Jorge Lofredo
FAR-LP: algunas definiciones (Primera de dos partes)
Hacia fines del año pasado, una nueva organización que se proclamó revolucionaria, armada y clandestina irrumpió en la escena política-social de Guerrero: se trató de Fuerzas Armadas Revolucionarias-Liberación del Pueblo (FAR-LP). Como ocurrió en ocasiones anteriores y semejantes, su aparición generó antes dudas que certezas y alcanzó alguna repercusión en los medios de comunicación tanto locales como nacionales; y aunque la aparición de un grupo con estas características no es nueva en la entidad, esta vez no sólo lo hizo a través de un escrito sino que existió una presentación pública efectiva. Esta circunstancia no es menor pero tampoco resuelve las cuestiones de fondo, como son el tema de la legitimidad de sus reclamos o la veracidad de sus posicionamientos.
Frente a este cúmulo de interrogantes, FAR-LP dio a conocer algunas precisiones con las cuales procuran definir su procedencia, presente y los objetivos impuestos. En una aproximación anterior (véase El Sur, 9 de diciembre de 2013, p. 25 y disponible en: http://es.calameo.com/read/0007578618fd564e8d034) ya hubo de comentarse que, en este ámbito, la ausencia de declaraciones por parte de estas agrupaciones abre la puerta a cualquier tipo de especulaciones pero lo expresado con su propia voz solo establece un punto de partida para lo cual será necesario contrastarla con otros argumentos para lograr establecer un acercamiento certero a su misma existencia. Y en ese aspecto, este caso no es diferente a otros.
La primera pregunta que surge, al menos para conocer la historia inmediata de la organización, es su procedencia. FAR-LP asegura. “venimos del PROCUP-PDLP (Partido Revolucionario Obrero Clandestino-Unión del Pueblo), después pasamos a formar parte del EPR (Ejército Popular Revolucionario), y cuando se dieron los problemas nos quedamos en el ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente). Mucho tiempo después salimos de ahí por diferencias en la hora de construir. Hoy formamos parte de la comandancia de las FAR-LP”. A renglón seguido se abstienen de comentar los tiempos de la ruptura: “decir cuándo nos separamos equivale a decir ‘soy fulano’ o ‘fulana’, sólo podemos decir que el corazón de la guerrilla siempre estuvo con nosotros y con nuestro trabajo”.
Puntualmente sobre el EPR formulan: “Agradecemos el reconocimiento del EPR. Él sabe que el trabajo realizado en distintas partes fue nuestro y que nos separamos por diferencias que se dieron entre los más altos mandos. A nosotros sólo se nos explicaron las cosas a medias y recién después entendimos algunas cosas pero que ya no podían remediarse. Ellos nos abandonaron igual que lo hicieron los demás y no hay resentimiento porque de ellos aprendimos muchas cosas que hoy por hoy nos siguen siendo útiles. Desde nuestras trincheras les decimos que somos hermanos, igual que de todos los demás, tal vez un hermano que creció después de tantos golpes del destino, pero estamos y eso es suficiente”.
A continuación especifican que “eso nos llevó a ser perseguidos no sólo por el gobierno, también por nuestros compañeros. Aclaramos que los viejos venimos de esa escuela, los nuevos –nunca han militado en ningún grupo– son gente pura y buena que va a luchar por los ideales que nosotros nos hemos encargado de enseñarles”. No obstante, más adelante señalan: “compartimos las zonas con todos los compañeros porque no somos enemigos. Si tenemos los mismos ideales y una forma similar de trabajar”. Así con todo, guardan relación con otros grupos: “tenemos amistad con otras organizaciones y aunque no hemos formado parte de nada, no descartamos llegar a acuerdos para luchar juntos contra los opresores del pueblo siempre respetando los mandos y las formas de trabajar”.
Acerca de esta cuestión y más en profundidad de la unidad de los revolucionarios, cuestión que menciona la mayoría de las organizaciones conocidas de México, esgrimen: “El movimiento armado en México existe y seguirá porque la palabrería del gobierno no nos quita las banderas de lucha. La existencia de las organizaciones solo deja ver que donde algunos no hemos trabajado hay otros que lo están haciendo, y eso nos hace más fuertes porque al final todos estaremos juntos y no nos podrán contar por cientos sino por miles. Nosotros llamamos a la unidad para ser más y el programa común sería la defensa del pueblo en todas sus expresiones porque eso es lo que nos une y nos hace iguales. Unos más grandes y otros más chicos pero todos con el mismo pensamiento. Nosotros esperamos que se dé esta unidad, no en torno a nosotros sino en torno al pueblo y cada cual con su manera de operar. ¿Qué pasaría con este gobierno espurio si tuviera que tener que apagar el fuego en toda la república? Todas sus fuerzas no serían suficientes y tendría que buscar otra estrategia. Quizás se piense que es una utopía pero nosotros pensamos que es una posibilidad.”
Más concretamente: “en algunos momentos se llamó a una unidad con fuerzas revolucionarias pero no podemos decir el resultado porque no lo supimos. Tal vez porque sólo lo discutieron las cúpulas. Ahora trataríamos que fuera diferente ya se tiene el antecedente de las prácticas y se buscaría el método. En estos momentos no se ha iniciado nada con nadie, pero sí estamos seguros que si los hermanos mayores quisieran se lograría. Honor a quien honor merece sabemos que antes de nosotros y después de nosotros, siempre habrá alguien trabajando”.
Respecto a la composición interna de la organización, como así también algunos de sus principios básicos, argumentan que “crecemos al paso del más lento pero siempre con paso seguro para no cometer muchos errores del pasado donde podíamos contar con miles, sólo que con deficiencias. Hoy crecemos con paso firme, con más inteligencia. Estamos estructurados como comandancia general y comandancia ampliada. En la primera son 4, en la segunda son 8, y después de eso tenemos los milicianos y la sociedad de apoyo, los democráticos. Tomamos los acuerdos de la manera que el pueblo nos ha enseñado, por usos y costumbres, en el principio de mandar obedeciendo”. Y más adelante confirman: “somos una organización que le apuesta a una guerra popular prolongada porque tenemos que seguir acumulando fuerzas, sin dejar de pensar que en determinado momento tendremos que ejercer nuestro derecho a la justicia, la libertad. Estamos quietos, eso no quiere decir que estemos descansando”.
Sobre la misma cuestión aclaran: “tal vez las voces digan que somos ficticios pero seguimos acumulando fuerzas y ya llegará el momento de demostrar quién miente. Por lo pronto no nos interesa lo que se diga nosotros somos, estamos y seguiremos. Se debe creer que somos revolucionarios por nuestra forma de lucha, la manera como entendemos al pueblo y lo que estamos dispuestos a hacer. No encontramos otra definición ni fórmula que diga cómo entender”. Y continúan: “nuestra zona de influencia es el pueblo: donde haya pueblo ahí estaremos. Nuestra ideología es algo difícil de decir, porque a través del tiempo la hemos modificado y no tomamos la manera de pensar de otros. Tratamos de pensar en lo que afecta al pueblo, lo lastima y ofende”.




