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Dan María Giménez y Guillermo Ruiz concierto didáctico de ópera

 Xavier Rosado * El barítono Guillermo Ruiz y la soprano española María Giménez presentaron un concierto de ópera en el que los acapulqueños reconocieron la calidad interpretativa de ambos cantantes, premiándolos con continuas ovaciones de pie.

Una noche en la ópera se presentó en el auditorio del Museo Histórico Fuerte de San Diego, fue organizado por la dirección de Cultura municipal y acompañado por la pianista principal de la Orquesta Filarmónica de Acapulco, Nuné Poghosyan.

El concierto, que resultó didáctico pues también se explicó al público algunos de los géneros de la ópera, comenzó con la interpretación de tres números de la ópera El barbero de Sevilla.

Aunque en su práctica cotidiana, Guillermo Ruiz es barítono, para el concierto, hizo las veces de tenor.

Largo al factotum, el primer número de la noche, es el aria donde se presenta Fígaro al mundo, en la que comenta que como él le corta la barba a todo el mundo, tiene acceso a todos los hogares, de lo que se vale para hacer favores por un precio al que se lo pida.

Con esta aria, el público se percató de la potente voz del barítono, quien demostró su calidad que lo ha llevado a interpretar numerosas óperas en Latinoamérica y en Europa.

Siguió Una voce poco fa, la cavatina de Rosina, el personaje femenino al que Fígaro le tiene que dar la noticia de que se ha enamorado de ella, un alto personaje de la ciudad.

Dunque io son la fortuna, es el dúo entre Rosina y Fígaro, en el que ella le pide al barbero le confiese el nombre de su enamorado, hasta que Fígaro revela su secreto.

Con fragmentos de Elixir de amor del italiano Gaetano Donizetti, continuó la primera parte del concierto. Esta ópera buffa, escrita en 1832, habla del papel de Celestina que juega Dulcamara para que la joven Adina pueda encontrar el amor por medio de las pociones que Dulcamara prepara.

Después de un intermedio de 10 minutos, continuó el concierto con el género de la ópera dramática, la famosa Rigoletto, escrita por Giuseppe Verdi, considerado uno de los pilares de los operistas italianos del siglo 19.

A través de la potente voz de Guillermo Ruiz, el público se enteró de la desgracia de Rigoletto, quien se queja ante su hija Gilda, (personificada por María Giménez), de su mala suerte en la vida en el fragmento titulado Parisiamo… figlia mio padre.

En el siguiente número Cortigianni vil razza dannata, Rigoletto llora de indignación después de darse cuenta de que su única hija ha sido secuestrada por el joven del que ella estaba enamorada.

Al concluir esta obra, los asistentes se levantaron como impulsados por un resorte de sus asientos, para aplaudir a raudales la pulcra interpretación de los cantantes.

Para el final del concierto, después de la enorme carga emocional y dramática contenida en la pieza de Verdi, los cantantes interpretaron números de la obra Porgy y Bess, de George Gershwin, entre ellos: Summertime y Bess, you is my woman now, así como de Jerome David Ker, Show boat y Ol’ man river.

Al finalizar su actuación los cantantes fueron obligados a regresar al escenario después del intenso encore de pie que solicitaron las casi 100 personas que estuvieron presentes en el concierto, a lo que, los intérpretes respondieron cantando la canción mexicana Un viejo amor que resultó un espléndido regalo para los presentes por la suavidad de la voz de María Giménez y la energía de Guillermo Ruiz. El concierto concluyó a las 21:30 horas.

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