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CARTAS (Teme represalias un preso de Acapulco a raíz de que denunció tratos humillantes)

Señor director:

Por este conducto le solicito la publicación en su prestigiado diario de la siguiente carta, relacionada con la nota publicada el 26 de junio de 2003, dirigida a las autoridades carcelarias.

En días pasados fui objeto de una humillación y violación a mis derechos humanos por parte de las autoridades penitenciarias del penal de Acapulco y de custodios, al mando del subjefe de seguridad, acatando las órdenes del licenciado Daniel Bravo Mota director del Centro de Readaptación Social, de la ciudad y puerto de Acapulco, que como uso y costumbre violentan diariamente los derechos de los internos que actualmente vivimos en este centro penitenciario.

A raíz de la fuga de los 14 reos, en noviembre de 2002, la situación en este penal se ha vuelto más difícil.

Se han dado varios traslados de internos bajo la idea de que se dedican a la venta de estupefacientes.

La realidad es que algunos traslados se han dado porque algunos internos pedían su libertad.

Reconocemos para bien de la población penitenciaria que ha disminuido la venta de drogas, en ese sentido valoramos el interés del actual director, pero no estamos de acuerdo que a los presos se les golpee. Hoy vivimos otros tiempos, y no vamos a permitir que suceda lo que pasó en otros años.

El señor Bravo Mota está acostumbrado a tratar muy mal a los presos políticos, ejemplo de ello es el trato injusto que se les dio a los compañeros Bertoldo Martínez Cruz, a José Sánchez Sánchez y a Benigno Guzmán Martínez, que siempre estuvieron en el área del ceresito, como presos de alta peligrosidad.

Otro hecho indignante es la represión que ejerció en contra de los compañeros Omar Guerrero Solís y Amadeo Ocampo Ríos. Sobre estos últimos hechos existe una recomendación de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en contra de Daniel Bravo Mota.

Lo expuesto anteriormente demuestra la actitud autoritaria del director hacia los presos sobre todo a los más débiles económicamente, que somos los más vulnerables.

Es un secreto a voces en este penal la forma como amenaza a los presos. Por ejemplo sabemos que la denuncia que se hizo públicamente nos puede traer graves problemas y hostigamiento, cuando lo único que pedimos es que se respeten los derechos más elementales.

El director debe preocuparse por mejorar la alimentación para los presos, y que se abasteciera con medicamentos necesarios porque cuando vamos a consultas médicas nunca se encuentran medicinas.

Otro problema que vemos es el mal trato que reciben las visitas, además de que los presos no sabemos cuál es el presupuesto destinado para el penal de Acapulco, no sabemos cuánto se destina para la comida, ni para la atención medica, tampoco sabemos el porcentaje que se da para fomentar el deporte. Ojalá que el Congreso local ordenara una auditoría.

Queremos finalizar diciendo que ningún poderoso ni ninguna autoridad penitenciaria podrá silenciar nuestras voces, con chantajes y amenazas; denunciaremos cualquier injusticia y atropello que se cometa en contra de cualquier preso, trátese de quien se trate.

El autoritarismo será derrotado por la razón de nuestras causas.

 Atentamente, Ciro Urioso Lara, tesorero del Comité de Presos
Políticos y de Conciencia

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