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López Rosas y ediles, una relación deteriorada desde abril

 Aurelio Peláez * Aunque como candidato a presidente municipal por el PRD Alberto López Rosas pudo integrar una planilla de candidatos a regidores a modo, lo que le trajo críticas por haber incluido en la lista a una auxiliar de su despacho y haber impuesto a Marcial Rodríguez Saldaña en la sindicatura, a ocho meses de haber asumido la Presidencia esta relación se ha deteriorado.

Entre algunos regidores y cercanos a la Presidencia Municipal se acepta que este deterioro se debe a la falta de operadores políticos, pues el síndico  Rodríguez Saldaña no se ha convertido en un real coordinador de la fracción de regidores de su partido, y la secretaria general de Gobierno, María de la Luz Núñez Ramos, ha estado ausente de esa función de manejo de la política interna.

A Núñez Ramos, regidores del PRD que se han integrado al grupo Juan R. Escudero –un grupo con visos de ser conyuntural en tanto se recomponga la relación perredista con el alcalde– la ven excluida del equipo de gobierno cercano al presidente municipal.

Regidores del PRD ven a López Rosas distante de ellos, y encerrado en un pequeño equipo de colaboradores ajenos a los intereses del partido.

En primera instancia, el secretario de Finanzas, Fernando Aragón; el síndico Marcial Rodríguez Saldaña y el secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Jorge Juárez Soto. Con el primero se mueve en el círculo de relaciones empresariales y turísticas; Rodríguez Saldaña le operaría sus relaciones con el PRD –aunque fracasó en el proyecto de impulsarlo a la coordinación de alcaldes perredistas– y Juárez Soto es el de las relaciones amistosas que conserva en la comuna.

En un segundo círculo estarían la secretaria de Desarrollo Social, Rossana Mora Patiño, su ex coordinadora de campaña; su director de Comunicación Social, Roberto Camps; el subdirector de Catastro, Francisco Luna; la directora de Atención a Grupos Vulnerables, Esmeralda González, y hasta su coordinador de asesores, Ramiro Solorio. A ese grupo pertenecería aún el ex director de Recursos Humanos, Manuel Angel Bringas, quien fue la primera pared con la que se toparon los regidores en los primeros días de gobierno, pues éste les bloqueó sus propuestas de contratación de colaboradores.

Bringas fue cesado en enero luego de que expidió una circular recomendado a regidores y directores de área que no contrataran a mujeres embarazadas, postura de la que se deslindó López Rosas.

De la popularidad a la soberbia

El presidente municipal, quien llegó al cargo con una gran popularidad, tuvo de su lado a los 14 regidores del PRD, que le permitían una cómoda mayoría en cualquier votación, aunque también tuvo cercanos a los del partido Convergencia. Sin embargo, la fracción fue resintiendo la política de la línea que asumió su coordinador, Marcial Rodríguez Saldaña, que cada vez los consultaba menos.

Esto, aunado a la desconfianza del grupo lopezrrosista hacia los ediles del Frente Cívico (Rubén Padilla y el síndico Fernando Donoso), integrados a la fracción pero siempre puestos bajo sospecha.

Una de las primeras diferencias entre los regidores y López Rosas se dio precisamente el 22 de abril, por la falta de cabildeo, que llevó al alcalde a vetar una propuesta del frenteciviquista Rubén Padilla, referente a la necesidad de duplicar el presupuesto para Salud. Padilla –y el priísta José Guadalupe Perea, que intentaba una moción de censura contra los funcionarios que negaban información a los ediles– consiguieron 18 firmas para demandar a la Secretaría General convocar a una sesión extraordinaria para tratar estos puntos. No obstante, desde la misma Presidencia se abortó esta primera disidencia interna, al obligar a la mayoría de regidores a retirar su firma del documento, y al difundir la misma Dirección de Comunicación Social el desistimiento de la mayoría de los ediles –incluyendo a dos priístas y dos de Convergencia–, con lo cual la demanda perdió el quórum.

Solos en su fracción, quedaron esa vez Padilla y Donoso, quienes insistieron en que la Presidencia nada perdía aceptando ese ejercicio democrático.

Cierre de filas temporal

El equipo perredista hubo de cerrar filas ese mismo mes en la controversia constitucional interpuesta por la Presidencia Municipal en contra del gobierno del estado, por el programa Pensión Guerrero. En el litigio, la fracción perredista afirmó que el gobernador René Juárez debió incluir al gobierno municipal en la realización de ese programa, y criticó que tenía tintes partidistas, al aplicarse en plena campaña electoral.

