En cabildo, un acalorado maratón de discursos de más de seis horas
Adalberto Valle * Las poco más de seis horas que duró la sesión de cabildo, que de manera abierta se llevó a cabo ayer en el Fortín de Alvarez en la colonia La Mira, se convirtieron para muchos de quienes participaron, en un sufrimiento.
Por la mañana parecía que el día sería lluvioso y que tal vez se tendría que cambiar de lugar. Pero el agua nunca cayó, aunque las nubes no querían partir e impedían la aparición del sol.
Poco a poco el astro rey ganó terreno y cuando comenzó la sesión, 10 minutos después de las 11 de la mañana, inició la prueba física.
El lugar estaba cubierto en su mayor parte por lonas, pero en las orillas y en las esquinas, los presentes se apretaban para conseguir un poco de sombra.
Los funcionarios de primer nivel estuvieron en los lugares de privilegio sentados y en la sombra. Más atrás, estaban personas de la tercera edad. Algunas apoyando a la secretaria de Desarrollo Social, Rossana Mora, que iba a comparecer, pero otras descontentas por no haber sido incluidas en el Programa municipal AMA, de ayuda a ese sector de la población.
Las primeras participaciones de los regidores –sobre todo de los priístas–, fueron extensas, pero con el paso del tiempo, el alcalde Alberto López Rosas apuraba a los participantes.
Galletas, refrescos y agua fueron parte del menú de la sesión. También había café, aunque por el calor, a pocos se les antojó.
A mitad de la sesión, mientras Rossana Mora lidiaba con los cuestionamientos de los regidores y el calor tanto natural como del acto subía, la edil de Convergencia, María de los Angeles González, mejor conocida como Gela, pedía “el ventilador” porque se estaba “deshaciendo”.
En espera de su turno, Gela le entraba a las galletas y veía sus preguntas, listas para cuestionar a Rossana Mora. En una de ellas se alcanzaba a leer: “pobresa extrema”, así con s. “Hace un calorón”, decía y se levantaba en espera de los ventiladores.
Atrás de la mampara oficial que anunciaba la sesión abierta, la dirigente del PRD municipal, Beatriz González Hurtado se daba un break. Una coca y galletas le ayudaron a aminorar el cansancio.
Ya más entrada la tarde, con la fracción del PRI acaparando el micrófono, la perredista Juana Esteban rayaba las hojas del orden del día, como aburrida por el desarrollo de la sesión. Y lo que faltaba.
Al director de CAPAMA, Jesús Flores Guevara se le veía el cansancio en el rostro, mientras que el recién nombrado director del Deporte, Miguel Angel Ríos Bonales, conocido en el ambiente del basquetbol como el Perro, aguantaba sentado su primera sesión de cabildo. Alguna vez habrá estado tanto tiempo en una cancha de baloncesto, pero nunca escuchando un enfrentamiento verbal entre ediles.
Otro recién nombrado, Juan Carlos Hernández, de la Dirección de Juventud, se le veía activo en la parte trasera. Hablaba con los medios y se asomaba a ver la pancarta en la que se cuestionaba su designación.
El alcalde López Rosas también es humano y tiene necesidades, por lo que pasadas las tres de la tarde tuvo que adentrarse en el Fortín en donde estaba ubicada una letrina, mientras que el director de Tránsito Roberto Abizaid, cuidaba la improvisada entrada.
Al regidor priísta Mateo López le recriminaban su comentario de que era un “trabajo cansadito”. “De que estás cansado, si no’más estás sentado”, le respondieron.
“Que se vaya Rossana”, gritaba de manera frecuente, hasta que una mujer tomó valor y le dijo “chaquetero, te mandaron los priístas”.
Cerca de las 5:30 de la tarde, cuando el agua de botella ya no estaba fría y los refrescos y las galletas se habían terminado, concluyó la sesión.
Para destacar, el aguante de los secretarios particulares de algunos funcionarios y de los ayudantes de regidores, quienes estoicos, de pie, muchos de ellos bajo el sol, soportaron toda la jornada.
“Un ejercicio muy aceptable” dijo López Rosas.




