Rafael Aréstegui
Junio, mes de la impunidad
Uno se cree que la justicia ha avanzado a raíz de la decisión de extraditar a Cavallo a España para que responda por las acusaciones de genocidio, pero se encuentra que la razón de la extradición es en efecto por ese delito pero cometido en contra de ciudadanos españoles, por el mismo delito cometido en contra de ciudadanos argentinos, en Argentina hubiera encontrado la amnistía de la que han gozado cientos de torturadores en ese país, lo cual nos indica que la impunidad no es privativa de nuestro país.
El propio juez Baltazar Garzón que se hizo celebre por haber acusado a Pinochet, por crímenes en contra de ciudadanos españoles en España persigue con singular encono a los luchadores vascos que pugnan por su autonomía.
Ese hecho hace casi desear que en Aguas Blancas hubiera existido un ciudadano español, tal vez entonces Figueroa y su pandilla podrían ser castigados, pero lejos de ello hoy vemos a la cuarta generación del clan Figueroa buscando una diputación federal.
Junio puede ser considerado en la historia reciente como el mes de las masacres, en 1971, el Jueves de Corpus, vino a ratificar la vocación genocida del régimen presidencialista del PRI, que en esa ocasión utilizó grupos paramilitares para reprimir al movimiento estudiantil y fue quizás la gota que derramó el vaso, pues a partir de entonces los grupos guerrilleros urbanos proliferaron en el país.
En el estado el mes de junio es de triste memoria para las luchas populares, todo mundo recuerda la matanza de Aguas Blancas el 28 de junio, que dejó un saldo de 17 muertos y que sólo logró conocerse la verdad cuando un video la hizo pública, antes de ello lo que se conocía era la versión oficial que desató la persecución de los sobrevivientes, tres de ellos se encuentran presos: Jerónimo Hernández Refugio, Joviel Rafael Ventura y Miguel Angel Mesino, a quienes se les han fabricado delitos para mantenerlos presos, y a pesar de las huelgas de hambre realizadas, y del compromiso del Congreso local de revisar sus casos se les mantiene presos y los culpables de la masacre se mantienen intocables.
El 7 de junio de 1998. se llevó a cabo otra masacre, esta perpetrada por el Ejército a través de los llamados Gafes, Grupos Aerotransportados de Fuerzas Especiales, que fueron concentrados con varios días de anticipación y comandados por el general al mando del cuartel de Atoyac de Alvarez. La masacre cometida en contra de varios dirigentes mixtecos que dormían en la escuela del lugar, dejó 11 muertos y la impunidad del Ejército todavía se hace sentir en las comunidades indígenas de la región.
Este 28 de junio se conmemorará un aniversario más de la masacre de Aguas Blancas y en vísperas de elecciones uno esperaría que el contenido de las campañas de los partidos de oposición debería ser el del castigo a los responsables, pero lejos de ello este tema está ausente en sus discursos de campaña y es grave que así sea en el caso de los candidatos del PRD, pues varios de los caídos eran miembros de ese partido, tal vez se deba a que los campesinos más pobres han dejado de ser la prioridad electoral que ahora es el sector empresarial y los priístas de antecedentes figueroístas que recién abandonan las filas del partido en decadencia para militar en las filas del partido del sol azteca.
La población se pregunta entonces ¿Dónde quedaron entonces el anhelo de justicia y la defensa irrestricta de los derechos humanos? ¿Dónde quedó el compromiso de que los caídos no serán olvidados? La impunidad recorre el país y a menos de que un ciudadano del primer mundo haya sido víctima de los genocidas de nuestra América, entonces la justicia lo juzgará, mientras nuestros muertos, serán muertos de segunda clase, ¿Dónde se ha visto tan descomunal incongruencia? Que los marginados en vida, después de muertos sigan siendo marginados y a ellos no les beneficie la posibilidad de que sus asesinos sean juzgados y castigados.
Acaso entonces hemos arribado a una sociedad más justa y democrática, cuando los que cometieron genocidio no sólo no son castigados sino que es a los sobrevivientes de las masacres a los que se les mantiene presos, un elemento fundamental de la transición será el que se arribe a un a sociedad en que las autoridades sean responsables de sus actos ante la sociedad, si esto no se alcanza, entonces la transición sólo estará contemplando aspectos de alternancia en el poder y si esta alternancia supone la impunidad de los delitos cometidos en el ejercicio del poder sean estos desde malos manejos de recursos económicos hasta genocidio, entonces no hay cambios que supongan una mayor injerencia de la población en los asuntos de gobierno.
No sería lo correcto que este 28 de junio, el Congreso local rinda un homenaje a los caídos en Aguas Blancas, pronunciándose porque se castigue a los responsables de la matanza, aunque en el vado de Aguas Blancas no hubiera muerto ningún ciudadano español, pero el mejor homenaje sin duda será el de liberar a los presos políticos, empezando por los que sobrevivieron a la masacre.
PD: ¿Dónde quedaron aquellos tiempos, no tan lejanos en que los diputados del PRD hacían pública su declaración patrimonial y la refrendaban cada año?




