Arturo Martínez Nateras
Fábrica de Letras
* Digna mujer de izquierda
Rosario Robles Berlanga renunció de manera irrevocables al cargo de presidenta nacional del PRD. El discurso pronunciado ante el Consejo Nacional la mañana del sábado 9 de agosto, es un texto político de inevitable lectura. El Independiente lo publicó integro el la edición del domingo 10. Habrá que conocer la respuesta y las decisiones del Consejo para profundizar sobre el tema
La renuncia de Rosario es la mayor evidencia de la crisis del PRD y en general del sistema de partidos mexicano. Rosario tuvo el valor de presentarse al Consejo y de cara a los responsables de la situación decirles exactamente lo que ella piensa y describir las causas que la orillaron a tomar una decisión personal, en la intimidad de ella consigo misma. Rosario es una mujer valiente, una política socialista respetable y respetada. Las tribus quedan como lo que son: pandillas de inútiles, irreformables y perniciosos.
Su labor en el PRD y en la vida nacional la enaltece como dama poseedora de una limpia hoja de servicio, exitosa, formada en la lucha social desde estudiante, dirigente sindical, integrante del Movimiento al Socialismo (MAS), que apoyó al FDN y a Cárdenas Solórzano como candidato a presidente. Rosario ha sido diputada federal, jefa de Gobierno, dirigente del PRD, organizadora de las Brigadas del Sol en el CEN que presidió Andrés Manuel López Obrador.
Rosario recibió un partido hecho trizas, endeudado y en un proceso de reducción al mínimo fruto tanto de las obsesiones de Cuauhtémoc por la candidatura del 2000 como de la deplorable gestión de Amalia García y de su comité. Robles Berlanga se propuso detener el naufragio y colocar al PRD en la senda de su recuperación. Con absoluta claridad explicó reiteradamente que la transformación del PRD vendría después de las elecciones. Rosario –como reiteradamente escribí– apostó doble contra sencillo con la desatinada declaración de renunciar de no obtener por lo menos el 20 por ciento de la votación y más de cien diputados.
Lo normal en una democracia es que los dirigentes de los partidos políticos que fracasan dimitan sin tardanza. No es nuestro caso. Rosario aporta a la cultura política un ejemplo de congruencia. Por ello amerita un reconocimiento social público.
Pero además Rosario leyó un discurso que describe descarnadamente y sin ningún tipo de concesiones la situación del PRD. Comparto su análisis, pero la dimensión de las palabras adquiere un rango adicional por quien las dice.
Rosario dibuja a la vieja izquierda patrimonialista altamente calificada para la maniobra “que sólo sabe auto flagelarse y convertir sus éxitos en fracasos”. Ellos –los chuchos y los amalios–, todos aquellos que se incorporaron tarde y a regañadientes, hasta el último momento y cuando ya todos sabían que estaban en riesgo de perderse el registro del PMS por su rechazo a la candidatura de Cárdenas Solórzano, poco a poco se apoderaron del aparato del PRD, castraron al movimiento y al impulso original y son ahora sus gerentes, administradores y los responsables principales de la crisis de este instituto y son los mismos autores intelectuales y materiales de la guerra sucia de filtraciones y calumnias inmorales. Nadie tiene derecho a extrañarse de sus truculencias. A las tribus les importan sus intereses de grupo por encima de los del movimiento democrático y progresista. Son, han sido y serán siempre la encarnación del canibalismo, de la carencia de principios y de ideales.
Es muy lamentable el papel desempeñado por los cárdenas, por Andrés Manuel y otros de los barones del PRD. Ellos, pero de manera muy destacada Cuauhtémoc, se están autosuicidando. Cuauhtémoc y López Obrador dejaron sola a Rosario y además al no compartir su visión de partido también alimentaron el coro de los descréditos por conducto de sus fontaneros.
Los enemigos y detractores de Rosario le han prestado un alto servicio gratuito a los enemigos del desarrollo de un partido democrático y progresista capaz de participar en la competencia por el proyecto de nación. El PRD no es el partido de izquierda –para mí no es un partido de izquierda; no es tampoco el partido progresista, fuerte, moderno y democrático que México necesita y mucho menos el instrumento que la sociedad requiere. Por ello su divorcio con la sociedad, con los movimientos avanzados y creativos.
Las tribus se salieron con la suya. Basta y sobra con ver las fotografías publicadas en diferentes periódicos de las sonrisas triunfadoras de Amalia García, de Jesús Ortega y la cadena de declaraciones propias de aves de rapiña de la partidocracia. Entre los medios quien más se ensañó contra Rosario fue La Jornada y el columnista Julio Hernández López. Reforma simplemente cumple con su papel de un magnífico medio, muy profesional y bien hecho, al servicio del proyecto de país de uno de los grupos empresariales más poderosos y dueño de un proyecto de nación.
Rosario tuvo el valor para hacer y decir lo que dijo e hizo y ocupa ya por ello un lugar en la historia de las mujeres luchadoras, dignas, rectas y honorables. El lodo del pantano no la manchará. Rosario es un muy valioso activo del movimiento y de la izquierda socialista mexicana y universal.
Al temple para hacer lo que hizo debe agregar una cascada de intrepidez para soportar y superar las agresiones que se van a desatar. Los enanos del PRD se le van a tirar a matar, directo a la yugular. Ya empezaron pero falta mucho. Van a intentar desmeritarla, hundirla y si es posible expulsarla. Estos son los mismo que si estuviesen en el poder tendrían los panteones legales y clandestinos atiborrados de cadáveres de disidentes reales o ficticios, de enemigos de sus intereses.
Rosario es una mujer honorable, dueña de un muy alto prestigio que hoy enriquece con la lección política que nos acaba de obsequiar. Todavía quedan dentro del PRD políticos con ética política.
Guardada toda proporción sé lo que siente el renunciante a los altos cargos. Adivino la angustia de los días previos, el sigilo una vez tomada la decisión; el dolor personal y humano y el alivio después del trago amargo. Ahora mi querida Rosario a cerrar la puerta detrás de ti. Cuida mucho la entrega de cuentas. No aceptes nada de la partidocracia aún cuando tuvieses legítimo derecho. Existe vida después de la presidencia del PRD. No olvides que el poder político es –como me recuerda Arturo– efímero y circunstancial…
Rosario: Mariana tu hija ha recibido un legado irrenunciable e incomparable.
Rosario: todos nosotros quienes compartimos valores, sueños y anhelos te abrazamos solidariamente. Tú eres hoy la dignidad nacional de la izquierda socialista. Tú eres todos y muchos. Tú, Rosario simplemente eres una digna mujer querida y admirada por millones de mexicanos; por cientos de miles de familias a quienes tu renuncia nos conmovió en el alma misma. Llora en la soledad, pero ríe con esa tu hermosa carcajada como sólo pueden hacerlo los seres como tú.
Cajita de Olinalá
Fernando Pineda Ochoa acaba de parir su libro En las profundidades del MAR (El oro no llegó de Moscú) de la editorial Plaza yValdez con un prefacio de Carlos Montemayor, el cual será presentado el miércoles 13 de agosto en el Centro Cultural Javier Barros Sierra, de la Delegación de Tlalpan. Ya habrá ocasión para comentar el texto cuyo borrador conocí. Por lo pronto felicidades a Fernando a quien le recuerdo que el oro también vino de Moscú… Ojalá y circule pronto en Guerrero y que su edición sirva para mejorar la reflexión sobre la izquierda mexicana del siglo XX.
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