Héctor Manuel Popoca Boone
Sabía usted que…*
Chiapas, Guerrero y Oaxaca son los estados que representan el mayor reto que tiene el gobierno federal en la cuestión del desarrollo nacional, por ser los más pobres del país.
Dadas las actuales condiciones y magnitudes, es poco probable que en ellos se pueda reducir, al menos a la mitad, la pobreza antes del año 2015.
Contrastantemente dichos estados tienen el 80 por ciento del agua potable del país, generan más de la tercera parte de la electricidad que consume la nación, en ellos se localiza gran parte de la biodiversidad nacional y son los que cuentan con un rico patrimonio cultural indígena.
Paradójicamente son los estados con menor productividad nacional y por lo tanto de menores ingresos económicos. El valor de los bienes y servicios producidos por persona en el sur, equivale a menos de la mitad que el generado en el resto de México.
En estas entidades federativas hacer negocios, en términos generales, implica altos costos. Desde la infraestructura de comunicaciones deficiente hasta la violencia, provocan altos riesgos de todo tipo. A eso hay que agregar que las actividades económicas se concentran en productos y tecnologías con baja productividad, señaladamente en el sector agropecuario.
La inversión pública federal asignada al sur, es mucho menor que la canalizada al centro y norte del país. Ello no impide que existan ineficiencias y derroches en la administración y aplicación de la misma.
Estos tres necesitados estados, se caracterizan por tener un sistema educativo de mala calidad. Un sistema judicial defectuoso. Un ambiente de vulneración de los derechos humanos. Estos tres aspectos perniciosos exacerban y potencializan los problemas económicos y sociales; contribuyendo, con su permanencia, a perpetuar el círculo de la pobreza en la región.
Para empezar a revertir el círculo vicioso y convertirlo en virtuoso, es necesario centrarse en mejorar la eficiencia gubernamental en la aplicación de los programas de la lucha contra la pobreza. Primero, revisando la forma en que se distribuyen nacionalmente los recursos federales, con el objeto de favorecer más al sur. Segundo, revisando la forma y el cómo los gobiernos utilizan esos recursos económicos.
Por ejemplo, si el sur logra abatir costos y gastos en la construcción y dotación de agua, saneamiento y electricidad, puede alcanzar la cobertura universal, en un plazo de cinco años, manteniendo el mismo nivel de inversión que destina a estos rubros en la actualidad.
No es posible cerrar la brecha entre el sur y el resto del país sin un aumento de recursos federales hacia estos tres estados, a la par de incrementar la eficacia en su aplicación. Dichos recursos deben de canalizarse, por un lado, hacia los cuellos de botella que obstaculizan el crecimiento económico y, por el otro, a la reducción de la pobreza.
La lucha contra la pobreza no es sólo cuestión de conseguir y gastar más recursos federales en forma eficaz, sino en promover mayores niveles de actividad económica en la región. De igual importancia resulta aumentar el potencial de ingresos para los trabajadores de estas tierras del sur destrabando, por ejemplo, nudos viales claves, particularmente carreteras y puertos, que conecten mejor el sur con el resto de México; abaratando y liberando el transporte y el negocio de carga.
Otra medida importante para acelerar el desarrollo económico de los tres estados es elevando el rendimiento económico de la actividad agropecuaria, con transferencia de mejores tecnologías, organización de los productores para saber empacar y vender bien; incorporando la producción de productos agrícolas más competitivos y de mayor densidad económica, el desarrollo de la agroindustria, la búsqueda y conquista de nuevos mercados.
Además de la actividad agropecuaria, el desarrollo rural de los tres estados puede también cimentarse en recursos potenciales económicos latentes, como lo es el ecoturismo, los minerales metálicos y no metálicos, la acuacultura comercial, las plantaciones forestales; así como la manufactura de productos con valor agregado, siempre y cuando se superen los problemas del bajo nivel de educación y adiestramiento laboral imperante, los altos costos de transporte y el limitado acceso a créditos bancarios.
* Del resumen del informe del Banco Mundial Estrategia para el desarrollo de los estados del sur de México.
PD1. No nos hagamos tontos, ni le demos más vueltas al asunto, la única forma real de erradicar la pobreza es produciendo, entre todos, riqueza y que los ingresos generados por ella sean socialmente distribuidos con equidad, de acuerdo a lo que cada cual aporte.
PD2. Si para Francisco Abarca Escamilla la solución económica para la cuestión coprera en Guerrero es derribar todas las palmas de coco, que lo diga así, sin tapujos, en su campaña electoral.




