Misa en la Preparatoria 7 por los alumnos muertos en el accidente
Al oficiar el sacerdote Jesús Mendoza Zaragoza una misa en la Preparatoria 7 de la UAG en memoria de los cinco estudiantes que murieron en un accidente automovilístico el viernes pasado, alumnos de ese plantel le pidieron que bendijera las aulas donde las víctimas tomaron clases hasta ese día.
Los grupos E y F del segundo año fueron bendecidos por Mendoza Zaragoza a solicitud directa de los alumnos, algunos de los cuales dijeron sentir miedo.
Nelly Yaritza Toledo Blanco e Ivery Lizeth Santiago Alvarez, alumnas de otra aula, dijeron que tras la muerte de Luis Enrique Carmona Quiterio, Rafael Domínguez Olea, Jorge Arturo Méndez Prado, Nayeli Montaño Valdés y Marbin Abarca Irineo, no todos los estudiantes de ambos grupos se han presentado a clases.
“La vida sigue”, comentaron ambas al ser abordadas por El Sur cuando desde afuera del grupo segundo F observaban cómo bendijo el aula el sacerdote.
La misa duró una hora. La mayor parte de la comunidad estudiantil se congregó en la explanada. Otros permanecieron afuera de sus aulas; algunos guardaron compostura y unos más parecían divertirse con la escena, como uno de ellos, que cuando sus compañeros terminaban de comulgar, dijo: “y ahorita empezarán a llorar”. Otro pronunció: “amor y paz”.
El acto religioso comenzó a las 8 de la mañana. Al principio no llegó ningún familiar de los fallecidos, pero más tarde se presentaron familiares de Rafael Domínguez Olea y de Jorge Arturo Méndez Prado, según informó el director del plantel, Erasmo Pérez Alonso.
Al término de la misa, a los familiares de ambos difuntos se les entregó el dinero que recabaron los mismos estudiantes del plantel.
Al ser entrevistado, Mendoza Zaragoza observó que se trató de un accidente derivado de la imprudencia y de situaciones imprevistas.
“Quizá falta responsabilidad, pero sí nos hace ver cierta problemática que se da entre la juventud e incluso en las escuelas. Yo creo que tiene que hacer pensar a aquellos que están a cargo de la educación de los jóvenes, en el sentido de asumir una educación con más valores humanos, el valor de la responsabilidad, de la amistad, valores que muchas veces se descuidan; por eso la educación tiene que ser más humanista, es decir que enseñe a los jóvenes a hacerse responsables de sí mismos, de sus estudios, responsables de su futuro e incluso de su familia”, expuso.
Consideró que el profesor tiene que trabajar, al igual que las escuelas o aquellos que tienen la responsabilidad en la sociedad, para que esas situaciones no sucedan y prevenirlas.
En el caso de la UAG, Mendoza Zaragoza aceptó que le es difícil llevar un control munucioso del alumnado. Pero comentó que hay instituciones de educación privada que tienen un control, lo cual demuestra que “sí se puede”.
Un punto de partida que propuso a los profesores de ese plantel es inculcar la responsabilidad desde la escuela, donde profesores, directivos y alumnos asuma la responsabilidad que les toca.
“Yo creo que es posible contagiar a los alumnos de ese sentido de responsabilidad y se pude lograr mucho, no tanto a partir de la coacción, sino del convencimiento y de la educación”, confió.
Se manifestó contra la coacción, contra enclaustrar a los alumnos por la fuerza. “Yo creo que eso no educa. Lo que educa, precisamente, es el convencimiento, el razonar, el ayudarles a mirar sus vidas con responsabilidad”, explicó.
Admitió que el problema del ausentismo de los profesores pudiera tener responsabilidad en lo acontecido, pues dijo que “eso repercute con los alumnos. Cuando los alumnos captan que en sus profesores, en su escuela como institución, hay seriedad, hay responsabilidad, lo van asimilando, y cuando no lo ven, van haciéndose una cultura de irresponsabilidad y por lo tanto pueden suceder esas cosas”.
En la explanada de la Preparatoria 7 fue montado un altar, donde se colocaron las fotografías de los estudiantes que perecieron el viernes pasado. (Jorge Nava).




