No tienen agua ni médico y les entra la lluvia a su refugio en la capital, denuncian desplazados por la violencia
Luis Blancas
Chilpancingo
Desplazados por la violencia de las comunidades Santa María Sur y El Barroso, del municipio de San Miguel Totolapan, se quejaron porque no?cuentan con agua potable para su aseo ni uso doméstico.
El comisario de El Barroso, Cuauhtémoc Rojas Jiménez informó que el salón Calypso donde se encuentran refugiados está en malas condiciones y al llover se mete el agua.
Informó que no han tenido acercamiento con funcionarios del gobierno del estado para informarles si los reubicarán en un predio, como lo piden.
“A la fecha no nos han visitado el gobernador Ángel Aguirre Rivero ni funcionarios del gobierno del estado para ver las condiciones en que vivimos, y no nos han llamado para saber si nos reubicarán, o qué van hacer con nosotros”, declaró.
Comentó que el techado del inmueble ubicado en el barrio de Tequicorral?tiene goteras y cuando llueve se introduce el agua a los cuartos y los responsables del albergue no hacen caso para rehabilitar el refugio, “y cuando incrementa la temperatura en el salón hace mucho calor y no lo aguantamos”.
Señaló que la cisterna de agua no cuenta con las condiciones de salubridad “porque sale agua sucia como color blanca, y nosotros somos los que limpiamos y las autoridades no atienden nuestras demandas”.
Comentó que hace tres días se descompuso la bomba y ahora sacan el agua con cubetas, y los trabajadores de Protección Civil no quieren repararla, además los baños están en malas condiciones.
Rojas Jiménez dijo que hay 120 desplazados que se encuentran refugiados, de los cuales 10 entre niños, jóvenes y adultos mayores están enfermos y no cuentan con medicamentos para su recuperación.
El gobierno del estado les dijo que iba a mandar a un médico que estaría al pendiente de los desplazados, pero no han recibido atención médica. También les prometió 2 mil 500 pesos diarios para comprar alimentos, agua, cloro, jabón y detergente, cantidad que es insuficiente para alimentar a los 120 refugiados.
“El dinero que nos da el gobierno del estado es insuficiente y nosotros ponemos de nuestra bolsa para que nos alcance la comida para todos”, se quejó.
El 5 de junio unas 250 personas de esas dos comunidades se desplazaron hacia Ajuchitlán del Progreso, huyendo de la inseguridad, después se dispersaron a Iguala, Cuernavaca, Guadalajara, Michoacán, Colima, al Estado de México y a Acapulco.
El lunes 23 de junio unas??120 personas desplazadas de estas comunidades llegaron a Chilpancingo y se manifestaron en el Palacio de Gobierno, ahí exigieron al gobierno del estado la entrega de alimentos, ropa, ser trasladados a un albergue y un terreno para ser reubicados. Esa noche fueron trasladados al Indeg y después al salón de fiestas Calypso.




