Realiza Patti Smith, la musa del punk, un sueño de 1962 al estar en el museo Frida Khalo
Jorge Ricardo / Agencia Reforma
Ciudad de México
Quienes ayer fueron a ver a Patti Smith, la madrina del punk, la feminista, la amiga de William Burroughs, la poeta beat y activista de los derechos civiles, se encontraron con una mujer de 65 años cumpliendo su sueño de estar en el Museo Frida Khalo, con una madre preocupada por el medio ambiente y con la novedad de que ahora escucha ópera.
Pero Patti es una leyenda. Por eso en la rueda de prensa sobre su primer concierto en México, hoy a las 20:00 horas, en el Museo Anahuacalli, había 60 periodistas acreditados. Y cuando apareció, con un look andrógino, cada uno se olvidó de que llegaba 45 minutos tarde. “Soy yo, somos nosotros, estoy aquí”, dijo.
En su cuenta personal había llegado tarde medio siglo. Desde 1962, cuando su madre le regaló el libro La fabulosa vida de Diego Rivera. “Estar aquí era un sueño cuando era joven. Me inspira la manera en que Diego y Frida sobrepusieron su amor a todas las dificultades”. En su libro Eramos unos niños, recuerda que se imaginaba como Frida para Diego. “Tanto musa como creadora”.
Smith traía ayer una cámara antigua; por la mañana había escrito un poema inspirado en la colección de mariposas de Frida. Después dijo: “La poesía es un llamado, ya sea de la naturaleza o de Dios, una necesidad, como el agua, porque expresa la condición humana”. Sobre el punk: “Es un río que se renueva y que fluye en un sentido de libertad”. Sobre su activismo: “Nada es más importante ahora que la preservación del medio ambiente”.
Luego cantó People have the power. Antes era activista contra las guerras en Irak, ahora, dijo, tiene que atender a su hijo. Ahora escucha ópera. “No soy una política, sino una artista que usa su voz ciudadana”.
Smith fotografía a los reporteros mientras contestaba las preguntas, muchos de ellos la habían esperado desde 1975, cuando lanzó su mayor disco, Horses. “No creo que la violencia sea sólo mexicana, hay violencia en todo el mundo”.
Al final cantó Wing, un tema de 1997, que dedicó a Rivera y Kahlo: “Yo era una mariposa en el cielo azul/ elevándose sobre el océano,/ y me sentía libre, sin necesidad de nadie,/ y era hermoso”. Los organizadores del Festival de México tuvieron que rescatarla. Pasó media hora y los periodistas seguía ahí, aunque la musa del punk ya se había ido.




