Muestran Samuel Villela y Blanca Jiménez documentos prehispánicos de Guerrerro
* La muestra incluye más de 70 facsímiles de mapas, genealogías y hechos históricos
Xavier Rosado * Una visión de la documentación del mundo prehispánico, es lo que ofrece la exposición Códices de Guerrero inaugurada el jueves en la sala de exposiciones temporales del museo histórico Fuerte de San Diego en la que se exhiben facsímiles de más de 70 documentos referentes a genealogías, historia, tributos, mapas y tierras de la región.
Los investigadores Samuel Villela y Blanca Jiménez presentaron en esta exposición el producto de varios años de investigación en los cuales conformaron un acervo cultural con documentos encontrados en el extranjero, en instituciones nacionales y en pueblos indígenas contemporáneos.
En la conferencia impartida por los presentadores antes de la inauguración, mencionaron que algunos de estos documentos se encontraban inéditos, por lo que el publico podrá conocer en una sola colección las reproducciones “de un legado cultural poco conocido que se encuentra disperso y poco accesible”.
“En estos documentos pictográficos se registraron hechos históricos, la genealogía de los grupos gobernantes, mitos y creencias, la religión, las matrículas de tributos y las costumbres de los pueblos, la geografía, el territorio comunal y sus linderos. Todo esto se plasmó a través de un sistema de representación plástica y un sistema de escritura ideografico-fonético”, explicó Samuel Villela.
“Esta exposición es la primera que, dentro de recintos museográficos, exhibe todo el material reconocido para una entidad federativa y es interesante señalar que, de Guerrero, poco se sabía en cuanto a la existencia de este material, a diferencia de otros estados de la República donde es muy conocido su acervo de códices”, dijo el especialista.
Códices de Guerrero es una exhibición que se presenta bajo el auspicio del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
La mayor parte de los códices que aquí se exhiben han sido reproducidos de los originales para que el público tenga un acercamiento a la forma, texturas, tamaños, materiales y motivos de los documentos originales, ya que éstos se encuentran en bóvedas y recintos especiales, donde difícilmente pueden ser consultados.
Genealogías, historia, tributos y mapas
Como texto de bienvenida a la exposición, se ilustran estas palabras del cronista Fray Toribio de Benavente: “…y ansi las leyes como todas sus memorias, escribían con caracteres o figuras a ellos inteligibles. Ansimismo escribían y figuraban las hazañas e historias de guerra (y también) del subceso de los temporales y pestilencias y en qué tiempo y de qué señor acontecían…”
Los investigadores, auxiliados con diapositivas, explicaron en su exposición que al momento de la expansión mexica hacia tierras del sur, se habían erigido en Guerrero varios señoríos. Los más importantes fueron los de Cihuatlán y Tepecuacuilco, el de Chilapan (cohuixca), el de Yopitzinco (yopis) y el de Tlappa-Tlachinollan (tlapanecos y mixtecos).
Mencionaron que la investigación arqueológica en este estado ha sido escasa y prácticamente nula para la región de La Montaña.
Con el advenimiento de la conquista española, empezaron a producirse relaciones, crónicas y documentos de diversa índole que constituyen, hasta ahora, la principal fuente de donde puede abrevar el historiador para tratar de reconstruir algo del pasado prehispánico, así como el del periodo colonial.
Entre dichos documentos se encuentran los códices o “libros pintados”, documentos cuya característica principal es la expresión, por medio de pictografías, de un sistema de escritura-pintura, a través del cual los pueblos indígenas hicieron un variado registro de sus creencias, historia y otros aspectos de su cultura.
Del acervo actual del estado de Guerrero, manifestaron que existe la hipótesis de que sólo dos códices son de manufactura prehispánica: el Palimsesto 20 Mazorcas y el Lienzo I de Chiepetlan. Sin embargo, hay representaciones de estilo meridianamente prehispánico en los Códices Azoyú 1 y 2, el Humboldt Fragmento 1, el Mapa de Tepecuacuilco y el Códice de Tetelcingo.
La presencia del estilo pictórico europeo se va mezclando paulatinamente con el indígena, para producir un estilo mixto. Esto es particularmente cierto en el caso de los mapas que, poco a poco, van alejándose de los diseños cartográficos nativos para fundirse con la representación espacial típicamente europea, si bien aún se encuentran presentes en ellos varios elementos prehispánicos (los pies en un camino denotando migración o una ruta, toponimos, glifos, etcétera).
Los códices del estado de Guerrero, al igual que los de otras partes del México antiguo, no tratan un sólo tema. Antes bien, la inclusión de una temática variada es una de sus características primordiales, aunque privilegien el tratamiento de un tópico central. De tal manera que el Lienzo de Tlapa, por ejemplo, si bien es básicamente de tipo genealógico, contiene la representación de cuatro topónimos cuya función es servir de referencia geográfica al tema principal.
Hechos históricos o mitológicos, religión, sucesión de gobernantes y vínculos de alianza, sistemas calendáricos, economía, se entremezclaron en los documentos pictográficos.
El mayor número de códices registrado hasta ahora en lo que es el actual estado de Guerrero, pertenece al género de documentos cartográficos, en forma de lienzos y mapas.
Estos documentos, por lo general, acompañaron a las diligencias relacionadas con la tierra y el uso del agua, ya sea para acreditar los derechos, ya para solicitar servicios u otro tipo de trámites.
Explicaron que estos códices son una clara muestra de la labor del tlacuilo o dibujante que imprimió en ellos la concepción plástica de la pintura indígena tradicional.




