María Luisa Garfias Marín
Mujeres en elecciones
El viernes 4 de julio del presente año, la Junta Distrital Ejecutiva 07 del Instituto Federal Electoral (IFE) y el Colectivo Nosotras, anunciamos ante algunos representantes de medios de comunicación, que iniciábamos a partir de esa fecha una serie de actividades dirigidas a conmemorar el 50 aniversario del sufragio femenino, y como parte de estas, llamábamos a todas las mujeres de Guerrero a participar en la jornada electoral del día seis, depositando sus votos en las casillas correspondientes para elegir a los diez diputados o diputadas que nos representaran en el Congreso de la Unión.
La profesora, Leonor Vélez Calvo, vocal ejecutiva de dicha Junta Distrital, leyó un documento, dando cuenta de los hechos históricos protagonizados por las mujeres en la lucha por conseguir el reconocimiento a sus derechos políticos y de la participación activa de estas en la vida política del México actual. Como ejemplo de ello informo que en la jornada del día 6 de julio, tan sólo en dicho distrito, de un total de 2 mil 970 funcionarios de casilla, mil 668 eran mujeres y mil 302 hombres, traduciéndose ello en un porcentaje de más del cincuenta y cinco por ciento. Situación que se repitió en varios de los distritos electorales; aunado a esto, nos encontramos que cerca del 52 por ciento del listado nominal en Guerrero –que según la junta local fue de mil 907, 079– son mujeres. Demostrándose con estos datos la participación de más mujeres en los comicios electorales.
La información anterior, muestra a las mujeres como las principales actoras políticas de los procesos electorales, sin embargo, la realidad nos enseña que seguimos estando en las bases de los institutos políticos, mientras que los hombres continúan en las direcciones, y por lo tanto, el número de mujeres que ocupan espacios de decisión política sigue siendo mínimo. De tal manera, que en la próxima legislatura federal se mantendrá la subrepresentación de las mujeres, a pesar de las reformas en materia de género, aprobadas en el 2002 al Código Federal Electoral, que obliga a los partidos políticos a registrar una cuota de mujeres como candidatas, y sobre todo, como propietarias. Es así que, de quinientas curules que integraran a la 59 legislatura, sólo 116 estarán ocupadas por mujeres –50 de mayoría relativa y 66 de representación proporcional–. Lo anterior, arroja un porcentaje de 23 por ciento, significando un aumento de 6 puntos a diferencia de la actual legislatura, que esta conformada por ochenta diputadas que representan el 16. 8 por ciento; la 57 legislatura estuvo integrada por 87 mujeres, es decir, el 17.4 por ciento.
Por nuestro estado, de los diez representantes al Congreso de la Unión, sólo dos son mujeres y forman parte de la fracción del Partido de la Revolución Democrática, y una de ellas, es reconocida por su compromiso con las mujeres y por sus derechos: la diputada electa, Rosario Herrera. Esperamos buenas cuentas de ella.
Los otros partidos políticos que mantienen su registro, a excepción del Revolucionario Institucional, no tendrán ningún legislador (a) en la Cámara federal. El PRI tendrá puros diputados. Y, es que la mayoría de las instituciones políticas a pesar de lo recién establecido en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), en su articulo 175-A, fracción 1, obliga a registrar a candidatos propietarios de ambos sexos, sin que ninguno de ellos rebase el setenta por ciento, pero no cumplieron con ello, ya que se valieron de un candado aprobado en el mismo paquete de reformas para escamotearles candidaturas a las mujeres, ya que lo señalado por él articulo 175-C, fracción 3, dice “quedarán exceptuadas de cumplir los artículos 175-A y 175-B, las candidaturas de mayoría relativa que sean resultado de un proceso de elección mediante voto directo”, legalizándose con ello el reducido número de candidaturas de mujeres y por lo tanto, de diputadas electas.
Recordemos que en este proceso electoral federal, en el caso de guerrero, el PAN registro en los diez distritos , cuatro mujeres y seis hombres; el PRI, una mujer y nueve hombres; el PRD, tres mujeres y siete hombres; el PT, dos mujeres y ocho hombres; el PVEM, dos mujeres y ocho hombres, y en Convergencia, cuatro mujeres y seis hombres.
