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Lagarde: tenemos una cultura política machista, androcéntrica y misógina

 * La especialista en estudios de género dictó una conferencia en el foro nacional y tercer foro estatal de la UAG

 Xavier Rosado * “Tenemos una cultura política machista, androcéntrica y misógina que carece de sensibilidad para interpretar los lenguajes propios de las mujeres, es por eso que el feminismo surge como una condición radical y crítica del mundo, no como una revolución violenta, es un nuevo paradigma de democracia, desarrollo y progreso”, expresó la investigadora de la UNAM, Marcela Lagarde y de los Ríos.

La antropóloga, política y académica, y candidata a diputada federal plurinominal por el PRD, visitó el puerto para dar la conferencia Las mujeres y el poderío, una mirada feminista en el segundo día de actividades del primer foro nacional y tercer foro estatal de estudios de género de la UAG.

En la conferencia magistral de ayer, definió el término “empoderamiento” para las mujeres, en el que a este género se le otorgan las cualidades necesarias para colocarse con igualdad de género en la sociedad urbana y tener “poder” pero no desde el punto de vista político, sino el que otorga la equidad.

Uno de los principales puntos es la independencia económica, en la que la mujer genera sus ingresos propios y cuenta con un empleo o negocio que le otorga derechos y seguridad social.

Otro punto es la “mixtura” genérica en la sociedad, “un mundo en el que hombres y mujeres convivimos y compartimos los mismos espacios”.

Para lograr su “empoderamiento”, la mujer debe también participar en organizaciones cívicas, políticas y sociales, que le garanticen el desarrollo de su bienestar.

Así también debe atender su salud y tener el privilegio de elegir su sexualidad así como decidir si se embaraza o no. Educación, acceso al conocimiento son otros factores que dan poder social a la mujer.

“La incursión de la mujer en el arte en México es importantísima para el ‘empoderamiento’, aunque ésta ya es un hecho y es notable, es elemental que desde su manifestación artística, las mujeres también promuevan la equidad”, propuso la especialista en estudios de género.

“Pero lo más importante”, declaró, “es que las mujeres tengamos una incursión constante en la vida pública y una participación en la política”, expresó.

La conferencista se remitió a los orígenes del feminismo, propuestos por Oliva de Gouche en la revolución francesa, con su Manifiesto de los derechos de las mujeres, documento por el que fue decapitada, junto con sus correligionarios.

La autora del libro Las cárceles de las mujeres: madre-esposas, monjas, putas y locas, expresó que un aspecto de la transformación que proponen las feministas, no buscan disminuir, sino eliminar la opresión sobre el sexo.

“El feminismo construye alternativas de sexualidad, la transformación tiene que darse en la sexualidad con relaciones no opresivas, no marcadas por el dominio, sino por la libertad”, expresó Lagarde.

En cuanto al término “empoderamiento”, dijo que se plantea una crítica al poder de dominio, sino también a los lenguajes del poder.

“Decimos: No a la opresión, porque el primer ‘No’ de las mujeres a los otros, es el primer ‘Si’ a sí mismas”, propuso.

Reconoció que si bien el feminismo propone una crítica al poder, no espera mimetizarse con éste, sino marcar sus diferencias, reconociendo la desigualdad, pero haciendo política con su propia perspectiva de la vida.

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