Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jorge Camacho Peñaloza

Encuestas: ficción o predicción

*Si no aprendemos de la historia, nos vemos obligados a repetirla, si no cambiamos el futuro, nos veremos obligados a soportarlo. Y eso podría ser peor. Alvin Toffler

De acuerdo con las definiciones que encontré una encuesta consiste en reunir datos entrevistando a la gente, procedimiento mediante el cual se obtiene información. Son entrevistas con un gran número de personas utilizando un cuestionario prediseñado; son instrumentos de investigación descriptiva que precisan identificar a priori las preguntas a realizar, etc., etc., etc. En ninguna definición encontré que una encuesta es un método de predicción, una bola de cristal o un oráculo con el que se vea el futuro
Lo que sí encontré es que una encuesta sirve para estudiar o conocer actitudes, creencias, valores, motivos de la gente, no para conocer hechos objetivos sino aspectos subjetivos de lo que piensa y siente la gente, a través de cuestionarios o entrevistas, que pueden ser de preguntas abiertas o cerradas, personales o telefónicas, modalidades ante las cuales un mismo entrevistado puede tener distinta respuesta.
También encontré que las respuestas en las encuestas se dan en base a acontecimientos del pasado de los encuestados y no a partir de hechos del futuro, por lo que éstos sufren una modificación sustancial en relación con el momento en que se hace la encuesta, pueden hacer que las respuestas cambien significativamente.
Las encuestas empezaron a tener auge en el siglo pasado en Estados Unidos a partir del estudio de los mercados para conocer la opinión de la gente acerca de las características o cualidades de las mercancías. Después se utilizaron no para conocer la opinión de la gente sobre personas sino para medir comportamientos electorales, acertando en la elección del presidente Roossevelt en 1932.
En la estrategia electoral se dice que una encuesta es un indicador acerca de cómo son vistos los candidatos y sus campañas, sus mensajes y ofertas políticas, sus fortalezas y debilidades así como las de sus adversarios; es una radiografía acerca del estado de ánimo del electorado, sus necesidades, preocupaciones y aspiraciones, que deben ser conocidas por los equipos de campaña para definir estrategias.
Pero también se dice que una encuesta es un arma electoral, que es de quien la paga y para favorecer a quien la paga, hay aspirantes que pagan por posicionarse como los más preferidos por el electorado aunque no lo sean realmente, caso de la última elección presidencial que desde cuatro años atrás las encuestadoras manejaron como el más preferido a uno de los candidatos que finalmente resultó el ganador, por lo que las elecciones sólo vinieron a legitimar lo que las encuestas supuestamente antes ya habían señalado.
En nuestro estado ya están empezando a aparecer encuestas de un lado y de otro posicionando a los aspirantes a la gubernatura de diferente manera. La encuesta Mitofsky que se dio a conocer recientemente pone a Armando Ríos Piter como el más posicionado de los aspirantes del PRD, Manuel Añorve Baños por el PRI, y a Luis Walton por el partido Movimiento Ciudadano.
En el PAN ya hay encuestas que no se han hecho públicas que hablan de que en la próxima elección por la gubernatura del estado puede llegar a obtener resultados históricos con alguno de sus militantes. Como dicen allá en el pueblo, ni me encarto ni me descarto; ya que los guerrerenses parece que ya han venido perdiendo la esperanza hacia el PRI y el PRD, además por las fuertes pugnas internas que ya se están evidenciando entre los aspirantes.
Para que Guerrero pueda empezar a salir del hoyo en que se encuentra requiere de más sociedad y menos partidos, condición imposible para gobiernos surgidos del PRI o del PRD, la cual podría ser impulsada desde el PAN que es el partido que más ha demostrado gobernar con la sociedad y la ciudadanía.
Una encuesta puede hoy indicar un estado de ánimo pero no un resultado, pues al igual que las mercancías, los aspirantes pueden caer en la preferencia del electorado si las condiciones del mercado cambian, sobre todo porque una cosa es ser hoy preferido y otra que mañana se exhiban todas las debilidades o fortalezas de los candidatos y entonces las preferencias de hoy cambien.
En la elección de Zeferino Torreblanca hubo encuestas que antes del día de la elección favorecían al candidato Héctor Astudillo; en la de Andrés Manuel López Obrador contra Felipe Calderón durante toda la precampaña y campaña electoral aquel salía siempre muy por encima de sus contendientes, hoy no podemos asegurar nada.
Las encuestas son una excelente herramienta para construir conocimiento pero no candidatos y menos buenos gobernantes, por eso aunque si bien son útiles y necesarias para los aspirantes, no deben ser lo central en la etapa previa a una elección, lo central debe ser no tanto la oferta de los candidatos sino el mandato de los ciudadanos.
Vuela vuela palomita y ve y dile: A todos los paisas y reinas de la comarca que no se vayan a ir con la finta, que no se dejen apantallar con falsos pronunciamientos o encuestas de ficción, que mejor evalúen a los pretensos por el nivel de congruencia y convicción.

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