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Arturo Solís Heredia

CANAL PRIVADO

* El debate de la edecán

Supongo que el tema editorial obligado de la semana es el debate y que, por ende, obligado estoy a opinar algo sobre el tema, aunque me dé un poco de fiaca hacerlo… o pena, pa’ colmo ni tan ajena.
Porque el numerito de la edecán Julia Orayen y su vestidito untado, con escote y notables bubis al frente, dio pena propia, me cai, que ni en la tele gringa más comercial se ven tales desfiguros, ni en los programas de concurso más chafas.
Y que ni le avienten la pelotita al productor que contrató el IFE para el debate televisivo, que aunque haya sido su idea y decisión la presencia de una muchacha boluda (por argentina y por llena de bolas), ataviada de tal forma, aún así la mayor culpa no fue de él, sino de los consejeros encargados de la organización del debate.
Esos, a los que el productor les debió informar cómo iba a estar el asunto de la tele, “una cámara por candidato, otra para la moderadora, y tres más con grúa y otra con brazo telescópico, pa’ que se vean más chidas las tomas. Al principio entra una niña bombonsísima que se va a encargar de repartir los turnos de l@s próceres”, y quienes seguro le dijeron que “perfecto Don Francisco, muy chingón, felicidades. Adelante y tiene usted luz verde”.
Ta’ bien, una edecán mona se justifica –aunque más una edecán y un edecano (que no sólo la féminas tienen derecho a reivindicaciones semánticas)–, pero arajo, vestida para la ocasión, digamos un trajecito sastre formalón o uniformito con logo del IFE y toda la cosa, no con indumentaria tipo antro o teibol.
Y tampoco l@s candidat@s están libres de culpa, sobre todo la del PAN, pues nada dijeron para evitar, criticar o lamentar la incorrección política en red nacional. No por mojigatería, sino por seriedad y congruencia. O ¿qué no hay una campaña en contra de estereotipos ofensivos y degradantes en contra de la mujer en la televisión?
Sólo Quadri dijo algo sobre el asunto: “me puso nervioso”. Pussi, ¿a quién no? Que ni qué, a la citada edecán no le sobra ni falta nada. Pero nada más dijo eso, el único que dijo algo sobre eso.
La chava no tiene la culpa, ni me la toquen. Rete abusada ella, que aprovechó sus cinco minutos de fama, para posicionarse como una especie de Larissa Riquelme mexicana (argentina). Sólo que ésta fue en el mundial de futbol y aquella en un debate de candidatos a la Presidencia.
Qué pena con el señor, dijera el cornudo del chiste.
En resumen, en el debate ganó la edecán, pero el debate lo ganó Quadri, quien aprovechó bien la oportunidad del foro para proponer con inteligencia articulada algunas de sus ideas principales, y para reprochar a sus adversarios tanto tiempo y empeño en ataques recíprocos. De hecho, se ungió como representante de los mexicanos, cuando dijo que “estamos viendo cómo los políticos de siempre se dedican a pelear entre sí”.
Aunque los simpatizantes de cada uno de ellos vieron ganar a su candidato, la verdad es que ninguno superó claramente a los otros, y creo que los tres perdieron un poco.
Peña Nieto, porque aunque se vio seguro y respondón, no logró mostrarse como el candidato conciliador y tolerante de sus discursos de campaña.
López Obrador, porque aunque se vio firme y agresivo, no logró mostrarse como el candidato amoroso de sus discursos de campaña, ni aprovechó el tiempo para convencer a los electores que necesita para ganar.
Vázquez Mota, porque aunque recuperó un poco de lo perdido en el arranque de su campaña, no logró mostrarse como la candidata diferente que venden sus discursos.
Y perdimos todos, porque aunque esperábamos que los candidatos nos interesaran más en sus propuestas, nos interesó más el vestidito de la boluda edecán.

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