Rinde homenaje Patti Smith a periodistas asesinados en Veracruz antes de su concierto
Dora Luz Haw / Agencia Reforma
Ciudad de México
Una experiencia de energía vital y liberadora, fue el concierto de la cantautora y poeta Patti Smith, quien durante casi dos horas cautivó a unas 3 mil personas, constelación armoniosa que se reunió la noche del sábado en la explanada central del Museo Diego Rivera Anahuacalli.
Los periodistas asesinados en Veracruz, el fallecido escritor chileno Roberto Bolaño y el rapero estadunidense Adam Yauch, también conocido como MCA, quien perdió la vida esta semana, fueron objeto de homenaje por la legendaria intérprete, quien aunque ya había visitado México, ésta es la primera vez que presenta un recital.
“Cristo murió por los pecados de alguien, pero no por los míos…”, entonaba Smith el tema Gloria, de Van Morrison, como parte de un repertorio con grandes éxitos como Because the night, co-escrita con Bruce Springsteen, o People have the power, de ella misma.
A las 19:00 horas ya había gente en el Anahuacalli y se comenzaban a formar las interminables filas para la compra de cerveza. Pasadas las 20:30 horas, Saint Mayve, la agrupación telonera, comenzó a preparar terreno. Smith y su banda ocuparon el escenario a las 21:36 horas.
Parecía que la lluvia tomaría por asalto el encuentro al que asistió un público heterogéneo, en donde se hallaban personajes como los músicos Guillermo Briseño, Michael Nyman, Liber Terán y José Luis Paredes Pacho; el curador y artista Guillermo Santamarina; el poeta Eduardo Vázquez Martin; la escritora Sandra Lorenzano, y la promotora cultural Dolores Beistegui, sin embargo, sólo unas gotas refrescaron el ambiente.
La hechicera de melena al viento compartió su apasionada lucidez escénica y dejó claro a sus seguidores que se puede vivir en el mundo regido por sueños y la imaginación: Entre canción y canción de este encuentro organizado como parte de las actividades del Festival de México, comenzaron a surgir ofrendas a los muertos, consignas de respeto hacia la tierra y la naturaleza y, sobre todo, un llamado a la libertad.
“Porque la noche pertenece a los amantes, porque la noche pertenece a la lujuria, porque la noche pertenece a los amantes, porque la noche pertenece a nosotros”, entonaba con esa potente y energética voz que impide creer que la cantante es una mujer de 65 años.
A las 23:00 horas se despidió por primera vez, pero ante el reclamo del público regresó con sus músicos, entre ellos su inseparable guitarrista Lenny Kaye, para interpretar Wing y cerrar apoteósicamente con The future is now a las 23:30 horas.
“¡El futuro es ahora! ¡Ustedes son el futuro!”, gritaba a un público eufórico que segundos después se fue diluyendo por las calles de los alrededores para extraviarse bajo una de las lunas más brillantes de todo el año.




