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Declara la Fiscalía que Digna se suicidó; el caso no está cerrado, dice López Obrador

Como lo había anunciado por medio de filtraciones a diversos periódicos, la Fiscalía Especial que investiga el caso Digna Ochoa dio a conocer el sábado 19 de julio el cierre de la averiguación, con la conclusión de que la abogada se suicidó.

Un día después, el jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, dijo que el caso no está cerredo y que es susceptible de revisión.

Planteó: “Que los familiares, que las organizaciones acudan, tiene instrucción el procurador (Bernardo Bátiz) de dar toda la información, de abrir el caso para que se conozcan los elementos de la Fiscalía Especial y que se puedan presentar pruebas para que se pueda revisar en su conjunto todo el procedimiento”, comentó López Obrador.

El sábado, en una conferencia de prensa en la ciudad de México, la fiscal especial, Margarita Guerra, acompañada por el procurador Bernardo Bátiz, dijo que los estudios periciales en criminalística y de psicología demostraron científicamente un “suicidio disimulado” de Digna Ochoa.

El trabajo de año y medio que realizaron los especialistas confirmaron la hipótesis de que la activista de derechos humanos se propinó por su propia mano un balazo en la cabeza con una pistola de su propiedad.

Las pruebas que sirvieron para concluir la hipótesis del suicidio fueron principalmente que no había huellas de violencia ni forcejeo dentro despacho donde se encontró el cuerpo; tampoco fueron forzadas las chapas, lo estrecho de la oficina no permitía la presencia de otra persona en la escena del crimen.

También, que el arma utilizada era de su propiedad y los estudios indican que sí fue accionada en tres ocasiones. Un polvo blanco que tenía en las manos corresponde al contenido de una bolsa que ella misma rotuló.

Un hecho contundente es que en el guante, que Ochoa tenía en la mano izquierda, fue encontrado un fragmento orgánico que a través de pruebas de ADN se demostró que le pertenecía a ella y llegó ahí cuando se dio el balazo en la cabeza.

En la conferencia, en la que presentó 35 supuestos “hechos irrefutables” que llevaron a esa conclusión, estuvieron presentes además de Bátiz y Guerra, el agente del Ministerio Público, José Antonio Pérez, y el perito Óscar Lozano.

El equipo en criminalística presentó pruebas de que en el despacho en donde ocurrió la muerte de Ochoa, ubicado en Zacatecas 31-A, de la colonia Roma, no estuvo presente ninguna otra persona el 19 de octubre del 2001.

Con base en el trabajo en psicología y con el estudio psicodinámico de la personalidad encontraron que Ochoa tenía trastorno esquizotípico de la personalidad, con marcados rasgos paranoides; trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad y depresión crónica.

“Desde el punto de vista fenomenológico encontramos que Digna Ochoa presentaba: Impulsividad con manifestaciones de autoagresión física e impredecibilidad en sus decisiones y varios actos”, indicó Guerra, según la nota publicada en el diario Reforma.

En conclusión, la Fiscalía Especial afirmó que los trabajos de investigación desarrollados por especialistas en criminalística determinaron que no hay ninguna prueba que pudiera señalar un homicidio en el caso de Digna Ochoa.

El cierre no es definitivo

El domingo 20, López Obrador dijo que el caso de Digna Ochoa no será cerrado, porque la conclusión de que se suicidó no es una verdad absoluta.

El resultado de las investigaciones debe “dejar satisfechos a los familiares y a la sociedad, por eso la instrucción que di al procurador es que no se cierre el caso” y “que se mantenga abierta la posibilidad de revisar el procedimiento”, afirmó López Obrador.

Explicó que la decisión de no dar carpetazo al caso se debe al descontento generado por la conclusión de la Fiscalía de que Ochoa se quitó la vida por problemas personales.

El gobierno del DF “está abierto a cualquier situación que ayude a convencer a los familiares y a la sociedad” porque la investigación de la Fiscalía no significa que es una “verdad absoluta y se tienen que revisar procedimientos”.

La posición de López Obrador contrasta con la de Bátiz y Guerra, quienes días antes se ocuparon de adelantar que con la conclusión del suicidio muchos no iban a quedar conformes, particularmente los familiares, pero eso no les importaba, además de que una semana antes desecharon nuevas pruebas en criminalística que presentaron los abogados de la familia, y que demuestran que Digna Ochoa fue asesinada.

El sábado, la fiscal Margarita Guerra dijo que los resultados a los que llegaron “no son meras ocurrencias o producto de la imaginación, sino del riguroso examen de las evidencias, entre las que se encuentran 282 declaraciones” y “595 informes de la policía judicial y otras autoridades”.

Según la  fiscal, esos resultados de peritajes y estudios psicológicos, demuestran que Ochoa tenía una personalidad mitómana, que en varias ocasiones la había llevado a denunciar falsas amenazas y agresiones, y armó la escena de la muerte para que pareciera un asesinato.

Según la agencia DPA, el asesinato de Ochoa a los 38 años conmocionó a México. La abogada apareció muerta en su despacho de la capital mexicana con dos lesiones de bala, una en la pierna y otra en la cabeza.

Grupos defensores de derechos humanos atribuyeron el presunto asesinato a su papel como defensora de dos campesinos ecologistas de Guerrero, Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, que habían sido encarcelados por supuestos vínculos con el narcotráfico y la guerrilla, y responsabilizaron al Ejército.

A pesar de la teoría del asesinato, sustentada por la familia de la ex religiosa y algunos grupos de derechos humanos, desde el inicio de las averiguaciones se mencionó la hipótesis del suicidio.

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