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Ser músico, una esclavitud felizmente aceptada, dice el saxofonista Abel Sánchez

 Xavier Rosado * “La música sirve para humanizarnos, tiene incidencias en el lado sensible del ser humano, en su parte perceptual y nos da conciencia, seguridad. Para mí, es una esclavitud felizmente aceptada”, opinó el saxofonista Abel Sánchez Abarca.

Como uno de los tres músicos guerrerenses que forman parte de la Orquesta Filarmónica de Acapulco, Abel Sánchez Abarca, se presentará con un solo de saxofón en el quinto concierto de temporada de la filarmónica, el viernes en el teatro Juan Ruiz de Alarcón.

Esta será la primera vez desde la fundación de la orquesta hace cinco años, que presentan un concierto que incluya en sus partituras un solo de saxofón en un programa de música clásica.

También, según especificó el músico, la Filarmónica de Acapulco, es la primera, en México y en el mundo, que cuenta con una plaza para un saxofonista.

“Lo que pasa es que el saxofón es un instrumento nuevo, en relación a los demás instrumentos, tan solo tendrá unos 50 años de haber sido creado y a pesar de que surgió como elemento de la música clásica, ha sido preferentemente utilizado en música popular como el blues o el jazz”, explicó el especialista.

Agregó que para la ocasión han seleccionado una obra escrita en 1934 por Alexander Glazunov, el concierto para saxofón y orquesta de cuerdas, Opus 109.

“Yo podría comparar al autor con un roble, porque tiene su vigor y su majestuosidad. Sus obras parten de poemas sinfónicos, narrativos, con temas como el bosque, el mar y la primavera, además compuso ocho sinfonías. Acerca del concierto que vamos a interpretar el viernes, yo podría decir que la atmósfera que transmite es aquella serena alegría del triunfo. Se podría decir que el concierto Opus 109 es una obra póstuma, porque Glazunov la compuso dos años antes de su muerte”, expuso.

El músico nació en 1965 y creció en la colonia Bellavista, en Acapulco, integrante de una familia de cuatro generaciones de músicos. A los 14 años de edad, Abel se resignó a la idea de tener que marcharse del puerto para poder estudiar música profesionalmente, debido a que aquí no podía continuar los estudios que había comenzado con su padre, el profesor Abel Sánchez Calderón, quien a su vez fundara la Banda Sinfónica de la Secretaría de Marina en Acapulco.

Después de 20 años de estudios y de experiencias en el ámbito de la música profesional, no sólo clásica sino también en los más diversos géneros como el jazz, el blues, el rock, el pop y hasta la ranchera, siempre participando como saxofonista, regresó a su ciudad natal en octubre, para integrarse al cuerpo de la filarmónica de Acapulco.

“Estoy feliz de estar aquí, totalmente reincorporado a la sociedad acapulqueña, lamento mucho haberme tenido que ir, pero en esa época no existían las oportunidades que hoy se han abierto para los que tienen inquietud de convertirse en músicos profesionales”.

“Antes la única opción de trabajo que había aquí para los músicos, era trabajar en un lobby de un hotel, en un bar o en las fiestas privadas, hoy gracias a la labor que ha hecho la OFA, se ha generado una demanda para la música clásica, por lo que yo espero también que se incremente la oferta”, dijo el especialista.

Además de sus estudios como saxofonista, también se ha especializado en la flauta y en el clarinete, lo que hace más versátil su participación como miembro de la OFA.

Como miembro del Sindicato Unico de Trabajadores de la Música (SUTM), ha acompañado a artistas como Eugenia León, Lupita D’Alessio, Armando Manzanero, Guadalupe Pineda, Alejandro Fernández, Daniela Romo, Dulce, Barry White y Plácido Domingo, también ha participado en cinco versiones del Festival de Jazz en Acapulco, tocando con diversos grupos como Jazz Jamm, Cuarteto de Saxofones de la ciudad de México y Jazz Fusion, un grupo de Acapulco con los que actualmente proyecta un nuevo disco de música original dentro de ese género.

Acerca del concierto del viernes, comentó que será una ocasión importante en su carrera, ya que el hecho de presentarse como solista de una orquesta filarmónica, le permitirá cerrar un ciclo como profesional.“Espero que la gente lo disfrute, que la música le mueva alguna fibra de su interior”, finalizó.

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