Une Susana Alexander literatura y conocimiento a través del teatro
Xavier Rosado * Ingeniosa, divertida y didáctica son los adjetivos que se pueden aplicar a la obra de teatro A la maestra le gusta el profe Juan, estelarizada por la actriz Susana Alexander.
La obra fue presentada el sábado en el teatro Juan Ruiz de Alarcón del centro de convenciones, con el auspicio de la Universidad Americana de Acapulco y el Ayuntamiento de Acapulco y ante una audiencia de unas 600 personas.
La actriz dedicó esta obra de su autoría, al que fuera su maestro de matemáticas en la preparatoria, Julián Zagazagoitia, con quien a los 20 años contrajo nupcias.
Un montaje sencillo, en donde la escenografía, un escritorio y un pizarrón, son los únicos objetos que contextualizan la riqueza del lenguaje y la propuesta de un programa para una clase de literatura de nivel medio superior que hace Alexander.
La maestra en el primer día de clases da el programa de estudios a los alumnos, (en este caso la audiencia) en el que descarta los textos que propone la Secretaría de Educación Pública e incluye sus propias sugerencias con libros de Albert Camus, Erich Fromm, José Revueltas y José Joaquín Fernández de Lizardi.
Además de los libros que propone la maestra, en el desarrollo de la obra, lee poesía de autores como Pablo Neruda, León Felipe, Pita Amor, Gabriel Said, Shakespeare, Amado Nervo, José Emilio Pacheco, Hugo Gutiérrez Vega, Goethe, Constantino Cavafis y Federico García Lorca.
En su papel de maestra de literatura, trata de inculcar a sus “alumnos”, el amor hacia la prosa con textos de libros como El principito de Antoine de Saint-Exúpery, texto del que extrae la parábola del rey que sólo daba órdenes “razonables” a sus súbditos y de la zorra, que marcaba la responsabilidad que conlleva amar a algo o a alguien.
En la obra utiliza recursos escénicos como la narración de un fragmento de la Visión de los vencidos de Miguel León Portilla, grabada con música de fondo y efectos de audio, durante la cual Alexander viste un huipil, representando a la Malinche.
También utiliza constantemente el recurso de la interactividad con el público, tratando a los asistentes como a sus alumnos.
En la obra califica a la poesía Me gustas cuando callas de Pablo Neruda como misógina, argumentando que tal pareciera que el autor “ya no hallaba cómo hacer para que se callara la mujer y por eso, muy románticamente le escribió ese poema”.
Con su elocuente estilo actoral, la actriz se desempeña dueña del escenario y de la voz, controlando los estados de ánimo en el estudio al manejar oportunamente un humor blanco, pero contagioso y en otros momentos, el romanticismo y la nostalgia, extrayendo de las palabras, el sentimiento que persiguen.
“No podemos decir la palabra ‘eterno’ así, rápidamente, hay que darle la intención de su significado ‘e-ter-no’, así como es”, explicó en una sesión de preguntas y comentarios al final de la obra.
A través de su personaje, también se manifiesta en contra de los concursos de oratoria y declamación, tan comunes en las escuelas primarias y secundarias.
“Me cho-can esos concursos”, dice la maestra con vehemencia “porque los maestros recurren a ellos nada más para llenar sus dichosos programas culturales y les ponen a los alumnos poemas kilométricos y obsoletos como El brindis del bohemio o Mamá soy paquito y los ponen a recitar como merolicos. Nada más los preparan para que en unos años, anden metidos en la grilla”, expresó la actriz en un aparte de la representación.
En la obra también discute el valor literario de libros clásicos como El cantar de los cantares, que habla de la forma más pura del amor, los Diálogos de Platón que preconiza el valor del pensamiento y El arte de amar de Erich Fromm que marca que para amar completamente se requieren cuatro aspectos fundamentales: responsabilidad, respeto, conocimiento y confianza.
En la sesión interactiva al final de la representación, Susana Alexander recibió comentarios favorables por parte del público, motivándola a continuar promoviendo el gusto por la literatura.