En total, contendieron 24 mujeres propietarias, incluyendo a las de los partidos que perdieron su registro y 84 hombres propietarios. Casi todas las candidatas participaron en distritos con mínimas posibilidades de triunfo, a excepción de dos de la Revolución Democrática, refrendándose el dicho ya conocido y aplicado de manera silenciosa por los políticos, para sacrificios, ahí están las mujeres.
Entonces, ¿sirvieron las cuotas y su obligatoriedad para todos los partidos? ¡Si! Porque se obtuvieron más espacios para las mujeres en la nueva legislatura del Congreso de la Unión como no se había dado en otras, y con ello, aumentar las posibilidades para mejorar las leyes ya existentes en beneficio de las mujeres, aprobar nuevas y eliminar aquellas que nos lesionen, como es el candado señalado anteriormente en el Cofipe, que obstaculiza mayores candidaturas para las mujeres y mayor participación en la toma de decisiones políticas. Lo que no funciono y tenemos que decirlo, fueron los partidos políticos, ya que a pesar del discurso de equidad de sus dirigencias nacionales y estatales, continúan discriminando a las mujeres para las candidaturas, negándoles con ello el goce pleno de sus derechos como ciudadanas, y eso que tienen establecido en sus estatutos las cuotas de género; las cuales también han sido manipuladas haciendo creer a las mujeres que el porcentaje para ellas es sólo del 30 por ciento, y para ellos –los hombres– el setenta por ciento, cuando se trata de que ninguno de los dos sexos tenga menos del treinta por ciento o más del setenta por ciento, pero, quienes de plano se burlaron de las mujeres, fueron la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional, que en su estatuto habla de paridad, es decir de otorgar a las mujeres el mismo porcentaje de espacios que a los hombres, y a pesar de ello, se agarraron firmemente del artículo 175-C, fracción tres, para garantizar que los hombres recomendados por el viejo caciquismo político, fueran los que encabezaran las formulas, dejando atrás a mujeres de reconocida trayectoria política y comprometidas con las causas de su género. Es más, según las encuestas de salida de la empresa Mitosky, fue este partido el más beneficiados con el voto de las mujeres.
Lo doloroso de lo ya mencionado, es que a pesar del trato recibido, las mujeres seguimos llevando a los hombres con nuestros votos a los lugares de toma de decisiones, mientras que para ellos, las mujeres seguimos siendo invisibles en el campo de la política política, e importantes (?) solamente en la familia, castrándonos con ello todos nuestros derechos. Tan es así, que durante la campaña electoral, casi todos los candidatos no tocaron los temas que a las mujeres nos interesan, como la violencia familiar, el aborto, el salario, etc., con excepción de algunos de México Posible. Para ellos sólo éramos simplemente votos.
¿Que hacer, para aumentar el número de mujeres en el Congreso federal? Creo que la respuesta la tenemos las propias mujeres políticas, y sobre todo aquellas que forman parte de los Partidos Políticos. Esperemos que las mujeres que integren a la cincuenta y nueve legislatura que entrara en funciones el primer día de septiembre del 2003, constituyan una gran alianza, para echar a andar todos aquellos temas que quedaron estancados en la agenda política de las diputadas de la cincuenta y ocho legislatura, para evitar se continúe discriminando a las mujeres en todos los espacios del poder político.
El reto ahora, toca a las mujeres de los partidos políticos estatales y a sus representantes femeninos en el Congreso de Guerrero, para reformar la Ley Electoral Estatal, y adecuar en ella, los ordenamientos aprobados en la federal, con excepción, claro esta, del candado para que arriben más mujeres a la Cámara de Diputados. La Reforma Política integral en el estado de Guerrero debe ser retomada y ahí, debemos estar todas las mujeres. Democracia, justicia y equidad, sólo existe, si estamos involucradas en ello.
A cincuenta años del sufragio femenino en México, sólo la organización, capacitación y movilización, nos garantizara el respeto a nuestros derechos políticos, igual que lo hicieron las sufragistas en varios países del mundo.




