto explosivo a las 11: 40 horas, diez minutos después llegó Protección Civil y se evacuó al personal y la gente para evitar que estuvieran expuestos a un posible siniestro. “Todos nosotros siempre estuvimos pendientes del acontecer, nadie del personal se fue de aquí, manejamos una distancia prudente. Hay que dar gracias que no pasó nada”, comentó con la emoción a cuestas.

Trascendió que en artefacto no se encontró mensaje alguno, pero no se proporcionaron las características específicas. En la zona, aunque hubo paso a todo tipo de vehículos sin que se les permitiera estacionarse en las cercanías, se observaron totalmente cerradas una farmacia, una miscelánea y una ferretería.

Igual ocurrió con algunos locales de un tianguis de plata, mientras que para otros establecimientos comerciales y de tacos en la calle la situación pasó inadvertida, igual sucedió para la mayoría de transeúntes.

Posteriormente, el acceso a los baños y al departamento de paquetería fue negado por empleados de la empresa sin proporcionar mayores datos.

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