Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Octavio Klimek Alcaraz

Fracking en México

El día de ayer, jueves 17 de julio, al estar escuchando el devenir de la sesión nocturna referente a la discusión de los dictámenes de las iniciativas de legislación secundaria en materia de energía en el Senado, escuche un extraño y confuso discurso de un senador a favor del dictamen, el orador manifestaba su simpatía por la explotación de hidrocarburos en yacimientos no convencionales de lutitas mediante el procedimiento de fracturación hidráulica o fracking (sobre el tema del fracking existen dos artículos anteriores en el diario El Sur, tanto el 25 de enero, como el 22 de febrero de 2014).
Para mí fue extraño debido a que finalmente comprendí que pertenecía al Partido Verde, no supe su nombre ya que sólo escuchaba de vez en vez ese maratón legislativo. Reconozco que me sorprendió esa expresión pública, ya que sé también que muchos de los militantes del Partido Verde no están a favor de promover el fracking en México, sino un modelo basado en energías limpias y renovables. Pero más me sorprendió el conocer que uno de sus argumentos fue la existencia de un documento del Centro Mario Molina, que es la institución dirigida por el único premio nobel de química mexicano, el doctor Mario Molina, debido a sus aportaciones claves al conocimiento de la química de la atmósfera. Lo cual lo ha convertido en una voz moral reconocida por tirios y troyanos en México y el mundo.
Lógicamente, abrí la página electrónica del referido Centro y encontré el documento denominado Opinión del Centro Mario Molina respecto a la producción de gas y aceite de lutitas en México (ver página electrónica http://centromariomolina.org/produccion-de-gas-y-aceite-de-lutitas-en-mexico/). El documento tiene como fecha 26 de junio de 2014, y no tiene autor, por lo que se infiere que es la posición del presidente del Centro, que es el doctor Molina y todo su equipo de colaboradores. No es un documento muy extenso, tiene una primera página con 5 párrafos y posteriormente 25 recomendaciones, divididas en 8 apartados. No pretendo transcribir la totalidad del documento, sin embargo deberé citar algunas de sus partes medulares.
El documento afirma, que: “El gas natural es el más limpio de los combustibles fósiles. Si se produce de forma tal que no se fugue ni se impacte negativamente a las personas y a los ecosistemas, que puede ser un energético de transición que permita conducir al país hacia una economía de bajo carbono basada en fuentes de energía renovables y limpias.”
Es decir, el uso del gas natural que se obtiene vía explotación fracking, debe producirse sin fugas, ni impactos negativos a las personas y los ecosistemas, como una forma de ir hacia la transición energética del país.
Seguramente, el párrafo determinante del documento es: “Con base a una evaluación detallada del estado del arte en cuanto a tecnología y regulación referente a la producción del gas y aceite de lutitas, el Centro Mario Molina ha llegado a la conclusión de que: a la luz de la experiencia internacional y en virtud de los avances tecnológicos recientes, hoy en día en México es posible desarrollar el gas y el aceite de lutitas de forma segura y respetuosa con el medio ambiente. Para ello es necesario utilizar las mejoras prácticas y tecnologías disponibles y contar con una regulación adecuada y una supervisión rigurosa y eficaz. La experiencia internacional indica que esta producción sustentable de gas y aceite de lutitas si se planea adecuadamente no conlleva costos adicionales significativos” (el subrayado es del documento).
Con ello, el Centro Mario Molina afirma, que se puede “desarrollar (debería ser explotar), el gas y aceite de lutitas de forma segura y respetuosa con el medio ambiente.” y que si se da la planeación adecuada “no conlleva costos adicionales significativos.” Para ello, se proponen 25 recomendaciones en los siguiente 8 apartados:
1. Dar certeza a la sociedad, a las empresas y a otros agentes productores ubicados en las zonas prospectivas sobre la disponibilidad y administración del agua (3 recomendaciones).
2. Garantiza la capacidad de detección de contaminación del agua y aire (4 recomendaciones).
3. Minimizar el riesgo de contaminación del agua mediante buenas prácticas en la perforación y estimulación de pozos (2 recomendaciones).
4. Asegurar la gestión integral de residuos provenientes de las operaciones mediante especificaciones y restricciones en el monitoreo y manejo integral (4 recomendaciones).
5. Disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y de contaminantes mediante la restricción de la quema de hidrocarburos, la prohibición del venteo y el uso de tecnologías para minimizar las emisiones fugitivas (5 recomendaciones).
6. Anticiparse a posibles afectaciones ambientales y a la infraestructura de las localidades cercanas a las rutas de la cadena de suministro (3 recomendaciones).
7. Diseñar y ejecutar una estrategia efectiva para la supervisión de las actividades de extracción de gas y aceite de lutitas, de manera que la capacidad de vigilancia de las autoridades no se vea superada (2 recomendaciones).
8. Establecer un mecanismo de comunicación con la sociedad para la divulgación de información sobre los avances de las actividades de extracción de gas y aceite de lutitas (2 recomendaciones).
No voy a entrar a los aspectos técnicos de las recomendaciones. Estos 8 apartados son por si mismos muy explícitos y simplemente las recomendaciones se da el correspondiente desarrollo.
Sólo observó que el Centro en sus recomendaciones pone la vara muy alta, ya que su cumplimiento implica que la autoridad a atenderlas serían la nueva Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos, así como la Comisión Nacional del Agua, ambas no están en el corto plazo en la capacidad de implementarlas. Por ello, si se insiste en el modelo de explotar basado en el fracking en el corto plazo, en mi opinión habría que desarrollar un periodo de transición antes de dar los primeros contratos para gas de lutitas, antes habría que fortalecer estas instituciones con relación a que tengan las capacidades regulatorias y de supervisión que se requieren para atender un tema tan complejo como el fracking.
En conclusión, no es un cheque en blanco la opinión del Centro y por tanto del doctor Molina, para que se dé simplemente la explotación del fracking en México, aunque lamento pueda ser utilizado fuera de contexto al ser citado. Al contrario, quienes se oponen al fracking en México, si se empieza a implementar éste sin atender las recomendaciones del Centro Mario Molina, tendrán un argumento contundente para exigir su suspensión.

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