En mayo, la Presidencia Municipal anunció que tendría su propio programa de pensiones para personas de tercera edad, aunque aclaró que entregaría los recursos hasta finales de julio, luego de la elección de diputados federales.

Mayo y junio fueron además meses de tregua, y salvo Nicasio Prudencio Elasio, ningún otro edil del PRD se sumó a los grupos de militantes inconformes, que  acusaron a López Rosas de haber impuesto como candidata en el distrito 10 a Irma Figueroa, su suplente en la Presidencia Municipal.

Para julio, los regidores perredistas comenzaron a molestarse por la soberbia del equipo municipal, en particular, de Fernando Aragón, el de Finanzas, y Rossana Mora, la secretaria de Desarrollo Social. El flanco más débil fue la segunda, por tener un trato más directo con los ediles en su gestión en las áreas de educación, programas sociales, cultura y deportes.

La comparecencia de Rossana

Entre los ediles se acusó la soberbia de la funcionaria, quien incluso en su comparecencia del jueves 31 de julio, en sesión pública, se hizo acompañar de un séquito que aplaudió sus intervenciones. En tanto, se presentaban acusaciones de nepotismo y desvío de recursos en las direcciones bajo su mando.

Un hasta ese momento partido aliado de López Rosas, el partido Convergencia, retomó el tema de la pensión alimentaria, la tarjeta AMA (Adultos Mayores de Acapulco), que consideró insuficientemente explicado por la funcionaria, y afirmó que ese proyecto no fue aprobado por el Cabildo.

En tanto quedaron sin ser llevadas a la mesa las acusaciones de corrupción y nepotismo, temas que retomó en la sesión convocada para este martes 12 el coordinador de la fracción de Convergencia, el ex alcalde de Coyuca de Benítez, Mario Ramos del Carmen.

Mario Ramos del Carmen pidió que el punto de la discusión del programa de la pensión, y de la destitución de Rossana Mora, se tratara en la sesión, prevista originalmente para tratar el asunto de la contratación de una empresa que recolectaría deshechos sólidos. López Rosas arguyó que era su facultad destituir a funcionarios, y que no era posible incluir el tema en el orden del día. Un mal cálculo de votos a favor le llevó a votar la propuesta de Mario Ramos, perdiendo su primer votación. Ello lo llevó a suspender la sesión de Cabildo.

Luego de la sesión, el grupo cercano al alcalde atribuye intereses extra comuna a la decisión de 15 regidores de aliarse en un bloque. Se dice ahí que “tiene que ver con el 2005”, en alusión a la pretensión no desmentida lo suficiente por el alcalde de buscar ser candidato por el PRD a la gubernatura.

En la otra, se asume que López Rosas no debía aceptar la petición de los ediles por “un principio de autoridad”, recurriendo a la máxima que dio sentido al autoritarismo de los pasados gobiernos priístas.

La posición mantenía al presidente municipal sin ningún puente con el bloque de ediles del PRI, PRD, Convergencia y PAN, que en teoría del equipo cercano al alcalde, le estarían bloqueando su paso como candidato al 2005. En ese escenario López Rosas tendría no uno, sino muchos enemigos encubiertos: Zeferino Torreblanca, Félix Salgado y Armando Chavarría –en ese orden– por el PRD; Luis Walton por Convergencia, y el PRI y el PAN como contrincantes naturales.

El grupo, atrincherado en lo jurídico

Hasta este jueves en el equipo cercano al alcalde había la intención de no ceder a las pretensiones del bloque, y de demostrar que López Rosas tiene “la razón jurídica”, aunque hay grupos que buscan una salida política, que no era popular internamente.

Al igual que en abril, cuando desde la Presidencia se desmanteló el primer intento de bloque, ayer mismo se pretendía golpear a los disidentes a partir de descalificarlos: familiares de Juan R. Escudero –como se hizo llamar el grupo– enviarían una carta abierta en donde repudiarían que el bloque usara el nombre de luchador social a principios del siglo pasado y alcalde porteño.

Al final, hubo un aparente viraje en esta posición, cuando el alcalde llamó a diálogo a los 15 ediles del Grupo Juan R. Escudero, con quienes se reunió anoche.

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