Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Rafael Aréstegui

El manto en los ojos

Existe una historia en la mitología griega en la cual los viajeros del reino de la oscuridad, Las Hades, eran transportados en una barca por Caronte y debían surcar el mar de la oscuridad, que estaba plagado de mounstruos tan aterradores que hacían enloquecer de miedo a los viajeros y ya enloquecidos se quedaban por el resto de sus días en ese mar de la oscuridad. Para protegerse de esas visiones los viajeros más audaces se envolvían en un manto de niebla y al no ver el horror, el viajero podría cruzar el lago sin perder la razón.

La interpretación que han dado al alto abstencionismo algunos dirigentes de los partidos recuerda a los pasajeros de Caronte, sólo que ellos se envuelven en visiones torcidas de la realidad y justifican lo injustificable. Algunas ocurrencias de plano mueven  a risa loca. Por ejemplo Martín Mora lo atribuye ¡a la alta tasa de migración!, como si 100 mil votantes que perdió el PRD se hubieran ido al otro lado de la frontera. Es lamentable el grado de desconocimiento de la realidad que demuestra el dirigente del partido que en teoría es heredero de las mejores causas sociales.

Por otra parte, el propio gobernador del estado sostiene que la alta proporción de abstencionismo es normal. Y el alcalde López Rosas declara que no hay que “sobredimensionar” el abstencionismo, lo que también refleja menosprecio por la sociedad civil, y se pretende ignorar que la votación es una forma de calificar la gestión de gobierno de las autoridades.

Si bien es cierto que una elección intermedia difícilmente concita a altas tasas de votación, esta que vivimos el 6 de julio presenta dos particularidades que deberían haberla hecho excepcional: en primer lugar, estaba en juego “quitarle el freno al cambio” y la ciudadanía, ante las amenazas de las reformas foxistas – IVA en medicinas, privatización de Pemex y CFE– decidió  dejar sin acelerador al carro y de plano ponerle freno de mano, solamente que lo hizo ausentándose de las urnas.

La segunda razón es la más importante: he sostenido en varios artículos que en el 2000 la derecha pudo capitalizar electoralmente décadas de lucha popular por desmantelar el régimen presidencialista que tanto habíamos padecido. Fox llegó a la Presidencia por el hartazgo de la población a tantos años de corrupción e impunidad y se propició la alternancia en el gobierno, pero ese hecho no significa aún la democracia, sólo significa que el electorado valora su voto y si un gobierno, federal, estatal o municipal incumple promesas de campaña, adopta actitudes autoritarias, o simplemente demuestra incompetencia la ciudadanía no volverá a darle su voto de confianza, pero esto sólo tiene que ver con la alternancia, condición necesaria para la democracia, pero no suficiente.

Lo que sigue pendiente es la definición de cuál es el nuevo régimen que tendrá la sociedad mexicana, y esto estuvo ausente en los discursos de todos los partidos y de todos los candidatos. “Taja no se raja”, rezaba un lema de campaña, como si esa declaración de fe machista le importara algo a los electores, pero los otros lemas tampoco ofrecían nada atractivo a los electores.

Asistimos entonces a una campaña vacía de contenido, dispendiosa, sostenida con recursos del propio pueblo al que los partidos dicen representar, por lo cual preocupa y de fondo, la falta de sensibilidad de los dirigentes que sólo atinan a decir que el alto grado de abstencionismo obliga a trabajar más, cuando el problema de fondo es una falta de legitimidad de los que recién fueron electos.

Si sólo uno de cada tres electores emitió su voto, salta a la vista que la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión estará representando solamente ¡a un tercio de los electores! pero va a legislar para todos. Y no hay que perder de vista que en encuestas realizadas, una por el periódico Reforma y otra por Televisa, se desprende que de los que no votaron, dos de cada tres lo hicieron concientemente. Es decir, ¡por desconfianza hacia los partidos y los candidatos!

En nuestro estado se percibe un menosprecio de los dirigentes de los partidos hacia el problema del abstencionismo y ello se explica porque de mantenerse ese fenómeno en las próximas elecciones de gobernador bastará una suma de fuerzas para lograr el triunfo electoral. Estas elecciones fueron definidas por el voto duro de los partidos políticos, y dado el pragmatismo que campea en estos tiempos bastará una pragmática política de alianzas para alcanzar una mayoría. Si de porcentajes se trata, tomando los que Martínez Nateras proporciona el día 9 de julio en El Sur, una alianza, como la que está operando actualmente en el Congreso local, sumaría PRI, PT, Verde y Convergencia (40.57+ 2.23 + 3.13 + 4.52) = 50.45 por ciento, porcentaje lo suficientemente desahogado para tener la gubernatura. Pero ya metidos en estas absurdas y pragmáticas elucubraciones y dado que el pragmatismo es un recurso al que el PRD sabe acudir muy bien, imaginemos que a cambio de apoyar a Walton en la presidencia de Acapulco el PRD logra armar una correlación que haga atractiva su potencial votación para alentar la conformación de un bloque anti PRI, integrado por el PRD, Convergencia, PT y Verde (37.89 + 4.52 + 2.23 + 3.13 )= 47.77 por ciento. Y si el candidato es  Zeferino Torreblanca, seguramente el PAN con su 6.02 se sumaría al bloque arrojando una votación potencial de 53.79%. Ante este resultado los dirigentes anunciarían triunfalmente: ¡La gubernatura la tenemos en la bolsa! Pero ¿y el millón 300 mil ciudadanos que no votó?

El abstencionismo que hace perder legitimidad a los diputados recién electos obliga a pensar desde otra perspectiva. En primer lugar, la reforma electoral es una reforma obligada para que se reduzcan los montos asignados a los partidos, tenemos elecciones más costosas que en Estados Unidos y ellos tienen el doble de población, un voto en esta elección tuvo un costo de 120 pesos. Además los tiempos de campaña deben de acortarse y los partidos deben tener la obligación de retirar su propaganda.

Otra reforma obligada es extender los tiempos de trabajo del Congreso de la Unión, tiempos de trabajo que se fijaron desde que el Congreso era un apéndice del Ejecutivo y que hoy deben de ser modificados y dar paso a una auténtica vida parlamentaria.

Finalmente con la certeza de la desconfianza que la mayoría de la población tiene a los partidos políticos es importante que estos la reviertan propiciando que la definición de sus candidaturas vaya precedida de establecer primero un ambiente de definición del rumbo por el que habrá de marchar el estado en materia de desarrollo económico, salud, educación, seguridad pública, paz con dignidad con los grupos insurrectos, por mencionar solamente algunos de los problemas más críticos de la entidad. Sin propuestas serias la confianza de la población no se va a recuperar.

No envolvamos también nosotros en un manto nuestra mirada; por horrorosa que pueda ser la realidad veámosla de frente y demos paso a una nueva cultura política donde la reflexión seria y la preocupación por arribar a una sociedad más participativa sea el camino para construir la democracia.

PD1. Una coincidencia con Arturo: efectivamente El Sur merece su imprenta, un medio de la sociedad, requiere que la sociedad lo cobije para garantizar un periodismo honesto y comprometido con ella.

PD 2.  Una discrepancia con Arturo: Salvador nuestro Pino no es beneficiario del PRD, su trayectoria lo hace brillar con luz propia y es dentro del mar de grises que será la bancada perredista, el más brillante y preparado polemista.

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